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"Imprescindible ser nacido en España": las desigualdades no empiezan ni terminan en el precio del alquiler

Дата публикации: 07-10-2026 04:01:25

En un anuncio real para compartir piso, después de pedir una persona responsable, con trabajo y contrato laboral, aparecía otro requisito: “Imprescindible ser nacido en España”
Las movilizaciones de estas semanas han vuelto a poner la vivienda en el centro del debate. Detrás de las acampadas, los desahucios y las protestas hay una preocupación tan sencilla como cotidiana: poder vivir en una casa y poder seguir viviendo en ella. 

Ese derecho a quedarse también significa poder hacer vida en un barrio, mantener vínculos, empadronarse, trabajar, estudiar, criar a tus hijos e hijas y construir un proyecto con cierta estabilidad. 

La crisis de vivienda afecta hoy a muchas personas. Un modelo cada vez más orientado a la rentabilidad inmobiliaria está encareciendo los alquileres y reduciendo las opciones asequibles. Y, aun así, no todas las personas encuentran las mismas barreras para acceder a una vivienda. 

En Sur Acoge lo vemos cada día. Para muchas personas migrantes, a las dificultades económicas se suman otras relacionadas con el origen, la nacionalidad, el nombre, el acento o el color de piel. 

A veces, esa discriminación ni siquiera se disimula. En un anuncio real para compartir piso, después de pedir una persona responsable, con trabajo y contrato laboral, aparecía otro requisito: “Imprescindible ser nacido en España”. Y el propio anuncio aclaraba: “lo pide la propiedad”. 

No se estaba preguntando si la persona podía pagar el alquiler, si tenía trabajo o si iba a respetar las normas de convivencia. Se la estaba excluyendo directamente por su lugar de nacimiento. 

El ejemplo es muy claro, pero la discriminación también puede aparecer de formas menos visibles: llamadas que no se devuelven, condiciones adicionales, más exigencias de avales o negativas cuando se conoce el origen de quien busca vivienda. 




La vivienda está ligada también al ejercicio de otros derechos. No disponer de un domicilio estable puede dificultar el empadronamiento y condicionar el acceso a prestaciones, trámites administrativos o al empleo, haciendo más difícil desarrollar un proyecto de vida con estabilidad.  Por eso, cuando hablamos de vivienda, hablamos también de igualdad, inclusión y convivencia


Convive con esta realidad otra forma de exclusión residencial en la que queremos poner foco: la que afecta a personas trabajadoras temporeras que viven en asentamientos durante las campañas agrícolas, la máxima expresión de vulnerabilidad en el alojamiento. Personas que trabajan en el campo pueden acabar viviendo en infraviviendas porque no encuentran alternativas habitacionales adecuadas. Trabajar durante una campaña agrícola debería ir acompañado de condiciones de alojamiento dignas, con la implicación de administraciones y empresas, algo que desde Sur Acoge llevamos años reclamando. 

Además, la vivienda está ligada también al ejercicio de otros derechos. No disponer de un domicilio estable puede dificultar el empadronamiento y condicionar el acceso a prestaciones, trámites administrativos o al empleo, haciendo más difícil desarrollar un proyecto de vida con estabilidad.  Por eso, cuando hablamos de vivienda, hablamos también de igualdad, inclusión y convivencia. 

La movilización social de estos días recuerda que la vivienda no puede tratarse únicamente como una cuestión de mercado. Es una necesidad básica y una condición para construir una vida digna. Y cualquier respuesta debe tener en cuenta que las desigualdades no empiezan ni terminan en el precio del alquiler. 

Necesitamos más vivienda asequible y políticas públicas que garanticen el acceso a una vivienda digna para toda la población. También mecanismos eficaces frente a la discriminación en el alquiler, alternativas habitacionales para las personas temporeras y soluciones estables para quienes viven en asentamientos. Y garantizar que no disponer de un domicilio estable no sea una barrera para el empadronamiento y otros derechos. 

Desde Sur Acoge creemos que hablar de vivienda implica preguntarnos quién puede acceder, quién se queda fuera y qué podemos hacer para que esas puertas se abran. 


