La Casa Blanca conserva el aparato de seguridad, las guerras contra países islámicos y una presidencia reforzada tras los atentados de 2001
12/09/2026 Actualizado a las 07:27h.
Hay cosas que parecen hoy normales en Estados Unidos y que en 2001 habrían resultado completamente extraordinarias. Controles exhaustivos en los aeropuertos, accesos restringidos a ... los edificios públicos y una enorme maquinaria federal dedicada a prevenir amenazas terroristas forman ya parte del paisaje cotidiano. El Departamento de Seguridad Nacional ni siquiera existía cuando cayeron las Torres Gemelas y hoy emplea a más de 260.000 personas, concentrando competencias que entonces estaban repartidas por buena parte del Gobierno. Pero la transformación fue mucho más profunda. El 11-S reforzó sobre todo una presidencia con una capacidad mucho mayor para actuar en nombre de la seguridad nacional y emplear la fuerza en el exterior. La actual guerra con Irán, con operaciones militares ordenadas directamente por Donald Trump al amparo de esas facultades, vuelve a mostrar hasta dónde puede llegar ese poder.