"No ha habido tensión como tal, pero sí intervenciones críticas con cómo se hacen las cosas en este partido". Es el resumen de la asamblea de Més per Mallorca que el viernes por la noche proclamó a sus candidatas al Congreso de los Diputados y al Senado, respectivamente, en un proceso no exento de conflicto y malestar interno. Pese a que solo se presentaba una única aspirante para ser el número uno al Congreso, Carme Gomila recibió un 22% de voto crítico, repartido entre noes y abstenciones. Y eso que antes de votar la dirección pidió explícitamente que la candidata a diputada fuera ratificada por unanimidad de los presentes.
"No ha habido tensión como tal, pero sí intervenciones críticas con cómo se hacen las cosas en este partido". Es el resumen de la asamblea de Més per Mallorca que el viernes por la noche proclamó a sus candidatas al Congreso de los Diputados y al Senado, respectivamente, en un proceso no exento de conflicto y malestar interno. Pese a que solo se presentaba una única aspirante para ser el número uno al Congreso, Carme Gomila recibió un 22% de voto crítico, repartido entre noes y abstenciones. Y eso que antes de votar la dirección pidió explícitamente que la candidata a diputada fuera ratificada por unanimidad de los presentes.
Aunque la exconcejala de Manacor y presidenta de Esquerra Republicana de Balears (ERC) logra el 78% de los apoyos, el porcentaje opositor no es irrisorio en un proceso de esta índole en el partido econacionalista. Especialmente por la presencia en la urna de papeletas con un no, ya que habitualmente el rechazo se expresa con el voto en blanco, más suave que una negativa explícita. Cabe decir que el cónclave no desató demasiado entusiasmo; solo un centenar de afiliados se acercó hasta el teatro de Lloseta para ratificar a las cabezas de cartel.
"Ha sido un toque de atención a la dirección", reflexiona una de las voces críticas con el equipo que lidera Lluís Apesteguia. "Hay que cuidar a la gente, y últimamente no se hace", remacha. Otra fuente afirma que el voto de castigo no era tanto para Gomila a nivel personal y sí en cambio a su papel de negociadora de la coalición entre Més y Frente Amplio, así como de nuevo a la cúpula por su gestión en general.
Es evidente, y ayer quedó de manifiesto, que un sector de Més está a disgusto con que se haya defenestrado a Vicenç Vidal, actual diputado en Madrid -el primero que obtiene Més en su historia- para aupar a Gomila, afin al núcleo duro, todo lo contrario que Vidal.

El líder de Més, Lluís Apesteguia, ayer en el cónclave para elegir a las candidatas. / GUILLEM BOSCH
El debate entre los partidarios de uno y otra versó grosso modo sobre los logros de Vidal en estos años como diputado y su nivel de conocimiento entre el electorado de Baleares, contrapuesto a la necesidad de un cambio de caras y de que la candidata fuera una mujer. Una parte importante de la formación considera que el feminismo está demasiado diluido. En este sentido, defienden que Gomila encarna la juventud y renovación que ahora corresponden.
"Ridículo" con el SenadoEn cuanto al Senado, después del insólito capítulo de quedarse sin candidatos -nadie se presentó dentro del plazo establecido para optar al puesto y hubo que habilitar un periodo extraordinario horas antes de la asamblea,- finalmente ayer por la mañana se presentaron dos aspirantes: la concejala de Marratxí Aina Amengual y la consellera en el Consell Rosa Cursach. Al igual que Gomila, ambas son afines a Apesteguia, o como mínimo no militan en el sector opositor al coordinador del partido. "¡Qué ridículo hemos hecho!", señala una de las fuentes por la imagen de falta de cuadros para ser candidato en la segunda fuerza de la izquierda en Mallorca. Ha sido "cutre", admite otro militante.

Rosa Cursach, en la asamblea de Lloseta antes de las votaciones. / GUILLEM BOSCH
Cursach -una veterana que ha ocupado diferentes cargos a lo largo de su trayectoria política- se impuso a Amengual (54% versus el 31%). Ambas recibieron un 15% de voto crítico en este caso. La elección en sí de Cursach no reviste ni mucho menos la importancia de la de Gomila, ya que irá como suplente del número dos en la lista conjunta al Senado del PSIB-PSOE y Més.
El número uno corresponde a los socialistas, que han elegido a Cati Cladera, la expresidenta del Consell de Mallorca. El segundo senador por Mallorca en dicha coalición debe elegirlo Esquerra Unida y Sumar, que concurren como Frente Amplio junto Més al Congreso y a la Cámara Alta. EU tendrá el senador los dos primeros años, y luego le correspondería a Rosa Cursach. Siempre, claro está, en el supuesto de que la izquierda logre dos senadores.

Aina Amengual, concejala de Marratxí que ayer perdió frente a Rosa Cursach. / GUILLEM BOSCH
Un militante presente en la asamblea recalca que todas las intervenciones fueron «educadas», nadie se salió de madre ni hubo ataques directos a Apesteguia o el resto de la cúpula. Carme Gomila "hizo un buen discurso", afirma, lo mismo que Apesteguia, aunque no tuvo éxito en su petición de "unanimidad" en la elección de las candidatas. El coordinador del partido buscaba dar una imagen de unidad cara al exterior, después de estos días de precampaña en los que Més ha sido más protagonista de lo deseado. Vicenç Vidal también intervino en un tono conciliador y sin hacer ajustes de cuentas.
Ahora toca «remar todos a una» y conseguir que Gomila entre al Congreso, fue la conclusión. Ya habrá tiempo para guerras internas.
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