Este martes, Henar Álvarez entrevistaba a la periodista deportiva Paloma del Río en ‘Al cielo con ella’ (La1). En plena celebración del setenta aniversario de RTVE, era oportuno que una figura de su prestigio repasara su trayectoria y su mirada sobre la actualidad. Fue una conversación amena y agradable en la que la presentadora le preguntó por su recorrido profesional. Una mirada al pasado, pero siempre haciendo el ejercicio de valorarlo desde el presente para entender la transformación del oficio y la evolución de la perspectiva de género. Del Río explicó cómo reivindicó su derecho a trabajar en deportes en una época en que las mujeres lo tenían todavía más complicado que ahora. También remarcó la importancia de la autocrítica, y reveló que siempre revisó las retransmisiones que llevaba a cabo para aprender de sus propios errores. Henar Álvarez, con picardía, le preguntó por las retransmisiones actuales y la invitada, con una sonrisa, prefirió no comentarlas mucho. La periodista recordó su formación complementaria haciendo cursos de juez para aprender los cambios del reglamento de la gimnasia y encontrar un lenguaje que la gente, desde sus casas, pudiera entender. “¿Tus compañeros hombres hacían también los cursos de juez?”, le preguntó Henar. Y ambas se rieron ante la respuesta obvia. Paloma del Río forma parte de una generación de pioneras que contrarrestaron el machismo con una autoexigencia máxima.
Este martes, Henar Álvarez entrevistaba a la periodista deportiva Paloma del Río en ‘Al cielo con ella’ (La1). En plena celebración del setenta aniversario de RTVE, era oportuno que una figura de su prestigio repasara su trayectoria y su mirada sobre la actualidad. Fue una conversación amena y agradable en la que la presentadora le preguntó por su recorrido profesional. Una mirada al pasado, pero siempre haciendo el ejercicio de valorarlo desde el presente para entender la transformación del oficio y la evolución de la perspectiva de género. Del Río explicó cómo reivindicó su derecho a trabajar en deportes en una época en que las mujeres lo tenían todavía más complicado que ahora. También remarcó la importancia de la autocrítica, y reveló que siempre revisó las retransmisiones que llevaba a cabo para aprender de sus propios errores. Henar Álvarez, con picardía, le preguntó por las retransmisiones actuales y la invitada, con una sonrisa, prefirió no comentarlas mucho. La periodista recordó su formación complementaria haciendo cursos de juez para aprender los cambios del reglamento de la gimnasia y encontrar un lenguaje que la gente, desde sus casas, pudiera entender. “¿Tus compañeros hombres hacían también los cursos de juez?”, le preguntó Henar. Y ambas se rieron ante la respuesta obvia. Paloma del Río forma parte de una generación de pioneras que contrarrestaron el machismo con una autoexigencia máxima.
La periodista explicó cómo la jubilación le ha permitido observar la realidad desde una perspectiva más serena. Pero, mientras la escuchabas, era inevitable pensar que su mirada crítica y sus conocimientos todavía tienen mucho que aportar al oficio. Ella habló del legado que permanece en los archivos. Sin embargo, hay algo que no puede enlatarse: la experiencia acumulada, el criterio, la capacidad de interpretar la realidad y de comprender los mecanismos de la profesión. Es un patrimonio profesional que no podemos perder cuando sus protagonistas se jubilan. La televisión pública debería plantearse la creación de programas de mentoría que permitieran transmitir ese conocimiento a las nuevas generaciones de periodistas del ente. Sería una manera de aprovechar un capital intelectual que la propia institución ha contribuido a construir durante décadas.