El actor de ‘Resident Evil’ y Josh Brolin protagonizan una atrevida mezcla de terror animal, trauma familiar y claustrofobia marina.
Valoración:
En el transcurso del último tercio del año Austin Abrams ha pasado a convertirse el nuevo saco de boxeo favorito de Hollywood. Tras su paso por los 95 minutos más vertiginosos del cine de terror reciente en Resident Evil (2026) viene ahora a por más maltrato de la cámara en Whalefall, adaptación de una novela de Daniel Kraus que tiene como concepto principal una idea muy simple: un hombre escapando del interior de una ballena.
En realidad, de donde debe salir es de un cachalote, por el que el personaje es engullido accidentalmente, cuando el animal busca zampar a un calamar gigante. No tiene mucho más el punto de partida, y si algo logra la película es hacer que tal chaladura tome forma cayendo de pie. Si Jonás rezó durante tres días y tres noches, y Pinocho hizo una hoguerita para escapar del interior de cetáceos, aquí Jay, un joven en pleno duelo, debe recordar los tips de supervivencia marina de su padre para salvarse.
Brian Duffield es especialista en ideas de "gran concepto" y su anterior película fue una arriesgada pieza sin diálogos, con una chica huyendo de aliens durante hora y media. Esta tiene algo de aquella, pero también de la recuperable Underwater (2020), que escribió para William Eubank con otra "salida bajo el agua" contrarreloj. Aquí reduce aún más su escala y posibilidades acercándose en el desafío de entretener sin moverse de un escenario a la popular Buried (2010).
Sin embargo, el elemento oceanográfico y sus limitaciones la acercan también a algunas odiseas más recientes como Atrapada en las profundidades (2020), La inmersión (2023), o Sin oxígeno (2025), con la diferencia frente a todas ellas de que no hay ninguna historia real para inspirarse, sino en la fantasía de que un mamífero marino se trague a un chaval enterito. Y claro, la premisa es tan disparatada que hay mucho que transigir para poder disfrutar del camino posterior.
Y es que el guion, tenga más o menos culpa que el texto original, es un despropósito desde la excusa en la que Jay entra en el agua a la forma en la que se decide desarrollar la complicada relación paternofilial que late en el corazón emocional del largometraje. Duffield se aferra a una idea de hombre inflexible y de disciplina férrea como origen de una fricción que se explica en dos tiempos diferentes, y solo se encuentran en la solución final a un puzle de recuerdos, lecciones y trucos para un mundo de buceo, pesca submarina y exploración de los fondos.
Entre viaje por los píloros, intestinos y estómagos del animal, vemos una especie de versión extendida de la angustiosa escena del interior del monstruo de ¡Nop! (2023), aunque esta Whalefall es mucho más blanca, en ocasiones incluso cursi, como si la misión sentimental del acabado final fuera más importante que el propio escape de jugos gástricos y paredes carnosas. No tiene mucha vergüenza en adoptar una parafernalia afín al cine más comercial, pese a que su idea es más propia de un proyecto indie.
Ver a Josh Brolin en primeros planos de frente llega incluso a tocar el cliché más recalcitrante de algunos anuncios de seguros, pero lo cierto es que en su diálogo con el pasado se sacan algunas ideas ingeniosas con las que ir resolviendo el entuerto. Revelarlas ahora sería imperdonable, así que vayámonos quedando con que la voluntad de dar vida en pantalla a algo tan complicado no sale mal, con la consagración de Abrams como un nuevo Bruce Campbell.
Brian Duffield
Thriller
Estados Unidos
Tras la muerte de su padre, Jay Gardiner se adentra en las aguas de la costa central de California para recuperar sus restos, pero acaba siendo engullido por una ballena. Con apenas una hora de oxígeno para sobrevivir, tendrá que recurrir a las enseñanzas de su padre para encontrar una salida y escapar con vida.
Brian Duffield, Daniel Kraus
105 min.
Disney
Austin Abrams, Josh Brolin, Elisabeth Shue
16/10/2026
