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Antes de nada: un ‘cursillo’ sobre huracanesLos huracanes son un tipo de ciclones tropicales: tormentas giratorias que se forman en los trópicos (las zonas del océano más cercanas al ecuador) y que suponen, después de los terremotos, el riesgo natural más peligroso para los humanos, según la Organización Meteorológica Mundial.Los huracanes necesitan cuatro elementos para formarse y reforzarse: agua caliente en el océano, gran humedad en el aire, baja cizalladura vertical del viento (pocos cambios bruscos en su dirección o velocidad) y perturbaciones preexistentes, como varias tormentas. En los trópicos es donde se reúnen las condiciones para que ocurran todos estos elementos, como se ve en la imagen inferior.Regiones del planeta donde se dan las condiciones ideales para formar ciclones tropicales. Fuente: NOAALos ciclones tropicales se clasifican según la velocidad de sus vientos. Los más débiles reciben el nombre de perturbación o depresión tropical y pueden alcanzar vientos de 63 km/h (o 18 m/s); después están las tormentas tropicales, con vientos de hasta 117 km/h (o 32 m/s) y que suelen recibir un nombre para que la población los identifique mejor; y, por último, los huracanes, conocidos como tifones o ciclones tropicales severos en otros lugares del planeta.Clasificación de ciclones tropicales. Fuente: Organización Meteorológica Mundial.Cuando el viento alcanza la velocidad propia de los huracanes, entra en juego la escala de Saffir-Simpson, es decir, las categorías:Categoría 1: vientos de 119 a 153 km/hCategoría 2: vientos de 154 a 177 km/hCategoría 3: vientos de 178 a 208 km/hCategoría 4: vientos de 209 a 251 km/hCategoría 5: vientos mayores que 252 km/Lo que se sabe con seguridad sobre la influencia del cambio climático en los huracanes: más lluvias, viento e intensidadEl Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) recopila y analiza todos los estudios disponibles sobre las ciencias del clima y presenta sus conclusiones en informes. En su último trabajo (2021), indica que existe una “alta confianza”, es decir, que hay evidencia robusta y suficiente consenso científico, en que el calentamiento global hace que los ciclones tropicales traigan más lluvias y más viento, lo que se traduce en que sean más intensos.También hay “alta confianza” en que habrá, proporcionalmente, más ciclones tropicales de categorías 4 y 5. Esta proporción será mayor si la temperatura media del planeta alcanza los 1,5 ºC, los 2 ºC o los 4 ºC de aumento. De hecho, el IPCC considera “probable” que la proporción de ciclones tropicales de categoría 3 a 5 ya haya aumentado en los últimos 40 años.Por último, se sabe con seguridad que el cambio climático ha influido en la temperatura superficial del mar y el aumento del nivel del mar.La temperatura del mar es uno de los cuatro elementos que necesita un huracán para formarse. Se sabe que ha aumentado desde principios del siglo XX y se espera que esa tendencia continúe. La NOAA detalla que algunos estudios ven una relación entre la temperatura superficial del mar y la intensidad de los ciclones tropicales. De hecho, a la hora de hacer predicciones sobre cómo irá la temporada de huracanes, la NOAA tiene en cuenta la temperatura superficial del mar.Respecto al aumento del nivel del mar, es importante porque se relaciona con más inundaciones y más daños a zonas costeras. Estudios posteriores al informe del IPCC, como este de 2023, también encuentran ese aumento en las lluvias torrenciales asociadas a los huracanes debido a que el cambio climático aumenta su intensidad.
