Antonio González, Lucinda Carvalheira y Beatriz Cortés son tres de los miles de pacientes que están en tratamiento con los fármacos de la era Ozempic’. A la mayoría de personas, las inyecciones les están permitiendo perder muchos kilos y controlar las patologías asociadas a la obesidad, pero hay una realidad que no suele aparecer en los titulares. Entre un 15% y un 18% no logran perder ni el 5% de su peso o, si lo hacen, es prácticamente con el mismo esfuerzo que si hicieran una dieta. Así lo explican Antonio, desde Teruel, Lucinda, desde Portugal y Beatriz, desde Suiza, que ha decidido exponer su caso en EL PERIÓDICO para concienciar sobre esta problemática.Seguir leyendo....
Antonio González, Lucinda Carvalheira y Beatriz Cortés son tres de los miles de pacientes que están en tratamiento con los fármacos de la ‘era Ozempic’. A la mayoría de personas, las inyecciones les están permitiendo perder muchos kilos y controlar las patologías asociadas a la obesidad, pero hay una realidad que no suele aparecer en los titulares. Entre un 15% y un 18% no logran perder ni el 5% de su peso o, si lo hacen, es prácticamente con el mismo esfuerzo que si hicieran una dieta. Así lo explican Antonio, desde Teruel, Lucinda, desde Portugal y Beatriz, desde Suiza, que ha decidido exponer su caso en EL PERIÓDICO para concienciar sobre esta problemática.
Antonio González: "Para que funcione, tienes que tener la cabeza bien puesta y dejar de picotear"
Antonio González lleva pinchándose con Wegoby desde hace año y medio y no ha adelgazado. / EPC
Antonio González (Teruel, 74 años) siempre ha sido “gordito”, especialmente cuando llegó a los 123 kilos para librarse del servicio militar, del que eximían a las personas con obesidad. Por eso, según explica, ha “probado de todo” para adelgazar y, desde hace año y medio, está pinchándose Wegoby, un fármaco que contiene semaglutida, el mismo compuesto del famoso Ozempic para diabéticos, pero en este caso aprobado para personas con obesidad y sin diabetes.
Ha sido el nefrólogo el que le ha recetado Wegoby para mejorar su función renal. En un inicio, Antonio sí notó que adelgazaba, poco a poco, porque las inyecciones le quitaron un poco “la ansiedad por la comida” y seguía a pies juntillas las recomendaciones nutricionistas. Pero en los últimos meses cree que incluso ha engordado porque ha sufrido dos golpes emocionales.
En primer lugar, ha tenido que sacrificar a su perro, que era su mayor compañía desde que enviudó hace 11 años. “Era excepcional, muy cariñoso y lo he tenido que sacrificar hace cuatro meses, lo que me ha dejado muy tocado”, explica. Además, antes vivía puerta con puerta con su hija y su nieta. Pero su familia ha tenido que mudarse y “ya no es lo mismo”. “No puedo darles las buenas noches en pijama porque viven en un segundo y me cuesta subir las escaleras”, pone como ejemplo.
"Cuando estoy intranquilo, triste, no me como una manzanita, me como unos huevos fritos, aunque luego tenga mala conciencia, pero eso siempre viene después"
Estos acontecimientos le han impactado psicológicamente y Antonio, desde siempre, usa la comida como consuelo, por eso, en los últimos meses, ha vuelto a los alimentos insanos. “Cuando estoy intranquilo, triste, no me como una manzanita, me como unos huevos fritos, aunque luego tenga mala conciencia, pero eso siempre viene después”, admite.
Por eso, “aunque tenía muchas esperanzas puestas en el fármaco”, finalmente ha engordado, en vez de adelgazar, porque cree que “para que funcionen las inyecciones tienes que tener la cabeza bien puesta, seguir una dieta sana y dejar de picotear” y él considera que no tiene fuerza de voluntad.
