Entrar en una habitación y olvidar qué íbamos a hacer. Levantarnos a buscar algo y no recordar qué era o perder de vista dónde hemos dejado las llaves son situaciones cotidianas que le ocurren a muchas personas. Aunque estos pequeños lapsus pueden generar preocupación, no siempre están relacionados con un problema de memoria: ni demencia ni alzhéimer. En muchas ocasiones, la explicación está en la falta de concentración y en la tendencia a realizar varias tareas al mismo tiempo.
Entrar en una habitación y olvidar qué íbamos a hacer. Levantarnos a buscar algo y no recordar qué era o perder de vista dónde hemos dejado las llaves son situaciones cotidianas que le ocurren a muchas personas. Aunque estos pequeños lapsus pueden generar preocupación, no siempre están relacionados con un problema de memoria: ni demencia ni alzhéimer. En muchas ocasiones, la explicación está en la falta de concentración y en la tendencia a realizar varias tareas al mismo tiempo.
Yolanda Gutiérrez, psicóloga clínica del Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria, nos explica que estos olvidos pueden producirse cuando el cerebro no presta suficiente atención a la acción que estamos realizando. "Si cuando vamos a realizar una acción, nuestro cerebro no está pensando en lo que se está haciendo, lo más probable es que se nos olvide, esto significa falta de concentración", señala la especialista. En este sentido, recuerda una expresión popular que resume esta idea: “Estar en lo que se tiene que estar”.
La costumbre de vivir pendientes -y más con el auge de las nuevas tecnologías- también puede contribuir a estos despistes. "Desgraciadamente estamos acostumbrados a la multitarea, tener mil cosas en la cabeza lo que provoca lapsus de memoria", advierte Gutiérrez. Cuando nuestra atención está dividida entre diferentes pensamientos, resulta más difícil registrar y retener aquello que estamos haciendo en cada momento.
¿Por qué olvidamos qué íbamos a hacer al entrar en una habitación?Una de las situaciones más habituales es entrar en una habitación de la casa y quedarse en blanco, sin recordar para qué habíamos ido. Ocurre a menudo en la cocina: abrir la nevera y no recordar qué íbamos a buscar. Este fenómeno puede explicarse, en parte, por el cambio de contexto y la aparición de nuevos estímulos que desvían nuestra atención.
"Creo que el cambio de contexto y de escenario provoca la entrada de nuevos estímulos que nuestro cerebro capta y que pueden distraer y hacer olvidar nuestro primer propósito", explica la psicóloga. Así, una persona puede entrar en una habitación para recoger un objeto y terminar fijándose en el desorden, lo que despierta una nueva preocupación y la lleva a iniciar otra tarea, dejando atrás la intención original.
En estos casos, intentar reconstruir mentalmente lo que estábamos haciendo puede ayudarnos a recuperar el recuerdo. “Mentalmente realizamos la acción de volver por nuestros pasos, el cerebro comienza a recordar, a asociar los estímulos con sensaciones, olores, pensamientos, para poder atrapar ese recuerdo olvidado”, indica Gutiérrez.
Este mecanismo también se utiliza cuando intentamos recordar dónde hemos dejado las llaves o dónde hemos aparcado el coche. Recuperar el recorrido que hemos realizado y los detalles del entorno puede ayudarnos a identificar el momento en el que perdimos de vista aquello que buscábamos.

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La importancia de prestar atención al presenteLa falta de concentración durante una actividad cotidiana puede hacer que no retengamos adecuadamente lo que estamos haciendo. Si nuestra mente está ocupada en otras cuestiones, es posible que la acción no quede registrada con suficiente claridad y que, poco después, no seamos capaces de recordarla.
Por ello, la psicóloga recomienda prestar atención a cada actividad y evitar, en la medida de lo posible, hacer varias cosas a la vez. Ser conscientes de nuestros movimientos y de lo que sucede a nuestro alrededor puede ayudarnos a reducir estos despistes.
No obstante, conviene prestar atención a la frecuencia con la que se producen los olvidos. "Si cuando estamos haciendo alguna tarea estamos concentrados en lo que realizamos y se nos olvida transcurrido un periodo corto de tiempo, y esto ocurre de manera repetida, es el momento de consultar con un profesional", recalca la especialista.
Cómo evitar los pequeños despistes cotidianosPara mejorar nuestra capacidad de recordar las acciones diarias, Gutiérrez insiste en la importancia de mantener la atención en el momento presente. "Mi consejo es estar concentrado en lo que estamos haciendo, tener conciencia del presente, vivirlo de una manera plena para permitir que nuestro cerebro fije ese recuerdo en nuestra memoria", aconseja.
La especialista también destaca el papel de los sentidos en la formación de los recuerdos. “Los recuerdos que no olvidamos suelen ser aquellos vividos con los cinco sentidos”, concluye.
Olvidar por qué hemos entrado en una habitación no significa necesariamente que tengamos un problema de memoria. En muchas ocasiones, estos lapsus son una señal de que nuestra atención está en otra parte. Aprender a hacer una cosa cada vez, reducir las distracciones y centrarnos en lo que estamos haciendo puede ayudarnos a recordar mejor las pequeñas acciones del día a día.
Fuente: La Nueva España