La primera ministra danesa, Mette Frederiksen ha señalado a España hace "justo lo contrario que el resto" en cuestiones migratorias y ha pedido a la Comisión Europea que "examine más a fondo esta cuestión"España e Italia dan pasos para levantar los controles fronterizos tras la crisis de Ceuta
La migración vuelve a tensionar una cumbre europea en Bruselas. Dinamarca, Polonia e Italia están tratando de que se incluya en la resolución de este Consejo Europeo tres puntos que muestren a los ciudadanos que los líderes europeos consideran una preocupación la inmigración ilegal, que se eviten medidas que puedan producir un efecto llamada, en clara alusión al proceso de regularización que llevó a cabo el Gobierno de Pedro Sánchez, y que la Comisión Europea tenga más capacidad de coordinar las políticas migratorias que pongan en marcha los miembros de la UE.
En esta ocasión ha sido la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, la que ha sido más dura con España. “Si un país está haciendo básicamente justo lo contrario que el resto —es decir, alguien entra ilegalmente en un país y, de repente, se le permite quedarse legalmente—, creo que va en contra de la política migratoria que cuenta hoy con un amplio respaldo mayoritario en Europa. He pedido a la Comisión que examine más a fondo esta cuestión”, ha declarado la dirigente danesa en clara alusión a las políticas migratorias de Sánchez.
Aunque la primera ministra danesa es del partido socialista y podría tener alguna consonancia política con Sánchez, ha adoptado las posiciones más duras ante la inmigración de toda Europa. Frederiksen también quiere que en las conclusiones de la cumbre se puntualice que ,la migración irregular “es un delito” y que la inmigración esta “relacionada con los índices de criminalidad”.
Frederiksen fue junto a la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, las voces más críticas contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez cuando tuvo lugar la crisis migratoria de Ceuta. Aunque parecía que con Meloni se estaban normalizando las relaciones tras el anuncio de negociaciones para levantar los controles fronterizos en puertos y aeropuertos tras los sucesos de Ceuta, la primera ministra italiana también ha tenido palabras para criticar la gestión migratoria del Gobierno español.
“Tenemos la oportunidad de revisar los progresos realizados en los últimos meses y las iniciativas futuras, con especial atención a la prevención de las llegadas irregulares masivas, la explotación de los migrantes y la aplicación del nuevo marco regulatorio europeo. Hay que mantener un alto nivel de vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión, centrándose en la prevención de la inmigración irregular y los riesgos de seguridad conexos”, ha comentado la primera ministra italiana.
A pesar de la presión, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha tratado de rebajar la tensión recordando que “las cifras demuestran que el enfoque integral de la UE está dando resultados: los cruces irregulares de las fronteras exteriores de la Unión se encuentran en su nivel más bajo desde 2021”.
Antes del inicio de la cumbre oficial, un grupo de 17 países se han reunido de manera informal para intercambiar “soluciones innovadoras que pueden aplicarse a la gestión de la migración”. El objetivo era evaluar los avances en materia migratoria y debatir iniciativas centradas en la prevención de las llegadas masivas e irregulares, la explotación de los migrantes y la aplicación del nuevo marco normativo europeo, especialmente la apertura de centros de deportación en terceros países.
Entre estos países estaban Italia, Dinamarca, Países Bajos, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Finlandia, Alemania, Grecia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia.
Alguno de los líderes, aunque no asistieron a esta reunión luego atacaron directamente al Gobierno de España. El primer ministro checo, Andrej Babiš, comentó a su llegada “lo que está pasando en España. Algunos políticos están dispuestos a sustituir a la población por inmigrantes únicamente para conservar sus cargos y seguir en el Gobierno, aunque eso no nos concierne”.
La migración ha vuelto a tensionar una cumbre europea en Bruselas. España, con el respaldo de Portugal y Francia, ha logrado bloquear el intento de Dinamarca, Polonia e Italia para que se incluya en la resolución de este Consejo Europeo tres puntos que muestren a los ciudadanos que los líderes europeos consideran una preocupación la inmigración ilegal, que se eviten medidas que puedan producir un efecto llamada, en clara alusión al proceso de regularización que llevó a cabo el Gobierno de Pedro Sánchez, y que la Comisión Europea tenga más capacidad de coordinar las políticas migratorias que pongan en marcha los miembros de la UE.
