Con más de 25 años de experiencia y 2.600 casos resueltos, la empresa trabaja desde Salamanca y Valladolid ofreciendo cobertura nacional
04/10/2026 Actualizado a las 09:18h.
Lejos de los tópicos del cine y la literatura sobre la figura del detective privado, él estudia cada encargo, plantea la estrategia, realiza seguimientos y vigilancias, siempre supervisando los informes. No lleva gabardina ni mira tras el agujero de un periódico porque también mantiene ese trato directo con los clientes, abogados, empresas, mutuas y aseguradoras, para obtener pruebas útiles, lícitas y bien documentadas que le permitan desempeñar su trabajo, una tarea que se basa en recabar información y pruebas por vías legales, tal y como destaca Francisco Benito Vicente, director y detective privado en Adexu.
–¿Cómo nace Adexu y qué llevó a sus fundadores a dedicarse a la investigación privada?
–Adexu nace en Salamanca en 1999 de la mano de mi padre, Exuperancio Benito García. En él se unieron vocación, formación jurídica y una gran inquietud por investigar. Yo crecí cerca de la profesión y terminé incorporándome al despacho hasta asumir su dirección. Hoy, más de 25 años y 2.600 asuntos después, trabajamos desde Salamanca y Valladolid con cobertura nacional, manteniendo discreción, rigor y cercanía.
–¿Cuántas personas forman actualmente el equipo de Adexu y qué perfiles profesionales lo integran?
–Somos un equipo reducido y especializado. Adexu trabaja con tres habilitaciones profesionales de detective privado y, cuando un asunto lo requiere, contamos con colaboradores externos. Aquí importan más la experiencia y la coordinación que el tamaño. Tenemos base jurídica y experiencia laboral, empresarial, familiar, aseguradora y tecnológica.
–¿Qué tipo de investigaciones son actualmente las más demandadas?
–Tiene mucho peso la investigación laboral y empresarial: incapacidades temporales, competencia desleal, deslealtad profesional, hurtos o incumplimientos. También trabajamos para mutuas, aseguradoras y en asuntos familiares. El cliente no solo quiere saber qué ocurre; necesita documentarlo bien y poder defenderlo ante un tribunal.
–¿Cómo ha evolucionado el fraude empresarial en los últimos años?
–Se ha sofisticado. Muchas conductas dejan menos rastro visible y se apoyan en herramientas digitales, identidades falsas o actividades paralelas. Eso obliga a combinar investigación de calle con análisis digital y fuentes abiertas. La tecnología cambia, pero la esencia sigue siendo observar, contrastar y no dar nada por supuesto.
–¿Hasta qué punto las empresas conocen que pueden recurrir a un detective para obtener pruebas que posteriormente tengan validez judicial?
–Cada vez lo conocen más, sobre todo recursos humanos, asesorías y despachos de abogados, aunque aún hay desconocimiento. Muchas empresas llegan con una sospecha que no saben cómo acreditar. El detective está habilitado para obtener y aportar pruebas dentro de la ley, y su informe puede ratificarse judicialmente. No trabajamos solo para saber, sino para acreditar.
–La confidencialidad es clave para vuestro trabajo. ¿Hasta qué punto?
–Es esencial. Tratamos información laboral, económica, familiar y personal muy sensible, y el cliente debe saber que queda protegida desde el primer contacto. La ley impone además, un deber de reserva profesional. En Adexu cuidamos especialmente las comunicaciones, documentación, imágenes, vídeos y los materiales.
–¿Qué límites marca la legislación a la hora de investigar a una persona?
–Muchos. Debe existir un interés legítimo. No podemos investigar la vida íntima en domicilios o lugares reservados, vulnerar comunicaciones privadas ni usar medios que lesionen derechos fundamentales. La actuación debe ser razonable, necesaria, idónea y proporcional. Algo puede ser técnicamente posible y no ser legal ni profesionalmente admisible.
–La investigación privada ha cambiado radicalmente con la tecnología. ¿Cómo se investiga hoy respecto a hace años?
–Hoy contamos con mejores cámaras, cartografía, análisis, OSINT y comunicaciones inmediatas. Todo es más preciso, pero exige más formación. Lo esencial no ha cambiado: saber esperar, observar, interpretar y pasar desapercibido. La mejor tecnología sirve de poco si el investigador está mal situado o interpreta mal.
–¿Ha hecho internet que sea más fácil investigar o, por el contrario, ha complicado el trabajo del detective?
–Las dos cosas. Internet aporta muchísima información, pero también perfiles falsos, datos antiguos y apariencias fabricadas. El reto es encontrar información y verificarla. Una publicación en una red social puede ser una pista, no una prueba. Hay que contextualizarla, contrastarla y relacionarla con el mundo real.
–¿Qué papel juega la IA en su trabajo?
–Ya es una herramienta útil. En Adexu la empleamos para ordenar información, revisar cronologías, detectar incoherencias y mejorar procesos internos y de redacción. También ayuda en ciberinteligencia y OSINT. Pero la frontera es clara: la IA ayuda, no sustituye al detective ni convierte una hipótesis en un hecho. La responsabilidad final sigue siendo humana.
–¿Dónde está la frontera entre investigar y vulnerar la privacidad?
–En el interés legítimo, la finalidad del encargo y la proporcionalidad de los medios. Un detective no tiene autorización para saberlo todo. Solo debe investigar lo relacionado con el objeto contratado y que legalmente pueda comprobarse. Esa frontera debe estar presente siempre; a veces la decisión correcta es no obtener determinada información.
–¿Qué importancia tiene en Castilla y León su sector?
–Es un sector pequeño en número de profesionales, pero muy útil para empresas, abogados, mutuas, aseguradoras y particulares. Castilla y León tiene mucha dispersión geográfica, pymes y grandes distancias, conocer el terreno aporta mucho valor.
–Después de tantos años investigando, ¿qué tipo de caso sigue sorprendiéndoles?
–Más que un tipo de caso, me sigue sorprendiendo la conducta humana. A veces lo llamativo no es la sofisticación del fraude, sino que un detalle muy sencillo termine aclarándolo todo. La experiencia enseña, sobre todo, a no prejuzgar.
–¿Qué cualidades debe tener hoy un buen detective?
–Paciencia, discreción, observación, adaptación, criterio y serenidad. También debe saber redactar, conocer la legislación y manejar tecnología. Y algo fundamental: diferenciar lo que ha visto de lo que cree que puede estar ocurriendo.
–¿Qué balance económico hace de este ejercicio?
–Más que hablar de cifras concretas, diría que ha sido un ejercicio de consolidación. Seguimos trabajando con empresas, despachos, particulares, mutuas y aseguradoras y reinvirtiendo en tecnología. Los costes son altos y variables. Nuestra prioridad es mantener calidad y atención directa, no crecer a cualquier precio.
–¿Qué papel tendrá la ciberinvestigación en el futuro de Adexu?
–Será una de las áreas con mayor crecimiento. Cada vez más actividad deja rastro digital y el fraude se desplaza a ese entorno. Seguiremos reforzando OSINT, análisis digital, verificación de identidades e IA, siempre dentro de la legalidad. El futuro será híbrido: más tecnología, pero también calle y comprobación.