Andrea Ballesteros explica que los retrasos con la OSBU responden a un fallo en los expedientes de reconocimiento extrajudicial y anuncia que las próximas contrataciones se regirán por un procedimiento abierto
11/09/2026 a las 12:38h.
La presidenta de la Gerencia de Cultura del Ayuntamiento de Burgos, Andrea Ballesteros, ha salido al paso de la situación económica que arrastra con la Orquesta Sinfónica de Burgos (OSBU) por los conciertos de la temporada pasada. La portavoz municipal ha desglosado el conflicto en dos vías diferenciadas: por un lado, una serie de conciertos pendientes de abono mediante un reconocimiento extrajudicial de crédito y, por otro, dos actuaciones recientes cuyo procedimiento administrativo tuvo que retrotraerse en pleno verano.
En cuanto al primer bloque, que engloba un total de seis conciertos y tres facturas, el pago sigue a la espera de una instrucción municipal a escala general. Esta directriz técnica responde a una sentencia reciente del Tribunal Supremo que afecta a la gestión de estos expedientes en todas las áreas del Ayuntamiento, no solo en la Concejalía de Cultura.
Respecto a las otras dos facturas, que suman alrededor de 57.000 euros, el expediente sufrió un revés el pasado mes de julio. Tras haber llegado a la Junta de Gobierno para su abono, los servicios municipales detectaron que debían tramitarse a través de una convalidación y no mediante un reconocimiento extrajudicial. Este cambio obligó a retrotraer todo el procedimiento administrativo al inicio. El expediente ya se tramitó a finales de agosto y se encuentra pendiente de fiscalización, por lo que confían en que el pago se apruebe en las próximas juntas de gobierno locales.
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Más allá de los retrasos puntuales, el Ayuntamiento ha aclarado el horizonte contractual de la formación. Al no existir un convenio específico con la OSBU —a diferencia de lo que ocurre con la Escuela Municipal de Teatro o festivales locales—, la vinculación se ha venido rigiendo históricamente a través de contratos negociados sin publicidad.
Esta fórmula, según ha reconocido, ha generado disfunciones recurrentes desde el año 2021, provocando pagos tardíos y obligando a la propia orquesta a asumir en solitario deudas derivadas de su actividad. Por este motivo, el futuro pasa obligatoriamente por licitaciones mediante procedimiento abierto, a las que la OSBU podrá concurrir en igualdad de condiciones junto a cualquier otra entidad interesada.