Вход на сайт

Просмотр новости

Найдите то, что Вас интересует

Las personas mayores se movilizan contra el edadismo en Barcelona: “Tras 40 años de vida profesional, sientes que te han dejado fuera”

Дата публикации: 01-10-2026 04:00:00


El 1 de octubre, Día Internacional de las Personas Mayores, treinta entidades se movilizarán en la plaza Sant Jaume de Barcelona para reivindicar que el final de la vida laboral no implica quedar al margen de la sociedad


Основное содержимое страницы с новостью.

“El día que una persona se jubila del trabajo no significa que al día siguiente tenga que sentarse en una silla a esperar la muerte; la vida continúa”, dice Mercè Mas. Tiene 94 años y una larga trayectoria en los servicios sociales, el voluntariado y la atención residencial. Es experta en envejecimiento activo, autonomía, dignidad y atención centrada en la persona. El 1 de octubre será la encargada de leer el manifiesto del Día Internacional de las Personas Mayores en la plaza de Sant Jaume de Barcelona.

“Nos jubilamos del trabajo, no de la vida”. Una frase que condensa la reivindicación que presidirá la jornada. A las doce del mediodía, la plaza acogerá por tercer año consecutivo un acto festivo y reivindicativo impulsado por cerca de treinta entidades, con el apoyo de la Generalitat, el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona. El blanco volverá a ser el color de la convocatoria, que invita a los asistentes a vestir prendas o complementos de ese color. La cita quiere combatir el edadismo: los estereotipos, prejuicios y comportamientos discriminatorios basados en la edad.

Lee también

Abandonar el mercado laboral no significa desaparecer de la sociedad, perder la capacidad de decidir ni convertirse automáticamente en una persona pasiva o dependiente. Sin embargo, para muchas personas, la jubilación obliga a reconstruir la identidad, las rutinas y el lugar que ocupan ante los demás.

El día después de dejar de trabajar

La jubilación suele presentarse como la llegada de un tiempo largamente esperado, donde desaparecen los horarios y las obligaciones y se multiplican las posibilidades de viajar, aprender o disfrutar de la familia. El tránsito, sin embargo, puede ser bastante más complejo. Delfí Cosialls, médico jubilado, voluntario de la Federación de Asociaciones de Personas Mayores de Cataluña (FATEC) e impulsor del programa ‘La jubilació en positiu’ (‘La jubilación en positivo’), recuerda que el trabajo fue un “elemento nuclear” de su vida. No solo ocupaba muchas horas, también le organizaba el tiempo y proporcionaba rutinas, relaciones y estabilidad emocional.

Todo eso desaparece de un día para otro. Se pierde el correo profesional, dejan de llegar llamadas y se debilita el contacto cotidiano con personas con las que se han compartido años. Al entusiasmo inicial puede sucederle una sensación difícil de nombrar. “Lo que más cuesta es mirarte al espejo y preguntarte: ‘¿Quién soy a partir de ahora?’ Hasta ayer era una profesión, un estatus… y ahora no sé bien qué soy como jubilado o como persona que ya no está laboralmente activa”, explica Cosialls.

Considera que la jubilación no es necesariamente un drama, pero sí una transición que conviene preparar antes del último día de trabajo. Llenar la agenda de viajes, cursos y actividades no resuelve la pérdida de identidad; tampoco se trata de cambiar las obligaciones profesionales por una hiperactividad permanente. La nueva etapa exige repensar el sentido de los días, las relaciones de pareja y familiares y el lugar que se ocupa en la comunidad. También obliga a aprender a reservar tiempo propio. “No es solo llenar una agenda de cosas. Se trata de articular una nueva vida: el contexto de tu vida es tan importante como las actividades”, sostiene.

La familia también debe adaptarse. La persona que hasta entonces estaba ocupada pasa a ser considerada completamente disponible para cuidar a los nietos, hacer recados o resolver necesidades ajenas. Esa ayuda puede resultar satisfactoria, siempre que responda a una elección propia y no a una disponibilidad que la familia da por supuesta.

