La construcción del muelle adosado al Reina Sofía que permitirá ampliar la capacidad del Puerto de Las Palmas exige la construcción de un nuevo terreno submarino teniendo en cuenta la profundidad, la composición del terreno, el antiguo morro, los cajones históricos y los taludes de escollera que ya existen, que determinan los trabajos que hay que realizar antes de colocar los siete cajones de hormigón armado.
La construcción del muelle adosado al Reina Sofía que permitirá ampliar la capacidad del Puerto de Las Palmas exige la construcción de un nuevo terreno submarino teniendo en cuenta la profundidad, la composición del terreno, el antiguo morro, los cajones históricos y los taludes de escollera que ya existen, que determinan los trabajos que hay que realizar antes de colocar los siete cajones de hormigón armado.
El pliego técnico de la licitación de esta obra presupuestada en 45,3 millones de euros señala que antes de colocar los grandes bloques hay que construir una cimentación artificial a casi 40 metros de profundidad y enlazarla con las estructuras portuarias construidas hace décadas sin comprometer su estabilidad.
Uno de los principales retos está derivado de la profundidad del lecho marino. Según la batimetría y los sondeos realizados, el fondo se encuentra a unos 38 metros, pero el terreno resistente está a 50 metros. Además, hay partes del actual Dique Reina Sofía que permanecen ocultas bajo el agua, como el antiguo morro construido con dos grandes cajones de hormigón cimentados a 14 metros de profundidad y rodeados por una escollera, que condiciona la obra porque retirar demasiadas piedras podría comprometer su estabilidad. Por ello, los ingenieros han optado por una conexión escalonada que se adapta a los elementos ya existentes.
Así, la actuación submarina de mayor magnitud será la creación de la banqueta de cimentación sobre la que descansarán los siete cajones de la alineación principal, colocados a unos 20 metros bajo el mar. Eso obliga a rellenar parte de ese desnivel con una masa de piedra que estará apoyada sobre el fondo marino y el talud interior del Reina Sofía.

Parte del Muelle Reina Sofía del Puerto de Las Palmas / Andrés Cruz
Montaña artificialEsta banqueta avanzará dos metros horizontalmente por cada metro que descienda e incorporará una berma de seis metros, una especie de cornisa que separa taludes, y otra intermedia de cuatro metros de ancho cuando se alcancen los 28 metros de profundidad, creando una base lo suficientemente ancha y estable para soportar el peso de los cajones y del futuro muelle.
Los cálculos recogidos en el proyecto contemplan 449.783 toneladas de piedras de entre 100 y 200 kilos, 38.438 toneladas de escollera de dos toneladas y otras 39.346 toneladas de piezas de 500 kilos destinadas a las protecciones. Además, a 20 metros de profundidad la banqueta estará protegida con bloques de dos toneladas para impedir que las corrientes que generan las hélices de los grandes barcos erosionen la cimentación. Para la berma intermedia serán de 500 kilos.
Una vez creada esa montaña artificial, se extenderá una capa de nivelación de unos 6.770 metros cuadrados de grava sobre la que colocarán los siete cajones prefabricados. Cada uno mide 47,70 metros de longitud, 18 metros de ancho y 23,50 de alto, y llegarán flotando hasta su emplazamiento, donde se rellenarán sus celdas para aumentar el peso y convertirlos en estructuras estables. El proyecto prevé comenzar por el séptimo en el extremo donde se producirá el encuentro con la segunda alineación.
El fondo marino en la zona de actuación alcanza los 38 metros y el terreno resistente se sitúa a unos 50 metros de profundidadUna escalera submarina
Para la conexión con el quiebro del Reina Sofía se ha optado por construir una especie de escalera submarina de hormigón con niveles a 20, 15 y 12 metros de profundidad, cada uno apoyado sobre una base de escollera nivelada, ganando altura progresivamente hasta encontrarse con el dique existente. El primero estará junto al último cajón, con un primer bloque de hormigón a 20 metros de profundidad. Los siguientes irán a 15 y 12 metros, hasta alcanzar el Reina Sofía. Solo en este último punto será necesario retirar 500 metros cúbicos de parte de la actual escollera para preparar una superficie estable sobre la que apoyar el último bloque sin desmontar en profundidad el talud existente ni poner en riesgo el vial situado sobre él.
Una vez construida la barrera exterior del nuevo muelle se rellenará con piedra el espacio entre los nuevos cajones y el Reina Sofía hasta convertirlo en tierra firme, aprovechando unos 2.172 metros cúbicos de grandes bloques de escollera del talud interior del Reina Sofía que serán reutilizados.
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