FromSoftware y Blizzard llevan sus grandes RPG a Nintendo con resultados que sorprenden (y enamoran) especialmente cuando jugamos en modo portátil
Elden Ring Shadow of the Erdtree o cuando la excelencia se vuelve una (bendita) costumbre
Como diría un buen amigo amante del rol, "es magia negra". Si no, no se entiende la capacidad que tiene la Nintendo Switch 2 de fagocitar uno tras otro grandes juegos, hasta ahora utópicos, y hacerlos suyos sin miramientos, casi sin concesiones. Elden Ring es uno de ellos. Recorrer las Tierras Intermedias a lomos de Torrentera, descubrir una nueva zona, enfrentarse a un jefe que nos ha derrotado veinte veces o simplemente desviarnos del camino porque hemos visto algo a lo lejos que nos ha llamado la atención forma parte de una experiencia que parecía difícil de trasladar a una consola portátil. Con Diablo IV ocurre algo parecido. Santuario es un mundo prácticamente infinito en el que siempre hay algo que hacer, un personaje que mejorar o un nuevo objeto que conseguir. Y ahora podemos acometer ese looteo, en clara referencia a esta sección (El Loot de Txeron) desde cualquier sitio con nuestra Switch 2. Lo dicho, magia negra.
La publicación estas últimas semanas de Elden Ring Tarnished Edition y Diablo IV: Age of Hatred Collection evidencia que Nintendo tiene entre manos una máquina especialmente atractiva para quienes disfrutan de este tipo de aventuras. Y no porque las dos versiones sean técnicamente idénticas a las que podemos encontrar en un PC o en las consolas más potentes (con concesiones pero casi), sino porque hay algo que ninguna de esas plataformas puede ofrecer de la misma manera: meterla en una mochila y continuar nuestra partida donde queramos.
Y esto cambia bastante las cosas cuando hablamos de dos juegos que pueden tenernos enganchados durante decenas o incluso cientos de horas. Una partida de Elden Ring puede continuar en el sofá, durante un viaje o en cualquier rato libre. Lo mismo sucede con Diablo IV, cuyo diseño encaja especialmente bien con sesiones de juego más cortas. Entrar en Santuario, completar una actividad, conseguir nuevo equipo y apagar la consola para volver más tarde resulta ahora mucho más sencillo.
Y ya os confirmo que tras probar ambos juegos en Switch 2 y, aunque cada uno llega -insisto- con sus propias concesiones técnicas, los dos dejan una sensación bastante clara: tener dos gigantes de este calibre en formato portátil es un lujo que hace que la consola de Nintendo gane muchos enteros. Era un escéptico con su potencial. Dos de mis juegos favoritos que hemos analizado antes aquí en El Loot de Txeron me han terminado por convencer. Se obró el milagro.
Elden Ring Tarnished Edition llegó a Switch 2 este pasado 28 de agosto con el juego original y Shadow of the Erdtree, la enorme expansión que amplió todavía más la aventura de FromSoftware con una nueva región, enemigos, jefes, armas, habilidades y equipamiento. Es decir, no estamos ante una versión reducida del juego para intentar encajarla en una portátil, sino ante una edición que permite recorrer las Tierras Intermedias siguiendo los pasos de Miquella.
Además del contenido original y la expansión, esta edición incorpora dos nuevas clases iniciales, Caballero Pesado y Caballero Idus, cuatro nuevos conjuntos de armadura y tres nuevos aspectos para Torrentera, la montura espectral del Sinluz. También mantiene el juego online para hasta seis jugadores y cuenta con textos en español.
Y la pregunta es, ¿cómo funciona Elden Ring en Switch 2?
Elden Ring es una proeza técnica en Switch 2.
La respuesta es bastante mejor de lo que podía imaginar antes de ponerme con él. El juego corre con la tasa de imágenes desbloqueada y normalmente se mueve entre las 28 y las 45 imágenes por segundo dependiendo de la zona, con alguna caída puntual hasta las 25. No estamos, por tanto, ante una experiencia que alcance los anhelados 60 fps como en otras plataformas como PC, Xbox Series X y PS5, pero sí mantiene una consistencia en torno a los 30 que permite tener una experiencia muy disfrutable.
