Dependiendo del sector de trabajo, es habitual encontrar contratos que abarcan de lunes a domingo, principalmente en aquellos comercios que abren el fin de semana o servicios como transportes, cuerpos de seguridad, sanitarios, medios de comunicación... que son indispensables todos los días del año.
Dependiendo del sector de trabajo, es habitual encontrar contratos que abarcan de lunes a domingo, principalmente en aquellos comercios que abren el fin de semana o servicios como transportes, cuerpos de seguridad, sanitarios, medios de comunicación... que son indispensables todos los días del año.
En estos contratos se sobrentiende que el empleado podrá trabajar también en horario de fin de semana, sin importar si es en sábado o domingo. El problema llega cuando a un trabajador que realiza 40 horas semanales la empresa le pide que trabaje durante el fin de semana, saltándose la ley y el Estatuto de los Trabajadores.
Según la normativa del Tribunal Supremo, aplicada en una sentencia: se anula la obligación de trabajar en sábado y domingo si hacerlo modifica sustancialmente la jornada fijada en un principio.
MADRID, 04/11/2025.- La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, este martes en Madrid. EFE/ MariscalMariscal / EFEA través del sindicato CGT, un grupo de 42 trabajadores denunciaron a su compañía porque quería que acudieran a su puesto de trabajo también los sábados y los domingos. El contrato estipulaba una cláusula que afirmaba que la jornada podía extenderse con dos días libres que podían ser el fin de semana u otros.
La clave para anular la medida se basa en que no hubo una negociación previa y los trabajadores decidieron recurrir ante el Tribunal Supremo porque la empresa estaba infringiendo el artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores, que obliga a que exista previo pacto de cualquier modificación sustancial de la jornada.
Imagen de una oficina de empleoEFEEl Supremo ha fallado a favor de los trabajadores, y ha anulado la decisión empresarial de hacerlos trabajar sábados y domingos porque se trata de una modificación profunda y relevante de su jornada que debía haber sido pactada previamente.