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Las movilizaciones de estas semanas han vuelto a poner la vivienda en el centro del debate. Detrás de las acampadas, los desahucios y las protestas hay una preocupación tan sencilla como cotidiana: poder vivir en una casa y poder seguir viviendo en ella. 

Ese derecho a quedarse también significa poder hacer vida en un barrio, mantener vínculos, empadronarse, trabajar, estudiar, criar a tus hijos e hijas y construir un proyecto con cierta estabilidad. 

La crisis de vivienda afecta hoy a muchas personas. Un modelo cada vez más orientado a la rentabilidad inmobiliaria está encareciendo los alquileres y reduciendo las opciones asequibles. Y, aun así, no todas las personas encuentran las mismas barreras para acceder a una vivienda. 

En Sur Acoge lo vemos cada día. Para muchas personas migrantes, a las dificultades económicas se suman otras relacionadas con el origen, la nacionalidad, el nombre, el acento o el color de piel. 

A veces, esa discriminación ni siquiera se disimula. En un anuncio real para compartir piso, después de pedir una persona responsable, con trabajo y contrato laboral, aparecía otro requisito: “Imprescindible ser nacido en España”. Y el propio anuncio aclaraba: “lo pide la propiedad”. 

No se estaba preguntando si la persona podía pagar el alquiler, si tenía trabajo o si iba a respetar las normas de convivencia. Se la estaba excluyendo directamente por su lugar de nacimiento. 

El ejemplo es muy claro, pero la discriminación también puede aparecer de formas menos visibles: llamadas que no se devuelven, condiciones adicionales, más exigencias de avales o negativas cuando se conoce el origen de quien busca vivienda. 

La vivienda está ligada también al ejercicio de otros derechos. No disponer de un domicilio estable puede dificultar el empadronamiento y condicionar el acceso a prestaciones, trámites administrativos o al empleo, haciendo más difícil desarrollar un proyecto de vida con estabilidad.  Por eso, cuando hablamos de vivienda, hablamos también de igualdad, inclusión y convivencia

Convive con esta realidad otra forma de exclusión residencial en la que queremos poner foco: la que afecta a personas trabajadoras temporeras que viven en asentamientos durante las campañas agrícolas, la máxima expresión de vulnerabilidad en el alojamiento. Personas que trabajan en el campo pueden acabar viviendo en infraviviendas porque no encuentran alternativas habitacionales adecuadas. Trabajar durante una campaña agrícola debería ir acompañado de condiciones de alojamiento dignas, con la implicación de administraciones y empresas, algo que desde Sur Acoge llevamos años reclamando. 

Además, la vivienda está ligada también al ejercicio de otros derechos. No disponer de un domicilio estable puede dificultar el empadronamiento y condicionar el acceso a prestaciones, trámites administrativos o al empleo, haciendo más difícil desarrollar un proyecto de vida con estabilidad.  Por eso, cuando hablamos de vivienda, hablamos también de igualdad, inclusión y convivencia. 

La movilización social de estos días recuerda que la vivienda no puede tratarse únicamente como una cuestión de mercado. Es una necesidad básica y una condición para construir una vida digna. Y cualquier respuesta debe tener en cuenta que las desigualdades no empiezan ni terminan en el precio del alquiler. 

Necesitamos más vivienda asequible y políticas públicas que garanticen el acceso a una vivienda digna para toda la población. También mecanismos eficaces frente a la discriminación en el alquiler, alternativas habitacionales para las personas temporeras y soluciones estables para quienes viven en asentamientos. Y garantizar que no disponer de un domicilio estable no sea una barrera para el empadronamiento y otros derechos. 

Desde Sur Acoge creemos que hablar de vivienda implica preguntarnos quién puede acceder, quién se queda fuera y qué podemos hacer para que esas puertas se abran. 

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Классификация: Недвижимость. Схожих патентов: 0. Схожих новостей: 10. Тональность: 0. Информативность: 6.3. Источник: www.eldiario.es.