Finalmente, a pesar de las presiones de los tres países, que ostentan las posiciones más duras respecto a la inmigración, y que en teoría contaban con el respaldado de hasta 15 estados miembros más, el Gobierno de Pedro Sánchez ha conseguido que las conclusiones del Consejo Europeo no digan nada sobre la gestión migratoria de su Ejecutivo. La resolución del Consejo solo apunta a que se “mantuvo un debate estratégico sobre el enfoque integral de la Unión Europea en materia de migración” y se “hizo balance de los avances en la aplicación de sus anteriores conclusiones, también a la luz de la reciente carta de la presidenta de la Comisión Europea”.
Además, se mantiene “la intención” de trabajar “en estrecha colaboración con los Estados miembros para desarrollar un marco de emergencia y abordar todas las formas de instrumentalización” y se “volverá a abordar esta cuestión en una de sus próximas reuniones”.
Fuentes diplomáticas aseguran que el punto en el que se solicitaba que la Comisión Europea tenga más capacidad de coordinar las políticas migratorias ha sido determinante para chocar con la oposición de una serie de países, que veían en la medida una intrusión y supervisión de las políticas nacionales que las capitales europeas no estaban dispuestas a aprobar.
Sin embargo, Pedro Sánchez ha valorado como un reconocimiento a su gestión el punto aparte sobre Ceuta y Melilla, ya que establece “la situación específica” de ambas ciudades que “albergan las únicas fronteras terrestres de la UE en el continente africano”. Además, el Consejo Europeo “expresa su solidaridad y apoyo a España ante la llegada repentina y masiva de migrantes a Ceuta los días 30 y 31 de julio de 2026 y celebra el apoyo financiero y operativo de la UE, habida cuenta de la situación específica de Ceuta y Melilla”.
“Europa está más presente de lo que nunca ha estado en Ceuta y Melilla porque ambas ciudades también son Europa. Evidentemente queda todavía mucho por hacer, pero creo que es un paso muy importante que hemos dado desde el punto de vista político”, ha resaltado Sánchez.
“Un país está haciendo justo lo contrario que el resto”En esta cumbre ha sido la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, la que ha sido más dura con España. “Si un país está haciendo básicamente justo lo contrario que el resto —es decir, alguien entra ilegalmente en un país y, de repente, se le permite quedarse legalmente—, creo que va en contra de la política migratoria que cuenta hoy con un amplio respaldo mayoritario en Europa. He pedido a la Comisión que examine más a fondo esta cuestión”, ha declarado la dirigente danesa en clara alusión a las políticas migratorias de Sánchez.
Aunque la primera ministra danesa es del partido socialista y podría tener alguna consonancia política con Sánchez, ha adoptado las posiciones más duras ante la inmigración de toda Europa. Frederiksen también quiere que en las conclusiones de la cumbre se puntualice que la migración irregular “es un delito” y que la inmigración esta “relacionada con los índices de criminalidad”.
Frederiksen fue junto a la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, las voces más críticas contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez cuando tuvo lugar la crisis migratoria de Ceuta. Aunque parecía que con Meloni se estaban normalizando las relaciones tras el anuncio de negociaciones para levantar los controles fronterizos en puertos y aeropuertos tras los sucesos de Ceuta, la primera ministra italiana también ha tenido palabras para criticar la gestión migratoria del Gobierno español.
“Tenemos la oportunidad de revisar los progresos realizados en los últimos meses y las iniciativas futuras, con especial atención a la prevención de las llegadas irregulares masivas, la explotación de los migrantes y la aplicación del nuevo marco regulatorio europeo. Hay que mantener un alto nivel de vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión, centrándose en la prevención de la inmigración irregular y los riesgos de seguridad conexos”, ha comentado la primera ministra italiana.
A pesar de la presión, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha tratado de rebajar la tensión recordando que “las cifras demuestran que el enfoque integral de la UE está dando resultados: los cruces irregulares de las fronteras exteriores de la Unión se encuentran en su nivel más bajo desde 2021”.
Antes del inicio de la cumbre oficial, un grupo de 17 países se han reunido de manera informal para intercambiar “soluciones innovadoras que pueden aplicarse a la gestión de la migración”. El objetivo era evaluar los avances en materia migratoria y debatir iniciativas centradas en la prevención de las llegadas masivas e irregulares, la explotación de los migrantes y la aplicación del nuevo marco normativo europeo, especialmente la apertura de centros de deportación en terceros países.
Entre estos países estaban Italia, Dinamarca, Países Bajos, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Finlandia, Alemania, Grecia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia.
Alguno de los líderes, aunque no asistieron a esta reunión luego atacaron directamente al Gobierno de España. El primer ministro checo, Andrej Babiš, comentó a su llegada “lo que está pasando en España. Algunos políticos están dispuestos a sustituir a la población por inmigrantes únicamente para conservar sus cargos y seguir en el Gobierno, aunque eso no nos concierne”.