Cuando la sociedad te coloca fuera

A la transformación personal se añade un cambio en la mirada de los demás. “No es que te hayan echado, es que la sociedad y las normas sociales te han dejado fuera. Después de 35 o 40 años de vida profesional, piensas que te han dejado fuera”, reflexiona Cosialls. La discriminación no siempre aparece mediante un rechazo explícito. Puede manifestarse en un tono condescendiente, en la presunción de que una persona mayor ya no entiende determinados asuntos o en hablar con su acompañante en lugar de dirigirse directamente a ella.

También existe edadismo cuando se presenta a todas las personas mayores como enfermas, frágiles y dependientes. Pero el estereotipo contrario tampoco está exento de problemas: la imagen de una vejez permanentemente joven, viajera, saludable y feliz puede imponer la obligación de mantenerse siempre activo. No todas las personas envejecen de la misma forma ni disponen de los mismos recursos. Algunas desean participar en asociaciones o iniciar proyectos; otras prefieren una vida más tranquila. Algunas gozan de buena salud y otras necesitan cuidados. El derecho a seguir contando no debería depender de la productividad ni de la capacidad de ajustarse al modelo del “mayor activo”.

No es que te hayan echado, es que la sociedad y las normas sociales te han dejado fuera

Delfí Cosialls

Médico jubilado, voluntario de la FATEC e impulsor del programa ‘La jubilació en positiu’

Así pues, Cosialls reclama tratar a las personas mayores con normalidad, sin convertirlas por su edad en depositarias obligatorias de experiencia, serenidad o valores que las generaciones jóvenes hayan perdido. Seguir aportando debe ser una posibilidad y un derecho, no una nueva exigencia.

Por su parte, Estrella Pineda, responsable de Mujeres, Cultura, Memoria y Núcleos de la Federación de Pensionistas y Jubilados de CCOO de Catalunya, introduce otra dimensión: mujeres y hombres no llegan a la jubilación en las mismas condiciones. Muchas mujeres han interrumpido su trayectoria profesional, reducido su jornada o abandonado el mercado laboral para cuidar a hijos, familiares enfermos o personas dependientes. Esa desigualdad en los cuidados se paga años después, en la pensión. “La pobreza tiene rostro de mujer”, resume Pineda.

Las mujeres viven más años, pero eso no implica que los vivan con mejor salud o con más recursos. A las cargas familiares y laborales acumuladas se suman unas pensiones frecuentemente inferiores y una mayor exposición a la soledad. “La mujer cuida al hombre hasta que muere, pero a ella no la cuida nadie cuando queda viuda”, señala.

Lee también

Pineda también destaca la capacidad de muchas mujeres para construir redes comunitarias. Pone como ejemplo los grupos de ayuda mutua: mujeres que se organizan para acompañarse, conversar, ir al teatro o compartir actividades cotidianas. Por eso reclama que la perspectiva de género se incorpore a las políticas de envejecimiento. “No basta con reconocer que la población es cada vez más longeva: hacen falta recursos económicos, atención sanitaria, viviendas adaptadas y una red de cuidados capaz de responder a necesidades diversas”.

Para Pineda, el lema del 1 de octubre cobra un significado especialmente concreto en el caso de las mujeres: “Estamos fuera del mercado laboral, pero seguimos dentro de la sociedad”. Las mujeres jubiladas colaboran en asociaciones vecinales, entidades culturales, sindicatos y organizaciones no gubernamentales. Muchas continúan sosteniendo cuidados familiares que, si se contabilizaran económicamente, representarían una aportación considerable.

Ayudar no significa decidir

Mercè Mas sostiene que uno de los efectos más dañinos del edadismo es la infantilización. Puede esconderse detrás de un gesto aparentemente amable, como ofrecer una ayuda que nadie ha solicitado, decidir en nombre de otra persona o dar por hecho que ya no puede realizar determinadas actividades. “Quien cuida a una persona mayor debe ayudarla en todo lo que no pueda hacer, pero debe respetar que haga por sí misma todo aquello que todavía puede hacer”, defiende.

En su caso, su familia tiene claro que es ella quien decide sobre su vida. Pero no todas las personas mayores pueden ejercer esa autonomía. Para poder elegir dónde vivir, con quién y de qué manera recibir cuidados, no basta con que el derecho exista sobre el papel; hacen falta recursos y alternativas reales. La pobreza, la falta de servicios domiciliarios o las listas de espera para acceder a una residencia pueden vaciar de contenido la libertad de elección. Mas advierte de que los retrasos en la atención a las personas dependientes pueden desembocar incluso en situaciones de “maltrato institucional”.