Lucinda Carvalheira: "No he notado nada, sigo teniendo obsesión por comer"
Lucinda Carvaheira, que se pincha Wegoby y siente el mismo hambre que antes de empezar con el tratamiento / El Periódico
Lucinda Carvalheira (78 años, Oporto, Portugal) también lleva toda la vida “luchando contra la obesidad”, de dieta en dieta, por eso estaba esperanzada con los nuevos fármacos. Sin embargo, lleva pinchándose Wegoby desde el mes de mayo y pese a que está diseñado para reducir el apetito y aumentar la sensación de saciedad, Lucinda indica que “no ha notado nada”, salvo que sus digestiones son mucho más pesadas.
“A veces estoy toda la noche para poder digerir una comida y eso que pregunto a la IA qué puedo comer con Wegoby. Y, en cuanto se me pasa el efecto, otra vez estoy pensando en qué comer. Siento la misma hambre que antes, estoy muy decepcionada”, explica.
"He tenido problemas de diversa índole y la comida es lo que me pone de buen humor. Y esto no ha cambiado, sigo teniendo obsesión por comer, aunque luego me sienta mal"
Lucinda admite que la comida para ella es su “compensación”. “Siempre he tenido problemas de diversa índole y la comida es lo que me pone de buen humor. Y esto no ha cambiado, sigo teniendo obsesión por comer, aunque luego me sienta mal”, explica.
Por eso, está tan “desolada” con la situación, porque esta vez está haciendo el esfuerzo de seguir todas las indicaciones nutricionistas pero, con el mismo apetito que antes, la situación está siendo “horrible”.
Dado la restricción calórica, ha perdido cuatro o cinco kilos, “pero en comparación con lo que pierden otros, es muy poco”, lamenta. Ante ello, ha pedido cita con su endocrina y tiene claro que “si no le da alguna solución”, dejará las inyecciones.
Beatriz Cortés: "Si esto tiene respaldo científico, ¿por qué a mí no me funciona?"
Beatriz Cortés se pincha Wegoby y siente que el medicamento no le ha ayudado más que una dieta tradicional. / EPC
Beatriz Cortés (59 años, Colombiana, vive en Suiza) lleva pinchándose Wegoby desde el mes de febrero y ha perdido 12 kilos, por lo que no puede considerarse que esté entre los pacientes ‘no respondedores’ a los fármacos que imitan a la hormona GLP-1, dado que ha adelgazado más del 5% de su peso. En concreto, ha perdido un 14%, solo un punto menos que la media (de un 15%), según el último ensayo de larga duración del fármaco.
Sin embargo, Beatriz se siente “estafada” porque conoce a personas con pérdidas de peso muy superiores y a veces piensa que “no merece la pena el esfuerzo y el gasto”. El coste de Wegoby en España es de 180 y 224 euros al mes, según la dosis. Y en Suiza, donde vive, de 200 francos (212 euros al mes).
"Es igual que si hiciera una dieta, no hay ningún milagro, sino disciplina"
Pero además de la inversión económica, Beatriz hace el esfuerzo de comer de forma saludable y realizar deporte, para acompañar el tratamiento con hábitos adecuados. Por eso considera que perder 12 kilos en siete meses es insuficiente. “Es igual que si hiciera una dieta, no hay ningún milagro, sino disciplina”, explica. “Si se supone que esto tiene respaldo científico, por qué a mí no me funciona”, se pregunta.
Beatriz admite que el fármaco le ha ayudado a controlar la ansiedad por la comida y a no darse atracones. “Es fabuloso no sentir necesidad de pensar en comida todo el día, es un alivio total, solo por eso, sigo con el fármaco”, explica. Pero, la otra cara de la moneda es que tiene que seguir a dieta y además tiene náuseas.
La paciente ha consultado la pérdida de peso con su doctora y, según se queja, le “culpa” a ella de la situación. “Parece que si no funciona, es porque yo hago algo mal y no porque el medicamento no funcione, a veces pienso que es una trampa de los creadores”, concluye.
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