Lo realmente importante es que los combates mantienen una respuesta muy buena. Y en un juego de FromSoftware esto es fundamental. Podemos encontrarnos con algún bajón cuando se juntan determinados efectos de iluminación y profundidad de campo, además de pequeños problemas de frame pacing que provocan algún tirón puntual. Si somos especialmente sensibles a este tipo de cosas, vamos a notarlos. En una partida normal, sin embargo, no llegan a convertirse en un problema que arruine la experiencia.
También sorprende la calidad de imagen. El DLSS ayuda a mantener una imagen bastante limpia y nítida, con buenas texturas y una distancia de dibujado muy amplia en los elementos importantes del escenario. Evidentemente, hay recortes. La densidad de vegetación es menor que en otras versiones y podemos encontrarnos con algo de popping en la hierba, pero el conjunto sigue luciendo muy bien teniendo en cuenta que estamos jugando a Elden Ring en una portátil.
El HDR también está bastante bien resuelto. Los brillos más llamativos quedan reservados para elementos como los lugares de gracia, el fuego o determinados ataques mágicos, consiguiendo que algunos de estos momentos destaquen especialmente en pantalla.
Y hay otros detalles que ayudan a que la adaptación convenza. Buena parte de los escenarios mantiene elementos destructibles y físicas bastante llamativas. Los tiempos de carga tampoco son especialmente elevados: reaparecer o teletransportarnos ronda los diez segundos en la mayoría de las situaciones.
La consola mantiene además unas temperaturas y un consumo que dejan muy buenas sensaciones. No se calienta en exceso y alcanza las dos horas sin problemas alejada del enchufe.
Por supuesto, hay que asumir algunos compromisos. Elden Ring sigue siendo un juego técnicamente exigente y Switch 2 no puede obras milagros extremos. No se ve mejor que en una PS5 por comparar, pero la adaptación consigue algo que hace unos años habría parecido bastante complicado: llevar una aventura de esta escala a una consola que podemos sacar del dock y seguir jugando en cualquier lugar. Y ahí es donde esta versión empieza a tener mucho sentido.
Diablo IV encuentra su hogar en Switch 2Con Diablo IV la situación es algo diferente. El juego de Blizzard, publicado este pasado 15 de septiembre, no necesita que recorramos durante horas un gigantesco mundo abierto para que funcione en portátil. Su estructura basada en actividades, mazmorras, temporadas, botín y mejora constante del personaje encaja casi de forma natural con una consola como Switch 2.
Diablo IV: Age of Hatred Collection lleva además una ventaja importante para quienes ya juegan en otras plataformas: cuenta con cross-play y cross-progression. Podemos avanzar con nuestro personaje en PC o consola y continuar después en Switch 2. Y al revés. Para alguien que ya tenga cientos de horas en Santuario, esta posibilidad puede ser incluso más interesante que cualquier mejora gráfica.
Diablo 4 luce muy bien en la portátil de Nintendo.
Técnicamente también estamos ante una adaptación bastante conseguida. El juego ofrece dos modos gráficos. El modo rendimiento, para jugarlo en portátil, apuesta por una resolución de 1080p y 40 fps, mientras que el modo calidad, conectado al dock y la televisión, baja hasta los 30 fps pero aumenta la resolución hasta 1440p y añade algunas mejoras visuales, entre ellas raytracing. Sí, has leído bien. Este modo incorpora trazado de rayos para sombras y reflejos, junto a mejoras en elementos como el pelaje y la niebla. Y se nota especialmente en algunos interiores de Santuario, donde la iluminación y los reflejos consiguen aportar un acabado bastante llamativo.
El modo rendimiento, por su parte, es probablemente el que más sentido tiene cuando jugamos en portátil. Los 40 fps ofrecen una experiencia muy fluida y hacen que movernos por los escenarios y enfrentarnos a grupos de enemigos resulte especialmente cómodo. La pantalla de 120 Hz de Switch 2 ayuda además a que esta sensación sea todavía más agradable.
