Llegar a final de mes puede convertirse en un auténtico ejercicio de planificación cuando los ingresos apenas dejan margen después de pagar las necesidades básicas. Es el caso de Antonio, un jubilado que cobra alrededor de 1.000 euros al mes y que asegura que buena parte de ese dinero termina destinado a la alimentación y a mantener su vivienda.Leer la noticia completa
Llegar a final de mes puede convertirse en un auténtico ejercicio de planificación cuando los ingresos apenas dejan margen después de pagar las necesidades básicas. Es el caso de Antonio, un jubilado que cobra alrededor de 1.000 euros al mes y que asegura que buena parte de ese dinero termina destinado a la alimentación y a mantener su vivienda.
Su testimonio, recogido por ElNacional.cat, muestra cómo algunos jubilados afrontan el día a día cuando su pensión resulta insuficiente para asumir con comodidad todos los gastos. Antonio explica que los precios actuales le obligan a controlar prácticamente cada euro y que, una vez cubiertas las necesidades esenciales, apenas queda espacio para otros gastos.

Francisco, jubilado / La Sexta
Una de sus principales estrategias consiste en comparar continuamente los precios de los alimentos. El jubilado llega a desplazarse por numerosos establecimientos diferentes para encontrar las opciones más económicas y ahorrar pequeñas cantidades. También cambia de marcas cuando encuentra productos más baratos, convirtiendo la compra habitual en una tarea que requiere una planificación constante.
La alimentación no es, sin embargo, el único gasto que condiciona su presupuesto. Antonio también tiene que hacer frente a las facturas energéticas de su vivienda. Según explica, ha llegado a recibir recibos conjuntos de luz y gas de hasta 410 euros en un solo mes, una cantidad que representa una parte muy importante de una pensión cercana a los 1.000 euros.
Para reducir el consumo, asegura que evita utilizar la calefacción todo lo posible. En su lugar, recurre a un calefactor de aire y una manta para combatir el frío. El objetivo es reducir unas facturas que, en determinados meses, pueden comprometer una parte considerable del dinero disponible para el resto de necesidades.

Imagen de la cesta de la compra / Aldi
La situación de Antonio se entiende mejor al compararla con las cifras generales del sistema de pensiones. En agosto de 2026, la pensión media del sistema rondaba los 1.373 euros mensuales, mientras que la pensión media de jubilación superaba los 1.570 euros. Su prestación se encuentra, por tanto, por debajo de ambas referencias, aunque las cantidades varían considerablemente entre pensionistas.
Uno de los elementos que más peso tiene en esta situación es el coste acumulado de la cesta de la compra. Los alimentos experimentaron fuertes incrementos durante los últimos años y la inflación llegó a alcanzar niveles especialmente elevados. Aunque las tasas actuales no sean las mismas que entonces, los precios acumulados condicionan el presupuesto de los hogares con menos margen económico.
Antonio también explica que hay determinados gastos que directamente han dejado de formar parte de sus planes. Viajar, por ejemplo, está descartado, ya que después de pagar alimentación, suministros y otros gastos cotidianos considera que no dispone de dinero suficiente para dedicarlo al ocio o a este tipo de actividades.

Antonio, español jubilado / YouTube
Las pensiones contributivas se actualizan anualmente desde 2022 siguiendo la evolución de la inflación con el objetivo de preservar su poder adquisitivo. Sin embargo, el caso de Antonio muestra que una pensión puede seguir resultando ajustada cuando una parte importante de los ingresos mensuales se concentra en vivienda, energía y alimentación.
Su situación resume así una realidad que afecta especialmente a quienes disponen de menos margen económico: cuando prácticamente todo el dinero se destina a cubrir necesidades básicas, cualquier subida de precios puede alterar por completo el presupuesto mensual. Para Antonio, llegar a fin de mes pasa por comparar precios, reducir el consumo energético y prescindir de gastos que no considera imprescindibles.