Un empresario sevillano ha sido condenado a cuatro años de cárcel por provocar un accidente del representante de una multinacional alemana
Hizo cortes en la bieleta de la dirección de su coche y la víctima sufrió un accidente aunque no sufrió daños p
Una historia que parece sacada de un guion de un thriller cinematográfico. La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a un empresario sevillano a cuatro años y dos meses de prisión como autor de un delito de asesinato en grado de tentativa, además de un año y tres meses por delitos de lesiones y amenazas, por haber intentado matar a un comercial de una multinacional alemana tras manipular su vehículo, haciendo cortes en la bieleta de la dirección de su coche, para que tuviera un accidente que, si bien se produjo, afortunadamente no provocó ningún daño a la víctima. El hijo del empresario también ha sido condenado a un año y tres meses de prisión por delitos de lesiones y amenazas, y ambos deberán indemnizar conjuntamente a los herederos de la víctima -que falleció antes del juicio por causas naturales- con 21.000 euros.
Los hechos se remontan a octubre de 2017, cuando la empresa de los condenados, que se dedica a los repuestos y talleres en una localidad sevillana, atravesaba un grave deterioro en sus relaciones comerciales con la multinacional alemana dedicada a la distribución de herramientas y maquinaria. La compañía había reducido drásticamente el límite de crédito de esta empresa, pasando de 500.000 a 100.000 euros, y eliminado ciertos descuentos comerciales. Esta decisión provocó una caída del 60% en la facturación de la empresa familiar, que había llegado a facturar más de 5 millones de euros entre los años 2011 y 2017.
El empresario condenado culpaba al comercial F. M. de la ruptura de relaciones, al ser éste el encargado de la zona y quien proponía los distribuidores. Varios testigos declararon que el acusado había mantenido reuniones tensas con directivos de la multinacional en Lleida y Madrid, donde profirió amenazas y críticas contra el jefe de zona, al que acusaba de perjudicar a sus hijas, administradoras formales de la empresa familiar.
El sabotaje del vehículo en el Parador de AntequeraEl 25 de octubre de 2017, durante una convención de la multinacional celebrada en el Parador de Antequera (Málaga), tuvo lugar el primer hecho delictivo. Según la sentencia, el acusado acudió al lugar el día anterior para localizar el vehículo del jefe de zona al que culpaba del deterioro de su facturación. Las investigaciones policiales demostraron mediante geolocalización telefónica que el acusado estuvo en los alrededores del Parador entre las 17:43 y 19:02 horas del día 24.
Al día siguiente, el empresario sevillano llevó a sus hijas a la convención y, mientras los asistentes almorzaban, mantuvo una comunicación constante por WhatsApp con una hija, quien le informaba puntualmente del desarrollo del evento. Los mensajes intervenidos muestran cómo el padre solicitaba que le avisase "cuando vayáis a comer" y "antes de terminar". A las 14:13 horas, la hija le comunicó: "nos acabamos de sentar a comer", y posteriormente le informó de que la víctima tenía que dirigirse a Marbella tras la reunión.
Durante ese tiempo, el acusado aprovechó para acceder al parking del Parador y, utilizando una herramienta tipo radial con disco para metal, seccionó parcialmente la bieleta de la dirección del vehículo, una pieza fundamental para el control del automóvil. La inspección ocular posterior halló esquirlas y virutas metálicas compatibles con la bieleta en el lugar donde estuvo estacionado el coche. Los peritos de la acusación confirmaron que se realizaron "dos o tres cortes, tanteos para no cortarla del todo", ya que de haberlo hecho completamente, el vehículo no habría podido moverse del aparcamiento.
Al día siguiente, cuando el comercial circulaba por la carretera nacional a la altura del kilómetro 456, tras realizar varias visitas comerciales en Écija y El Arahal, el vehículo comenzó a hacer extraños movimientos y cambios de dirección de forma súbita. El comercial logró controlar el automóvil y detenerlo sin sufrir daños personales. La asistencia técnica de la compañía aseguradora manifestó su extrañeza por la rotura de una pieza en un coche con solo "cuatro meses de antigüedad y muy pocos kilómetros", observando que presentaba un corte transversal y marcas de herramienta.
El 5 de marzo de 2018, tras la rescisión definitiva del contrato con la multinacional, se produjo un segundo episodio delictivo por el que han sido condenados. El comercial había estado trabajando en varias poblaciones de la provincia de Sevilla y se reunió con los nuevos distribuidores que sustituirían a la empresa. Sobre las 19:30 horas, mientras circulaba por la autovía A-92 y mantenía una conversación telefónica con otro distribuidor, un vehículo conducido por el hijo del empresario lo adelantó bruscamente y se colocó delante del suyo, obligándole a frenar.