Hay algunos elementos que evidencian que estamos ante una adaptación de una máquina con menos potencia y toca hacer concesiones. La vegetación pierde algo de densidad respecto al PC y hay pequeños detalles en sombras lejanas que todavía podrían pulirse. También pueden aparecer algunos parpadeos puntuales en determinadas sombras. Son cosas que están ahí, pero que quedan bastante lejos de comprometer la experiencia.
Los tiempos de carga son otro de los puntos fuertes. Las transiciones suelen situarse entre los tres y los cinco segundos, algo especialmente útil en un juego en el que estamos entrando continuamente en nuevas zonas, mazmorras y actividades.
La única cuestión que conviene tener muy presente antes de instalarlo es el espacio. Diablo IV ocupa más de 70 GB, una cifra considerable para el almacenamiento de Switch 2. Si tenemos una microSD Express con poco espacio disponible, habrá que hacer hueco.
A cambio, tenemos un Diablo IV prácticamente completo que podemos jugar tanto en el televisor como en portátil, con todos los sistemas de progresión y juego cruzado que ya conocemos.
Dos juegos enormes para una consola que no para de crecerLo curioso es que Elden Ring y Diablo IV llegan a Switch 2 con propuestas muy diferentes, pero terminan demostrando exactamente lo mismo: son perfectos para Switch 2.
En el caso de Elden Ring, tenemos uno de los mundos abiertos más grandes y exigentes de los últimos años. Un juego en el que podemos pasar horas simplemente explorando las Tierras Intermedias, siguiendo una misión, buscando un arma concreta o intentando derrotar por enésima vez a un jefe que se nos está atragantando.
Con Diablo IV la situación cambia, pero la sensación final es parecida. Santuario está diseñado para que siempre tengamos un motivo para volver. Siempre hay un personaje que mejorar, una construcción que probar, un objeto que conseguir o una nueva actividad en la que disfrutar unas cuantas horas (los Planes de Guerra, hacedme caso).
Y ahora podemos hacerlo en cualquier parte. Esta es, para mí, la principal razón por la que estas dos versiones tienen tanto sentido en Switch 2. No se trata de decir que Elden Ring se ve mejor que en una PS5 o que Diablo IV alcanza el mismo nivel técnico que un PC. No lo hace. Hay recortes y compromisos que se pueden apreciar, especialmente cuando empezamos a comparar ambas versiones con hardware mucho más potente.
Lo interesante es que podemos estar jugando a Elden Ring en el televisor, sacar la consola del dock y continuar la aventura en portátil sin tener que abandonar las Tierras Intermedias. O podemos estar en mitad de una partida de Diablo IV, hacer lo propio, y proseguir en el sofá o en el autobús (como es mi caso, eso sí, usando el smartphone de punto wifi al requerir conexión online obligatoria).
Son dos juegos que, por su cantidad de contenido, parecen perfectos para una máquina portátil. Y ahora esa posibilidad es una realidad que rivaliza de tú a tú con otra propuesta que también encaja en ese target: la Steam Deck de Valve. El añadido aquí es que Nintendo Switch 2 está empezando a demostrar que puede ser mucho más que una consola para sus grandes producciones propias. Tener en ella juegos como Elden Ring y Diablo IV, dos títulos que hasta hace no demasiado tiempo parecían difíciles de imaginar funcionando con solvencia en una portátil, cambia bastante la percepción sobre lo que podemos esperar de esta máquina.
FromSoftware y Blizzard han demostrado con estas adaptaciones que Switch 2 es una plataforma de nueva generación de primer nivel y abre el camino para que otras muchas desarrolladoras sigan apostando por la propuesta de Nintendo. Ejemplos que engrandecen un ya amplio y sobresaliente catálogo de la híbrida de Nintendo cuando apenas ha pasado un año desde su lanzamiento.
Ahora las Tierras Intermedias y Santuario ya no están a kilómetros de distancia cuando queremos echar una partida. Están dentro de la consola. Y poder llevar dos mundos de esta dimensión con nosotros es, sencillamente, magia negra.
Hemos podido realizar esta reseña gracias a sendas claves para Switch 2 que nos han enviado Bandai Namco y Activision España.