Quien cuida a una persona mayor debe ayudarla en todo lo que no pueda hacer, pero debe respetar que haga por sí misma lo que todavía puede hacer

Mercè Mas

Trabajadora social jubilada

Al igual que Pineda, Mercè Mas vuelve a poner el foco en las mayores desigualdades que afrontan las mujeres al llegar a la vejez. Recuerda que muchas mujeres pasaron de estar sometidas a la autoridad del padre a depender del marido y que, ya mayores, permiten que los hijos decidan por ellas. “No han tenido nunca la capacidad o la actitud de decidir sobre su propia vida”, lamenta. A pesar de los obstáculos, Mas aprecia cambios respecto a cuando comenzó a trabajar en los servicios sociales. Las personas mayores ya no son vistas únicamente como receptoras de prestaciones; participan en la definición de los servicios y reclaman intervenir en las políticas que las afectan.

El manifiesto del 1 de octubre reclamará pensiones suficientes, sanidad universal, una atención a la dependencia accesible y modelos de cuidados centrados en la persona. También denunciará la soledad no deseada, el aislamiento, el maltrato y la brecha digital, y reivindicará oportunidades de formación y participación a lo largo de toda la vida. Detrás de esas demandas existe una batalla por cambiar el lenguaje y la mirada. Mercè Mas propone dejar de hablar de una “sociedad envejecida”, una expresión que suele arrastrar una carga negativa, y comenzar a hablar de una “sociedad longeva”.

“Este aumento de la esperanza de vida es un aspecto positivo”, subraya Mas. Vivir más años es un logro colectivo, aunque obliga a transformar los servicios, los cuidados y las relaciones entre generaciones. También exige reconocer que las personas mayores no forman un grupo uniforme y que cumplir años no borra los deseos, capacidades o derechos acumulados durante toda una vida.

“Las personas mayores somos un activo de la sociedad, personas con capacidad de seguir aportando experiencia, colaboración, conocimientos y ayuda”, reivindica. El Día Internacional de las Personas Mayores trasladará a la plaza de Sant Jaume la reclamación de quienes se niegan a que la sociedad los reduzca a la cifra de su edad, bajo el lema: “Jubilarse del trabajo no es jubilarse de la vida”.

Схожие новости

#Наименование новостиТональностьИнформативностьДата публикации
1 Joan Castellana, 100 años: “Uno entiende que la gente envejece y va desapareciendo, pero cuesta ver que de tu pandilla ya no queda nadie” 010.0709-10-2026
2 El canal ‘Longevity’ de ‘La Vanguardia’ gana el premio Fundació FiraGran a la Comunicación por dar visibilidad a las personas mayores 07.1122-10-2026
3 Vivir con bienestar y propósito: arranca el sexto Premio Salud Activa para las personas mayores que inspiran a vivir mejor 08.2101-10-2026
4 Assumpta Serna, actriz, 69 años: “Las cuidadoras profesionales necesitan salarios justos y empresas que no quieran enriquecerse, sino dar la mejor calidad de servicio” 07.9320-10-2026
5 De Argentina al Maresme 140 años después: “Mi abuelo emigró y yo hice el viaje a la inversa tras jubilarme, siento que tengo una doble identidad” 07.1426-09-2026
6Мошенники обещают пенсионерам выплаты ко Дню бабушек и дедушек09.6322-10-2026
7Rufián y Montero sellarán su alianza para el 29-N en un gran acto en Barcelona el 24 de octubre010.418-10-2026
8 María Fernández Miranda, escritora: “Los 50 años son tu mejor momento; en vez de querer sacarte del mercado laboral, deberían pagarte más que nunca” 07.3607-10-2026
9 Primer encuentro para gente alta en Barcelona: “Es para hacer amigos y, quizás, hallar el amor” 012.2924-09-2026
10 En la agenda, por error 06.1721-08-2026

Классификация: . Схожих патентов: 0. Схожих новостей: 10. Тональность: 0. Информативность: 7.52. Источник: www.lavanguardia.com.