El beat 'em up de QUByte Interactive recupera el espíritu de los clásicos de los años 80 y 90 con Arturo y Lancelot como protagonistas con un apartado visual que enamora y acción sin complicaciones
Espadas, mosquetes y poderes sobrenaturales: así es
Los beat 'em up que triunfaron en los recreativos durante los años 80 y 90 tenían la innata capacidad de convertir una mecánica sencilla como avanzar y aporrear botones como si no hubiese un mañana en una experiencia tremendamente adictiva. Y no hay mejor exponente en ese género, al menos por mi parte, que Golden Axe. Por eso, ahora que he tenido la oportunidad de probar Blades & Battles, el nuevo juego de QUByte Interactive, no puedo estar más contento contento y a la vez melancólico por tiempos pasados. Porque este título recupera la esencia de Golden Axe y la traslada a un universo de fantasía medieval inspirado en las leyendas del Rey Arturo. Aquí no hay pistolas ni pandilleros: hay espadas, hechizos, esqueletos, criaturas de todo tipo y unos jefes finales de dimensiones considerables. Una propuesta sencilla, directa y deliberadamente retro que funciona especialmente bien cuando lo que buscamos es sentarnos a jugar sin tener que aprender veinte sistemas diferentes antes de empezar a disfrutar. Y me ha encantado.
La aventura permite ponerse en la piel de Arturo o Lancelot, dos personajes con estilos de combate diferentes. Desde el primer momento queda claro que la espada es nuestra principal herramienta. Podemos atacar, saltar, esquivar y combinar golpes tanto en tierra como en el aire para encadenar combos cada vez más contundentes. La respuesta de los ataques resulta satisfactoria y el juego consigue transmitir esa sensación de estar limpiando la pantalla a golpe de espada que define al género.
Pero Blades & Battles no se limita a aporrear botones sin más. En los niveles de dificultad más elevados, lanzarse contra todo lo que aparece en pantalla sin pensar demasiado suele acabar mal. Los enemigos pueden rodearnos y obligarnos a movernos constantemente, buscar posiciones favorables y decidir cuándo merece la pena utilizar las habilidades especiales. También hay ataques desesperados que permiten apartar a los rivales y recuperar espacio cuando la situación se complica. Su uso consume maná y, cuando no disponemos de él, parte de nuestra salud, aunque a cambio pueden convertirse en un salvavidas cuando estamos contra las cuerdas.
Su apartado visual destila mimo.
Precisamente ahí aparece una de las claves de su propuesta. El juego quiere recuperar la inmediatez de los recreativos, pero introduce suficientes recursos para que el combate tenga algo más de profundidad. Hay ataques mágicos especialmente útiles contra grupos numerosos y un poderoso movimiento especial capaz de arrasar buena parte de la pantalla. Saber reservarlo para el momento adecuado puede marcar la diferencia entre avanzar con solvencia o acabar rodeado de enemigos.
Dos estilos y un apartado visual que enamoraAdemás, elegir entre Arturo y Lancelot no es únicamente una cuestión estética. Cada uno tiene su propia forma de enfrentarse a los enemigos, lo que anima a probar ambos y descubrir cuál se adapta mejor a nuestra manera de jugar. Y si optamos por el cooperativo local, los diferentes colores disponibles para cada personaje ayudan a distinguir rápidamente a los dos jugadores en medio del caos.
Los enfrentamientos contra los jefes son otro de los puntos donde Blades & Battles mira directamente al pasado. Los enemigos finales no son simplemente rivales gigantes con una barra de vida interminable. Sus patrones de ataque obligan a observar, esquivar y esperar el momento adecuado para contraatacar. La estrategia sigue siendo sencilla, pero hay que aprenderse los movimientos de cada jefe si queremos salir victoriosos, especialmente cuando la dificultad aumenta.
La campaña también intenta evitar que la fórmula termine resultando demasiado repetitiva mediante la incorporación progresiva de nuevos enemigos y escenarios. Cada zona presenta una ambientación diferente y cuenta con su propia personalidad visual y sonora. El resultado no pretende reinventar el género, pero sí mantener fresco un recorrido basado en una estructura deliberadamente clásica.
Y es precisamente en su apartado visual donde encontramos uno de sus detalles más interesantes. Aunque los escenarios están construidos en 3D, la acción se desarrolla desde una perspectiva lateral que mantiene la esencia bidimensional de los beat 'em up tradicionales. Sobre ese apartado se aplica además un filtro pixelado que refuerza su apariencia retro y que incluso puede intensificarse para quienes quieran acercarse todavía más a la estética de los recreativos.
La combinación funciona bastante bien. Blades & Battles no parece un juego antiguo, pero tampoco intenta esconder sus referentes. Los escenarios presentan un nivel de detalle notable, con elementos ambientales que aportan vida a los decorados: hojas que se mueven con el viento, esqueletos que emergen del suelo o lanzan sus propios huesos y murciélagos que revolotean alrededor de las cuevas. Son pequeños detalles que no afectan directamente a la jugabilidad, pero que ayudan a construir una ambientación mucho más cuidada.
Los enfrentamientos contra los jefes son desafiantes.
La música acompaña también ese viaje por diferentes escenarios y contribuye a que cada zona tenga una identidad propia. No estamos ante una producción especialmente compleja en términos narrativos, porque aquí la historia es más una excusa para llevarnos de combate en combate que el verdadero motor de la experiencia. La premisa relacionada con Arturo, Lancelot y los acontecimientos previos a la formación de la Mesa Redonda sirve para vestir una aventura cuyo principal atractivo sigue estando en el combate.
ConclusiónQuizá quienes busquen una aventura profunda, con una gran historia o una evolución compleja de los personajes encuentren una propuesta demasiado sencilla. Pero esa sencillez forma parte de su identidad. Blades & Battles funciona especialmente bien como juego para echar una partida rápida, relajarse y recuperar esa sensación de los clásicos en los que no hacía falta mucho más que aprenderse los controles y empezar a repartir golpes.
QUByte Interactive ha construido, en definitiva, un beat 'em up que entiende perfectamente qué hacía especiales a aquellos clásicos de los recreativos. Espadas, combos, magia, enemigos por oleadas, jefes enormes y un apartado visual que mezcla 3D y pixel art forman una combinación que resulta familiar desde el primer minuto. Y no hay que pedirle más porque no necesita ofrecer mucho más para atraparte. Y si aún albergas dudas, cuenta con una demo que permite probarla antes de decidirte a dar estopa con Arturo y Lancelot. No necesitas más excusas.
Hemos podido realizar esta reseña gracias a una clave para PC (Steam) suministrada por los desarrolladores en Press Engine.