Con un balance «muy positivo» de los primeros compases de su 45ª edición, los Cursos de Verano de la EHU se reafirman como «un espacio vivo de encuentro, conocimiento y servicio a la sociedad». Con la matriculación abierta hasta finales de septiembre, su directora académica, Idoia Otaegui, anima a «descubrir una experiencia que suele superar las expectativas»
15/07/2026 Actualizado a las 06:58h.
'Piensas, luego existimos' es el lema escogido para la 45ª edición de los Cursos de Verano. ¿Qué quiere reflejar esta reinterpretación de la célebre cita filosófica de Descartes?
El lema 'Piensas, luego existimos' expresa una idea que define muy bien la esencia de los Cursos de Verano: el conocimiento adquiere todo su valor cuando se comparte. Frente a una visión individual del pensamiento, reivindicamos la inteligencia colectiva, el diálogo y la capacidad de construir respuestas entre personas con trayectorias y perspectivas diferentes.
Vivimos un momento en el que cuestiones como la democracia, la inteligencia artificial, la salud o la sostenibilidad exigen enfoques cada vez más transversales. Los grandes retos de nuestro tiempo no pueden comprenderse desde una única disciplina. Los Cursos de Verano quieren ser precisamente ese lugar donde el conocimiento circula, se contrasta y se enriquece a través de la conversación.
La presente edición arrancó el mes de junio. ¿Cómo han ido estos primeros compases?
El balance de estas primeras semanas es muy positivo. Hemos vivido un inicio muy intenso, con cursos que han despertado un gran interés y han propiciado debates de enorme calidad. La conferencia inaugural de Daniel Innerarity sobre el futuro de la democracia marcó muy bien el espíritu de esta edición: generar espacios para reflexionar con calma sobre cuestiones que afectan directamente a nuestra sociedad.
También hemos celebrado la quinta edición de los Cursos de Verano Transfronterizos en Baiona y numerosas actividades en distintas sedes, confirmando que existe un interés creciente por este modelo de formación abierta, rigurosa y conectada con la realidad.
Esencia
«Los Cursos de Verano quieren ser ese lugar donde el conocimiento circula, se contrasta y se enriquece a través de la conversación»
133 Cursos de Verano y 29 workshops son las cifras de la programación, pero centrémonos en la temática. ¿Cuáles son los ejes y los temas con mayor éxito?
La programación de este año refleja con bastante fidelidad las preocupaciones de la sociedad actual, pero, sobre todo, propone una mirada integradora que sitúa en el centro a las personas y sus condiciones de vida. Esa es, probablemente, una de las principales señas de identidad de esta 45.ª edición. A partir de esa mirada abordamos cuestiones como los cuidados, la salud mental, la cohesión social, la comunidad, la igualdad, la discapacidad, el envejecimiento, la innovación o la cultura. También ocupan un lugar destacado temas como la democracia y la gobernanza, la inteligencia artificial, la sostenibilidad, la educación o el derecho internacional.
Más que hablar de un único tema de éxito, diría que existe un interés creciente por comprender los grandes cambios que estamos viviendo y su impacto en nuestras vidas. Los cursos que mejor acogida tienen son aquellos que ayudan a interpretar esa complejidad desde el rigor académico, pero con una clara vocación divulgativa. Esa capacidad para tender puentes entre la universidad y la sociedad sigue siendo uno de los grandes valores de los Cursos de Verano.
Ha hablado antes de los Cursos de Verano Transfronterizos, iniciativa puesta en marcha hace un lustro.
La quinta edición confirma que fue una apuesta acertada. Los Cursos de Verano Transfronterizos se han consolidado como un espacio de encuentro entre universidades, instituciones y ciudadanía de ambos lados de la frontera. Este año, además, hemos reforzado ese compromiso con la firma de un nuevo Convenio Marco de Cooperación Interuniversitaria que da continuidad a un proyecto basado en el conocimiento compartido, el multilingüismo y la colaboración entre instituciones académicas e instituciones públicas de la Eurorregión.
La excelente acogida de los ocho cursos celebrados en Baiona demuestra que existe un interés real por abordar conjuntamente desafíos que compartimos como territorio y como sociedad.
Los y las jóvenes
«Su mirada resulta imprescindible para entender los cambios que estamos viviendo y para construir respuestas de futuro»
Son cursos abiertos a la participación de cualquier persona mayor de edad, pero, desde hace un tiempo, han puesto el foco sobre el público joven. ¿Por qué?
Porque creemos que el conocimiento debe ser accesible a todas las generaciones y queremos que las personas jóvenes encuentren en los Cursos de Verano un espacio complementario a su formación, donde puedan seguir aprendiendo, debatiendo y compartiendo experiencias con profesionales y especialistas de ámbitos muy diversos.
En los últimos años hemos impulsado medidas como la tarifa joven y hemos incorporado temáticas especialmente cercanas a sus inquietudes, como la inteligencia artificial, la salud mental, la vivienda, el empleo o la participación democrática.
Nos interesa especialmente que las personas jóvenes no sean únicamente asistentes, sino también protagonistas de las conversaciones. Su mirada resulta imprescindible para entender los cambios que estamos viviendo y para construir respuestas de futuro.
Por último, y aunque tras 45 ediciones pueda considerarse una iniciativa ya consolidada en el calendario estival, habrá quien aún no conozca los Cursos de Verano. ¿Cómo explicaría brevemente qué son?
Diría que son una invitación a detenerse durante uno o dos días para aprender, escuchar y debatir sobre cuestiones que nos afectan como sociedad. Son cursos universitarios, pero abiertos a cualquier persona con interés por seguir aprendiendo, sin necesidad de contar con una formación especializada. Una de sus principales fortalezas es, precisamente, la diversidad de quienes participan. En una misma aula pueden coincidir estudiantes, profesionales, investigadores, personas jubiladas o ciudadanía simplemente interesada en un tema concreto. Ese intercambio de experiencias convierte cada curso en un espacio de aprendizaje especialmente enriquecedor.
Además, los Cursos de Verano se celebran en escenarios tan singulares como el Palacio Miramar de Donostia, Bizkaia Aretoa de Bilbao o la Cité des Arts de Baiona, pero también llegan cada verano a Vitoria-Gasteiz y a numerosas localidades de Euskadi. Esa presencia en todo el territorio responde a una convicción muy clara: acercar el conocimiento allí donde están las personas y convertir cada curso en un espacio de encuentro entre la universidad y la sociedad. Después de 45 ediciones seguimos manteniendo intacta esa vocación de acercar el conocimiento a la ciudadanía desde el rigor, pero también desde la cercanía. La matrícula permanece abierta hasta finales de septiembre y todavía quedan muchas propuestas entre las que elegir. Estoy convencida de que cualquier persona encontrará un curso que conecte con sus intereses y descubrirá una experiencia que suele superar las expectativas.
Y, me gustaría terminar con un agradecimiento sincero a todas las personas, instituciones y entidades colaboradoras que hacen posible este proyecto año tras año. Gracias a su compromiso y generosidad, los Cursos de Verano siguen siendo un espacio vivo de encuentro, conocimiento y servicio a la sociedad.