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Lo que no es tan seguro: número total de ciclones tropicales, intensificación rápida y velocidad a la que se desplazan Aún no está claro si el cambio climático traerá más ciclones tropicales (de todo tipo, no solo huracanes). Los trabajos científicos estiman que, a nivel global, su frecuencia disminuirá o no cambiará con el avance del calentamiento global. El IPCC indica, con “confianza media”, que no hay una teoría establecida que explique esta tendencia y apunta a que muchos modelos (aunque no todos) predicen un descenso en el número global de ciclones tropicales, especialmente de los menos intensos, lo que va en línea con un aumento en la proporción de huracanes más intensos. Es decir: puede que haya menos huracanes o los mismos en total, pero que los que haya sean de mayor categoría.Un estudio de 2022 reconstruyó el número de ciclones desde 1850 y encontró un descenso global respecto a la época preindustrial: bajó un 13%. Solo el Atlántico Norte mostró un ligero aumento en las últimas décadas. De hecho, un estudio de 2025 señaló un aumento de la probabilidad de que esta zona gane peso respecto al Pacífico noroeste como zona de grupos de ciclones simultáneos, que causan daños desproporcionados porque no da tiempo a recuperarse uno y otro.Tampoco está claro si los ciclones tropicales se intensifican más rápido con el cambio climático, aunque varios estudios apuntan en esta dirección. El IPCC ya recogía en 2021 que era probable que la frecuencia de intensificaciones rápidas hubiera aumentado en las últimas cuatro décadas, con confianza media en que las personas hubieran contribuido a ello. Un estudio de 2025 apunta en esta misma dirección. Detectó dos causas del aumento: la subida de la temperatura del mar y la reducción de las “estelas frías” (enfriamiento que deja un ciclón al remover el agua del mar y que le quita combustible). Entre 1982 y 2023, estas estelas se redujeron un 7% por década porque las capas superiores del océano son cada vez más estables, algo relacionado con el calentamiento global, según trabajos previos que citan los autores del estudio. Según el estudio, cerca de dos tercios (66,7%) del aumento de la intensificación se explica por la subida de la temperatura del mar, mientras que cerca de un 13% es por la reducción de las “estelas frías”. En casos de intensificación rápida, las cifras son de 57,4% y 13,4%, respectivamente. El resto se debe a la dinámica interna de las propias tormentas, según los autores, que reconocen incertidumbres en los datos observados.Por otro lado, un estudio publicado en junio de 2026 señaló que la temporada de ciclones tropicales más intensos (de categorías 4 y 5) se ha alargado entre una y dos semanas cada diez años desde 1980. La razón no es que se formen más ciclones tropicales fuera de temporada, sino que los que se forman tienen más probabilidades de intensificarse muy rápido, algo que en parte se debe al calentamiento de los océanos, según los autores. Con otra base de datos, basada solo en satélites, el estudio detecta una tendencia similar. Otro elemento sobre el que hay cierto debate es la velocidad a la que se desplazan los ciclones tropicales, algo relevante porque una menor velocidad se asocia con más lluvias en las zonas afectadas y más daños en las infraestructuras. El IPCC destaca que en Estados Unidos esta velocidad de desplazamiento seguramente ha disminuido desde el siglo XX —y por tanto, los huracanes dejan más daños—, pero no encuentra señales tan robustas en otras regiones del planeta, aunque otros trabajos científicos con menor nivel de evidencia que el IPCC sí que han observado esta menor velocidad a nivel global. Por otro lado, un estudio de abril de 2026 concluyó que hay más aceleraciones y desaceleraciones bruscas en los ciclones tropicales, lo que supone “que el patrón de movimiento de la tormenta se está volviendo más variable”. Además de si está ocurriendo un cambio en la velocidad, también existe cierta controversia sobre si esto lo causa el calentamiento global o variaciones naturales.Por qué es difícil estudiar la relación entre el cambio climático y los huracanesUn motivo es que los ciclones tropicales dependen de elementos con gran variabilidad natural, es decir, que no dependen de los humanos, como el fenómeno climático El Niño-La Niña, que puede durar unos meses; oscilaciones atmosféricas y oceánicas que ocurren cada pocos días, cada pocas semanas o cada estación; o variaciones que pueden durar varias décadas. Todas estas alteraciones naturales, indica el IPCC, hacen que detectar tendencias relacionadas con el cambio climático sea más difícil.Otra razón importante son los datos. Las series de datos no son homogéneas porque la manera y la tecnología con la que se han medido los ciclones tropicales han sido muy diferentes a lo largo del tiempo. Si se tuvieran estos datos, se podría analizar con mayor seguridad si los ciclones tropicales han cambiado desde la época preindustrial. El IPCC incide en que esto no significa que esta tendencia histórica no exista, sino que la calidad o la longitud de estos datos sobre huracanes no permite hacer evaluaciones robustas.* Hemos actualizado este artículo el 29 de septiembre de 2026 para añadir fuentes actualizadas.