Simultáneamente, otro vehículo conducido por el padre se situó detrás, bloqueándole. El hijo del empresario se bajó del coche, intentó abrir la puerta del conductor y, al no conseguirlo, sacó un gato mecánico del maletero con el que golpeó la ventanilla hasta romperla. Acto seguido, golpeó a la víctima en la boca, provocándole una herida sangrante, e introdujo el brazo por la ventanilla rota para abrir la puerta, aplicándole en el muslo un objeto eléctrico que le causó un dolor agudo "similar a una descarga eléctrica".
Mientras tanto, el padre se acercó a la cara de la víctima y le amenazó en voz baja: "como denuncies esto a la Policía te voy a matar a ti y a tu familia", repitiendo la frase varias veces. Antes de abandonar el lugar, el hijo le espetó: "tú no sabes lo que has hecho". Un testigo, que mantenía una conversación telefónica con la víctima, escuchó cómo ésta decía "se me ha parado un coche delante... pero esto qué es... vienen a pegarme", antes de que se cortase la comunicación. Alarmado, llamó al 112.
El comercial de la multinacional, temiendo por su seguridad y la de su familia tras las amenazas recibidas, se dirigió primero a su domicilio para comprobar que su esposa estaba bien y posteriormente acudió al Hospital Costa del Sol. En el trayecto, recibió una llamada del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, con quienes había contactado esa mañana para conocer el estado de la investigación sobre el sabotaje de su vehículo. Durante la inspección del automóvil, los agentes hallaron el gato mecánico utilizado en la agresión en la alfombrilla del asiento del copiloto.
Agradecimiento al Grupo de Homicidios de la Policía NacionalAlfonso Choza, abogado penalista que ha ejercido la acusación, ha mostrado su satisfacción por la sentencia. "La Justicia es lenta, pero al final llega. Deseo expresar mi más sincero agradecimiento al Grupo de Homicidios de la Policía Nacional por su impecable labor de investigación, así como dedicar un sentido recuerdo a F. M., quien falleció durante el transcurso del proceso judicial, pero que, a buen seguro, habrá leído satisfecho la sentencia allá dónde esté". El letrado también ha traslado su reconocimiento a la viuda del comercial, "cuya gratitud constituye para nosotros la mayor de las recompensas".
La sentencia destaca que, aunque la víctima falleció durante el proceso por causas naturales ajenas a los hechos, existieron múltiples pruebas indiciarias que acreditaron la autoría de los acusados. Entre las más relevantes figuran la huella dactilar del hijo encontrada en el marco exterior de la puerta trasera izquierda del vehículo, y la presencia del gato mecánico perteneciente al coche propiedad de la familia del empresario sevillano en el interior del coche de la víctima.
Los análisis de geolocalización de los teléfonos móviles demostraron la presencia del padre en Antequera los días 24 y 25 de octubre de 2017, en las franjas horarias relevantes. Los mensajes de WhatsApp intervenidos entre el acusado y su hija evidenciaron el seguimiento minucioso que realizó del desarrollo de la convención para asegurarse de disponer del tiempo necesario para manipular el vehículo sin ser observado.
La Policía Científica ratificó en el juicio que la bieleta había sido cortada parcialmente de forma intencionada, debilitando la pieza mediante una herramienta radial o similar, descartando el uso de una sierra manual o segueta como sostuvieron los peritos de la defensa. Las esquirlas metálicas halladas en el aparcamiento del Parador resultaron compatibles con el material de la bieleta y no presentaban signos de oxidación, lo que confirmaba su reciente desprendimiento.
Las lesiones sufridas por la víctima consistieron en traumatismo facial, traumatismo en pierna izquierda, herida en maxilar superior izquierdo y politraumatismo. Necesitó puntos de sutura y tardó 29 días en curar, permaneciendo incapacitado para sus ocupaciones habituales, quedándole como secuela una cicatriz en región maxilar con perjuicio estético ligero en grado máximo. Los médicos forenses confirmaron que la herida fue causada con un objeto cortante y punzante.
La atenuante muy cualificada de dilaciones indebidasEl tribunal ha aplicado la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas, reduciendo las penas en dos grados para el delito de tentativa de asesinato y en un grado para los delitos de lesiones y amenazas. Desde el inicio de las diligencias previas en noviembre de 2017 hasta la celebración del juicio oral en abril de 2026 transcurrieron más de 8 años, un plazo que la Sala considera excesivo y no achacable a los acusados, pese a la complejidad de la causa.
Los acusados deberán hacer frente a diversas indemnizaciones por responsabilidad civil derivada del delito. El padre debe abonar 10.000 euros a los herederos de F. M. por el daño moral causado por la tentativa de asesinato. Además, deberá indemnizar a la mercantil alemana en la cantidad que se determine en ejecución de sentencia por los daños causados en el vehículo por la rotura de la bieleta. Ambos acusados deben indemnizar a los herederos y esposa del fallecido en 5.000 euros por las lesiones y secuelas causadas y otros 6.000 euros por daño moral.