Viajar con una mascota sin sujetarla correctamente puede acarrear una sanción y poner en peligro a todos los ocupantes
Un ex Guardia Civil de Tráfico destapa la gran contradicción de la DGT con el calzado obligatorio en moto
Llevar un perro suelto en el coche puede salir caro. La Dirección General de Tráfico (DGT) advierte de que transportar animales sin las medidas de sujeción adecuadas puede acarrear multas de hasta 100 euros, además de aumentar el riesgo de accidente. No basta con que la mascota permanezca tranquila durante el trayecto: debe viajar de forma que no interfiera en la conducción ni pueda provocar lesiones si el vehículo frena bruscamente.
La normativa establece obligaciones para los conductores que viajan con animales de compañía. La clave está en utilizar un sistema de retención apropiado y evitar que el perro se desplace libremente por el habitáculo. Las sanciones pueden ser superiores si la conducta constituye una infracción más grave.
Qué dice la normativa sobre los perros en el cocheEl artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación obliga al conductor a mantener la libertad de movimientos, el campo de visión y la atención necesarios para conducir con seguridad. También exige que los animales transportados estén colocados de manera que no interfieran con la conducción.
Por tanto, el perro no debe viajar suelto por los asientos, moverse entre las plazas delanteras ni ir en el regazo del conductor. Llevarlo sujeto únicamente con una correa convencional tampoco garantiza una protección adecuada en caso de accidente.
A estas obligaciones se suma la Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales. Su artículo 59 establece condiciones para el transporte de animales de compañía, con el objetivo de garantizar su seguridad y evitar situaciones que puedan causarles sufrimiento o daños.
La responsabilidad del conductor no se limita a evitar una multa. Un perro sin sujeción puede distraer al volante, obstaculizar los pedales o salir despedido en una frenada de emergencia.
De 100 a 500 euros: cuándo aumenta la multaLa cuantía depende de la conducta y de cómo se califique la infracción. Una multa de hasta 100 euros puede corresponder a una infracción leve por transportar al animal sin las condiciones adecuadas. Sin embargo, no todas las situaciones se quedan en esa cantidad.
Si el perro no está correctamente sujeto, la conducta puede constituir una infracción grave, con una sanción de 200 euros. La situación puede agravarse si el animal interfiere directamente en la conducción.
Por ejemplo, llevar al perro en el regazo mientras se conduce puede motivar que los agentes valoren si existe conducción negligente o temeraria, según las circunstancias y el riesgo generado. La conducción temeraria está considerada una infracción muy grave y puede conllevar 500 euros de multa y la pérdida de seis puntos.
La diferencia es importante: no existe una multa automática de 500 euros por cualquier perro suelto. La sanción depende de los hechos concretos y de la infracción que se considere acreditada. Un accidente tampoco implica por sí solo que la conducta se califique como temeraria.
Cómo llevar al perro de forma seguraLa DGT recomienda elegir un sistema de retención adaptado al tamaño y las características del animal. Entre las opciones disponibles están las siguientes:
No todos los dispositivos ofrecen la misma protección. Por eso, es importante escoger uno adecuado y colocarlo siguiendo las instrucciones del fabricante.
Paradas y temperatura, otras precaucionesLa seguridad durante el trayecto también depende de las condiciones en las que viaja la mascota. La Ley de Bienestar Animal exige que el transporte garantice unas condiciones adecuadas de ventilación, temperatura, espacio y protección.
La DGT aconseja realizar paradas periódicas para que el perro pueda beber agua, descansar y caminar bajo control. Además, nunca debe quedarse dentro de un vehículo en condiciones de calor que puedan poner en peligro su salud.
Utilizar un sistema de sujeción adecuado permite reducir los riesgos para el animal y para el resto de los ocupantes. Antes de iniciar un viaje, comprobar cómo va colocado el perro es una medida sencilla que puede evitar accidentes y sanciones.