En corto:
No es fácil estudiar el efecto que el cambio climático tiene en los huracanes porque estos dependen de factores con mucha variabilidad natural y porque los datos históricos son difíciles de comparar. Se sabe con seguridad que el cambio climático aumenta la intensidad de los ciclones tropicales (la categoría madre que engloba a los huracanes), o sea, las precipitaciones y las inundaciones asociadas a ellos. Por otro lado, es probable, aunque no tan seguro, que el número de ciclones tropicales se quede igual o incluso descienda, pero que aumente la proporción de huracanes de gran intensidad. Tampoco es seguro, aunque algunos estudios apuntan en esta dirección, que los ciclones tropicales se estén intensificando más rápidamente debido al cambio climático.
Los huracanes son un tipo de ciclones tropicales: tormentas giratorias que se forman en los trópicos (las zonas del océano más cercanas al ecuador) y que suponen, después de los terremotos, el riesgo natural más peligroso para los humanos, según la Organización Meteorológica Mundial.
Los huracanes necesitan cuatro elementos para formarse y reforzarse: agua caliente en el océano, gran humedad en el aire, baja cizalladura vertical del viento (pocos cambios bruscos en su dirección o velocidad) y perturbaciones preexistentes, como varias tormentas. En los trópicos es donde se reúnen las condiciones para que ocurran todos estos elementos, como se ve en la imagen inferior.
Regiones del planeta donde se dan las condiciones ideales para formar ciclones tropicales. Fuente: NOAALos ciclones tropicales se clasifican según la velocidad de sus vientos. Los más débiles reciben el nombre de perturbación o depresión tropical y pueden alcanzar vientos de 63 km/h (o 18 m/s); después están las tormentas tropicales, con vientos de hasta 117 km/h (o 32 m/s) y que suelen recibir un nombre para que la población los identifique mejor; y, por último, los huracanes, conocidos como tifones o ciclones tropicales severos en otros lugares del planeta.
Clasificación de ciclones tropicales. Fuente: Organización Meteorológica Mundial.Cuando el viento alcanza la velocidad propia de los huracanes, entra en juego la escala de Saffir-Simpson, es decir, las categorías:
Categoría 1: vientos de 119 a 153 km/h
Categoría 2: vientos de 154 a 177 km/h
Categoría 3: vientos de 178 a 208 km/h
Categoría 4: vientos de 209 a 251 km/h
Categoría 5: vientos mayores que 252 km/
Lo que se sabe con seguridad sobre la influencia del cambio climático en los huracanes: más lluvias, viento e intensidadEl Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) recopila y analiza todos los estudios disponibles sobre las ciencias del clima y presenta sus conclusiones en informes. En su último trabajo (2021), indica que existe una “alta confianza”, es decir, que hay evidencia robusta y suficiente consenso científico, en que el calentamiento global hace que los ciclones tropicales traigan más lluvias y más viento, lo que se traduce en que sean más intensos.
También hay “alta confianza” en que habrá, proporcionalmente, más ciclones tropicales de categorías 4 y 5. Esta proporción será mayor si la temperatura media del planeta alcanza los 1,5 ºC, los 2 ºC o los 4 ºC de aumento. De hecho, el IPCC considera “probable” que la proporción de ciclones tropicales de categoría 3 a 5 ya haya aumentado en los últimos 40 años.
Por último, se sabe con seguridad que el cambio climático ha influido en la temperatura superficial del mar y el aumento del nivel del mar.
La temperatura del mar es uno de los cuatro elementos que necesita un huracán para formarse. Se sabe que ha aumentado desde principios del siglo XX y se espera que esa tendencia continúe. La NOAA detalla que algunos estudios ven una relación entre la temperatura superficial del mar y la intensidad de los ciclones tropicales. De hecho, a la hora de hacer predicciones sobre cómo irá la temporada de huracanes, la NOAA tiene en cuenta la temperatura superficial del mar.
Respecto al aumento del nivel del mar, es importante porque se relaciona con más inundaciones y más daños a zonas costeras. Estudios posteriores al informe del IPCC, como este de 2023, también encuentran ese aumento en las lluvias torrenciales asociadas a los huracanes debido a que el cambio climático aumenta su intensidad.
Aún no está claro si el cambio climático traerá más ciclones tropicales (de todo tipo, no solo huracanes). Los trabajos científicos estiman que, a nivel global, su frecuencia disminuirá o no cambiará con el avance del calentamiento global. El IPCC indica, con “confianza media”, que no hay una teoría establecida que explique esta tendencia y apunta a que muchos modelos (aunque no todos) predicen un descenso en el número global de ciclones tropicales, especialmente de los menos intensos, lo que va en línea con un aumento en la proporción de huracanes más intensos. Es decir: puede que haya menos huracanes o los mismos en total, pero que los que haya sean de mayor categoría.
