Tú te preparas para lo peor y ni siquiera así puedes imaginarte que, cansado, harto, de pasarte horas, días, semanas y meses moviéndote por el mundo (y no es chuleo, es trabajo), te vas a encontrar un día con lo que me he encontrado yo, hoy, 17.50 horas del 9 de septiembre, en el aeropuerto de Son Sant Joan, de Palma de Mallorca, donde, normalmente, por estas fechas (no hablo de agosto!), tiene un movimiento, aproximado, de mil vuelos llegando y mil vuelos despegando.Seguir leyendo....
Tú te preparas para lo peor y ni siquiera así puedes imaginarte que, cansado, harto, de pasarte horas, días, semanas y meses moviéndote por el mundo (y no es chuleo, es trabajo), te vas a encontrar un día con lo que me he encontrado yo, hoy, 17.50 horas del 9 de septiembre, en el aeropuerto de Son Sant Joan, de Palma de Mallorca, donde, normalmente, por estas fechas (¡no hablo de agosto!), tiene un movimiento, aproximado, de mil vuelos llegando y mil vuelos despegando.
Vueling te avisa la noche antes o en la madrugada del mismo miércoles que viajas (Palma-Barcelona), que su vuelo 3911 ha sido cancelado. No te dice por qué. Esta cancelado, móntatelo como quieras o como puedas. Buscas un Palma-Bolonia directo, te gastas casi 200 euros y te vas al aeropuerto de Palma. Cero problemas para entrar, cero problemas para el control de seguridad y, cuando llegas a las primeras pantallas, descubres que todos, todos, todos, los vuelos están retrasados y que alguno va cayendo, poco a poco, como candelado. Móntatelo como puedas.
Te quedas un rato, bobo pérdido, delante de las pantallas y, sí, claro, alrededor tuyo 1.560 turistas, muchos alemanes, claro, mayores, sí, que tienen mucha más paciencia que tú. Te acercas a una de las poquísimas puertas donde hay alguien de Ryanair. No es tú vuelo, claro, bueno, no es ningún vuelo, pero la señorita, amabilísima, colombiana, te dice que "todo, todo, es culpa del temporal que flota por toda Europa". Pero, añade, si quiere, cerca de aquí hay un puesto de información y, tal vez, le puedan dar más información de su vuelo a Bolonia.

Turistas, hoy, esperando que salga su vuelo en el panel de Son Sant Joan, en Palma. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Y, sí, ves un cubo inmenso con una i en el techo de la terminal C del aeropuerto de Palma y ves, claro, cómo no, una fila intermibable. Te pones el último, con la paciencia de un turista, que ya ha terminado de todo lo que tenía que hacer en Mallorca y, sí, con un morenazo tremendo. Te pones en la cola pero, de pronto, descubres que la cola no se mueve un ápice. Total, le dices a la señora, mira, inglesa, que está detrás de ti si te guarda el turno. "Voy a ver qué ocurre". Claro, claro.
Voy y descubro la indignación de los cinco primeros. "Ya ve, increíble". Y, sí, en efecto, la cola no se movía porque no hay nadie en el mostrador, la silla está reclinada sobre el ordenador. Al lado, en una especie de estante, un cartel: "Grupo EULEN. Vuelvo en 5 minutos. I'll be back in 5 minutes. Descuelgue el teléfono. Pick up the phone. 971 789520".
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El cartel ¿verdad? es muy sospechoso. Está hecho a las mil maravillas, con su plastico y todo. Es decir, puede que lo coloquen cada diez minutos. Pero, bueno, llamas a ese número de socorro y un caballero muy amable te dice (o sugiere) que, tal vez, la persona responsable de ese mostrador "habrá ido al baño". Y, sí, y "su vuelo está retrasado, sí, vaya mirando las pantallas, por favor". Pues eso, móntatelo como puedas.
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