Nacido en Logroño, en 2003, Pablo Marín llegó al fútbol base de la Real Sociedad en 2016 y desde entonces no ha hecho más que currárselo como el que más para acabar saboreando la gloria este sábado, al ser el encargado de marcar el gol de penalti que coronó a los txuri urdin como campeones de la Copa del Rey Mapfre. No ha pasado tanto tiempo desde que el bueno de Pablo Marín ejercía como recogepelotas en Anoeta, soñando con protagonizar algún día una gesta como la que firmó este sábado cuando el reloj estaba muy cerca de alcanzar la medianoche. De ser uno de los encargados de proporcionar balones durante la semifinal copera ante el Mirandés en 2020 a pasar a la historia como el que marcó el gol que desempolvó el grito de campeones de la garganta de la hinchada txuri urdin. Lo que sueña cualquier niño que ya alucina con ser recogepelotas de su equipo.