Un estudio de 2022 reconstruyó el número de ciclones desde 1850 y encontró un descenso global respecto a la época preindustrial: bajó un 13%. Solo el Atlántico Norte mostró un ligero aumento en las últimas décadas. De hecho, un estudio de 2025 señaló un aumento de la probabilidad de que esta zona gane peso respecto al Pacífico noroeste como zona de grupos de ciclones simultáneos, que causan daños desproporcionados porque no da tiempo a recuperarse uno y otro.
Tampoco está claro si los ciclones tropicales se intensifican más rápido con el cambio climático, aunque varios estudios apuntan en esta dirección.
El IPCC ya recogía en 2021 que era probable que la frecuencia de intensificaciones rápidas hubiera aumentado en las últimas cuatro décadas, con confianza media en que las personas hubieran contribuido a ello.
Un estudio de 2025 apunta en esta misma dirección. Detectó dos causas del aumento: la subida de la temperatura del mar y la reducción de las “estelas frías” (enfriamiento que deja un ciclón al remover el agua del mar y que le quita combustible). Entre 1982 y 2023, estas estelas se redujeron un 7% por década porque las capas superiores del océano son cada vez más estables, algo relacionado con el calentamiento global, según trabajos previos que citan los autores del estudio. Según el estudio, cerca de dos tercios (66,7%) del aumento de la intensificación se explica por la subida de la temperatura del mar, mientras que cerca de un 13% es por la reducción de las “estelas frías”. En casos de intensificación rápida, las cifras son de 57,4% y 13,4%, respectivamente. El resto se debe a la dinámica interna de las propias tormentas, según los autores, que reconocen incertidumbres en los datos observados.
Por otro lado, un estudio publicado en junio de 2026 señaló que la temporada de ciclones tropicales más intensos (de categorías 4 y 5) se ha alargado entre una y dos semanas cada diez años desde 1980. La razón no es que se formen más ciclones tropicales fuera de temporada, sino que los que se forman tienen más probabilidades de intensificarse muy rápido, algo que en parte se debe al calentamiento de los océanos, según los autores. Con otra base de datos, basada solo en satélites, el estudio detecta una tendencia similar.
Otro elemento sobre el que hay cierto debate es la velocidad a la que se desplazan los ciclones tropicales, algo relevante porque una menor velocidad se asocia con más lluvias en las zonas afectadas y más daños en las infraestructuras. El IPCC destaca que en Estados Unidos esta velocidad de desplazamiento seguramente ha disminuido desde el siglo XX —y por tanto, los huracanes dejan más daños—, pero no encuentra señales tan robustas en otras regiones del planeta, aunque otros trabajos científicos con menor nivel de evidencia que el IPCC sí que han observado esta menor velocidad a nivel global. Por otro lado, un estudio de abril de 2026 concluyó que hay más aceleraciones y desaceleraciones bruscas en los ciclones tropicales, lo que supone “que el patrón de movimiento de la tormenta se está volviendo más variable”. Además de si está ocurriendo un cambio en la velocidad, también existe cierta controversia sobre si esto lo causa el calentamiento global o variaciones naturales.
Por qué es difícil estudiar la relación entre el cambio climático y los huracanesUn motivo es que los ciclones tropicales dependen de elementos con gran variabilidad natural, es decir, que no dependen de los humanos, como el fenómeno climático El Niño-La Niña, que puede durar unos meses; oscilaciones atmosféricas y oceánicas que ocurren cada pocos días, cada pocas semanas o cada estación; o variaciones que pueden durar varias décadas. Todas estas alteraciones naturales, indica el IPCC, hacen que detectar tendencias relacionadas con el cambio climático sea más difícil.
Otra razón importante son los datos. Las series de datos no son homogéneas porque la manera y la tecnología con la que se han medido los ciclones tropicales han sido muy diferentes a lo largo del tiempo. Si se tuvieran estos datos, se podría analizar con mayor seguridad si los ciclones tropicales han cambiado desde la época preindustrial. El IPCC incide en que esto no significa que esta tendencia histórica no exista, sino que la calidad o la longitud de estos datos sobre huracanes no permite hacer evaluaciones robustas.
* Hemos actualizado este artículo el 29 de septiembre de 2026 para añadir fuentes actualizadas.