ADINBERRI Longevity Forum se ha convertido en el epicentro del debate internacional sobre la longevidad, un ámbito en el que Gipuzkoa se posiciona como territorio pionero, con la innovación y el conocimiento como principales aliados para afrontar los retos del envejecimiento
Xabier Isasa
20/10/2026 Actualizado a las 06:00h.
La esperanza de vida en Gipuzkoa se sitúa en los 87 años en el caso de las mujeres y roza los 82 en el de los hombres. Vivimos cada vez más años y el envejecimiento de la población es una realidad que plantea grandes desafíos, pero también nuevas oportunidades. Dar respuesta a esta transformación, anticiparse a sus consecuencias y aprovechar todo su potencial ha sido precisamente el objetivo de ADINBERRI Longevity Forum, el congreso internacional organizado por la Fundación ADINBERRI de la Diputación Foral de Gipuzkoa, que durante dos jornadas ha convertido Gipuzkoa en el epicentro de una ola a la que toda la sociedad está invitada a sumarse: la de vivir más y, sobre todo, vivir mejor.
En esos dos días, el Palacio de Congresos Kursaal ha reunido a 1.200 asistentes entre profesionales y ciudadanía, 40 entidades expositoras y ponentes internacionales como Andrew Steele, Jonathan Cylus, Javier García Cogorro, Leocadio Rodríguez-Mañas, Cristina Garmendia e Iñaki Gabilondo, junto a representantes del tejido empresarial, tecnológico, social y sanitario. Un punto de encuentro para compartir conocimiento, experiencias y soluciones innovadoras en torno a uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo, en el que Gipuzkoa y Euskadi llevan años abriendo camino.
A través de ADINBERRI, la Diputación Foral de Gipuzkoa lleva nueve años trabajando para dar una respuesta innovadora y avanzada al reto de la longevidad. Como destacó la diputada general, Eider Mendoza, el territorio ha construido «un ecosistema de 700 agentes, que se dice pronto, que desarrolla mediante ADINBERRI toda esa estrategia de longevidad con el objetivo de que la ciudadanía pueda vivir una vida plena».
La longevidad también abre un amplio horizonte de oportunidades para la innovación empresarial, la actividad económica y la creación de empleo
La innovación, la prevención y la transformación del modelo de atención han sido algunos de los grandes ejes del encuentro. Maite Peña, diputada de Cuidados y Políticas Sociales, subrayó durante una de las mesas redondas que «la innovación y el conocimiento son imprescindibles para abordar la fragilidad» y avanzar hacia un modelo en el que «los derechos subjetivos están muy presentes». Una transformación en la que Gipuzkoa está plenamente inmersa y que busca situar a las personas en el centro. «Hablamos de un modelo de atención con visión holística que nos permita, con una visión preventiva, anticiparnos a situaciones de fragilidad y dependencia», añadió Rakel San Sebastián, directora general de ADINBERRI.
El mejor escaparateEl Living Lab, uno de los espacios protagonistas del congreso, ha sido el mejor escaparate de esa apuesta por poner la innovación al servicio de las personas. Allí, quienes asistieron han podido conocer y experimentar de primera mano algunas de las soluciones tecnológicas más avanzadas para mejorar los cuidados, favorecer la autonomía personal y contribuir al bienestar a lo largo de la vida.
Pero la longevidad no solo plantea nuevos retos sociales y asistenciales. También abre un amplio horizonte de oportunidades para la innovación empresarial, la actividad económica y la creación de empleo.
El potencial económico de esta transformación ha quedado reflejado también en la intervención de Pedro Ros, especialista en tendencias de longevidad, quien puso el foco en la creciente influencia de la generación 'silver', integrada por personas de 60 años o más. «Aunque solo representa el 15 % de la población mundial, su peso en el gasto global del mundo, que asciende a 70 billones de euros, es del 27 %», explicó.
Más allá de las cifras, la tecnología y las oportunidades de negocio, ADINBERRI Longevity Forum ha invitado también a reflexionar sobre cómo queremos vivir los años que tenemos por delante. Cuando se diseñó el sistema de pensiones en España, el tiempo que transcurría entre la jubilación y el final de la vida era considerablemente menor que en la actualidad. Hoy, esa etapa puede prolongarse veinte años o más, lo que supone, en palabras del periodista Iñaki Gabilondo, «una vida dentro de una vida».
Modelos preventivosUna reflexión que conectó con otra de las grandes ideas del congreso: la importancia de promover modelos preventivos que impulsen la esperanza de vida con buena salud. Como recordó Jonathan Cylus, economista de la Salud en la Organización Mundial de la Salud (OMS) Europa, en relación al concepto de 'dividendo de la longevidad', «la aplicación de estos modelos no es solo una cuestión de mejorar la calidad de vida, sobre todo, también lo es de sostenibilidad: cada intervención innecesaria que se evita, cada situación de complejidad que se anticipa, es un recurso público mejor empleado».
La ciudadanía también fue protagonista de ADINBERRI Longevity Forum. Durante la tarde de la segunda jornada, el congreso abrió gratuitamente sus puertas al público, que tuvo la oportunidad de recorrer el Living Lab y descubrir las soluciones innovadoras de la feria expositiva. La respuesta fue extraordinaria: la Sala de Cámara del Kursaal se llenó para escuchar la charla inspiradora de Emilio Duró y participar en un programa de mesas redondas con personas cuyas vidas resultaron ser de inspiración para otras, así como una serie de recomendaciones nutricionales, cognitivas, relacionales y físicas que pudieron llevarse a casa.
Subirse a la olaFueron dos intensas jornadas de conocimiento, innovación y experiencias compartidas que tal y como rezaba el eslogan de esta edición, «se trata de subirse a la ola de vivir más y mejor».