Comprar una casa de ha encarecido un 80% y alquilarla un 87%, todo esto desde el año 2015, mientras que la construcción, por otro lado, se encuentra ahora mismo en mínimos históricos. Los expertos advierten de que la burocracia es un muro y que se debe implantar un seguro público por impago. Esto se explica en el vídeo del tiktoker "Jorge._galindo".Galindo explica que el exceso de vivienda en España se ha vuelto un colapso estructural que afecta sobre todo a los jóvenes y a las familias. Las cifras oficiales muestran que es algo que es insostenible con las rentas actuales y el coste de las casas: "Desde 2015, los sueldos en España han subido un 28%. Y la vivienda, comprar una casa cuesta un 80% más, alquilarla un 87%". Este descuadre implica que el precio del suelo y los arrendamientos han subido casi el triple que las nóminas en estos últimos diez años. Sin embargo, lejos de aliviar esta presión en el mercado, las medidas que se dirigen a limitar los precios o que esté habiendo una prorrogación de los contratos de forma forzosa, está provocando justo lo contrario. La congelación de las rentas quita oferta en el mercado, incrementando la exigencia de los propietarios y dejando fuera a todos aquellos que tienen menores ingresos. En el mercado catalán, por ejemplo, los ingresos del hogar de un inquilino medio pasaron de ser un 70% del promedio para ser ya el 86%, por lo que esto confirma que "los que tienen menos ya no entran" y que sufren una especie de casting por parte de la persona que va a alquilar el inmueble. La raíz de este problema viene también unido al estancamiento que tiene la oferta. Entre 2021 y 2025, España ha creado 1,2 millones de nuevos hogares, sin embargo, únicamente ha construido algo menos de 470.000 viviendas. Esto es una desproporción de dos hogares y medio por cada nuevo inmueble que ya ha sido terminado.A diferencia de otras décadas, en los años 2000 se terminaban 540.000 casas al año, frente a las 93.000 actuales. En consecuencia, siete de cada diez jóvenes sigue viviendo con sus padres, algo que es muy superior a la media de los socios comunitarios. Tal y como señala Galindo, "esa cadena solo se mueve si al final hay casas nuevas y España no construye".El freno en la producción de hogares responde a una enorme cantidad de normas: "Un muro que hemos levantado nosotros ladrillo a ladrillo". Los planes tardan entre 10 y 12 años en tramitar y las licencias que se retardan durante más de un año bloquean el desarrollo del suelo. A su vez la vivienda protegida (VPO), ha bajado su producción desde las 62.000 unidades anuales que se construían en los noventa a las 12.000 unidades anuales de hoy en día. Para cambiar esta situación de parálisis y evitar que haya cuatro décadas de atasco, plantean triplicar la construcción a las 300.000 viviendas anuales a lo largo de la próxima década. A su vez, reclaman reformas como acelerar las licencias o importar garantías a los propietarios: "Un seguro público de impago", que distribuya los riesgos y no sean solo para el arrendador.