Los satélites necesitan comunicarse entre ellos para compartir datos, coordinarse y calcular dónde se encuentran. Evitar que esa información sea interceptada será cada vez más importante. El centro tecnológico vigués Gradiant trabaja ya en tres proyectos europeos que buscan resolver este problema mediante tecnología cuántica.
Los satélites necesitan comunicarse entre ellos para compartir datos, coordinarse y calcular dónde se encuentran. Evitar que esa información sea interceptada será cada vez más importante. El centro tecnológico vigués Gradiant trabaja ya en tres proyectos europeos que buscan resolver este problema mediante tecnología cuántica.
Las iniciativas están impulsadas por la Agencia Espacial Europea (ESA) y lideradas por Airbus Defence and Space Spain y Safran Electronics & Defense. Además de proteger las comunicaciones, uno de los proyectos pretende desarrollar sensores más precisos para observar la Tierra desde el espacio.
La tecnología cuántica utiliza propiedades de la materia que aparecen a escalas muy pequeñas, como en los átomos y las partículas. Aplicadas a las comunicaciones, esas propiedades pueden ayudar a detectar interferencias o intentos de acceder a la información.
El director general de Gradiant, Luis Pérez Freire, considera que la participación en estos proyectos reconoce la experiencia alcanzada por el centro. También permite que tecnología desarrollada en Vigo forme parte de los sistemas espaciales europeos del futuro.
El primer proyecto, denominado QUPIDO, busca crear conexiones seguras entre satélites. También trabaja en mecanismos para que estos aparatos puedan sincronizar sus relojes y conocer con gran exactitud la posición que mantienen unos respecto a otros.
Los primeros equipos se probarán en tierra. Estas pruebas servirán para comprobar su funcionamiento antes de plantear su posible utilización en el espacio.
El segundo proyecto se llama QUEENS y está liderado igualmente por Safran, con la participación de Airbus y Airbus Crisa. Su objetivo es probar una tecnología llamada entrelazamiento cuántico.
Este fenómeno permite establecer una relación entre partículas aunque se encuentren separadas. Esa propiedad puede utilizarse como base para crear redes de comunicación en las que resulte posible descubrir si alguien ha intentado alterar o interceptar el intercambio de información.
El tercer proyecto está dirigido por Airbus Defence and Space Spain. En este caso, Gradiant aportará sus conocimientos para desarrollar sensores capaces de captar señales de radio muy débiles.
Los dispositivos emplearán átomos de Rydberg, un tipo de átomo especialmente sensible a determinadas señales electromagnéticas. El objetivo es estudiar si pueden utilizarse para mejorar los instrumentos con los que los satélites observan la superficie terrestre.
En el proyecto participa también la Universidad de Durham, especializada en el estudio de sistemas atómicos. Airbus aportará su experiencia para adaptar estos instrumentos a las condiciones de funcionamiento del espacio.
Tres millones y medio para avanzar en tecnología cuánticaGradiant movilizó durante 2025 3,5 millones de euros en proyectos de investigación e innovación relacionados con tecnologías cuánticas. El centro busca que estos avances salgan de los laboratorios y puedan emplearse en actividades como las comunicaciones, la seguridad, la navegación o la observación del planeta.
La entidad viguesa forma parte además de la Red de Excelencia Cervera Quixote, que desarrolla aplicaciones cuánticas para la defensa y la seguridad. Una de sus finalidades es reducir la dependencia europea de tecnologías creadas fuera del continente.
Gradiant fue fundado en 2008 y dispone de un equipo de más de 250 profesionales. Desde su creación ha desarrollado más de 900 proyectos y ha trabajado con más de 400 clientes de 30 países.
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En 2025 consiguió atraer hacia España 5,5 millones de euros para investigación procedentes de proyectos europeos, un 180,6 % más que el año anterior. Su entrada en estas tres iniciativas de la ESA refuerza ahora el papel de Vigo en el desarrollo de unas tecnologías que todavía están en fase de investigación, pero que podrían cambiar la forma en que se comunican los satélites.
Fuente: El Correo Gallego