La Mercè 2026 exhibe músculo y llega por primera vez a los 10 distritos de Barcelona, con nuevos escenarios en Sarrià, les Corts y la plaza-parque de las Glòries. Tras el pregón del miércoles, la primera jornada completa de programación ha registrado grandes afluencias, pese a que el jueves festivo invitaba a salir de puente. También ha contribuido al éxito de público la meteorología, con un sol estival, diametralmente opuesto a las lágrimas de Santa Eulàlia que han sembrado de llovizna otras ediciones. Los castellers han llenado la plaza Sant Jaume, miles de personas han hecho fitness a los pies de Montjuïc, colas en las puertas abiertas de museos y monumentos... La capital catalana empieza con buen pie su fiesta mayor.Seguir leyendo....
La Mercè 2026 exhibe músculo y llega por primera vez a los 10 distritos de Barcelona, con nuevos escenarios en Sarrià, les Corts y la plaza-parque de las Glòries. Tras el pregón del miércoles, la primera jornada completa de programación ha registrado grandes afluencias, pese a que el jueves festivo invitaba a salir de puente. También ha contribuido al éxito de público la meteorología, con un sol estival, diametralmente opuesto a las lágrimas de Santa Eulàlia que han sembrado de llovizna otras ediciones. Los castellers han llenado la plaza Sant Jaume, miles de personas han hecho fitness a los pies de Montjuïc, colas en las puertas abiertas de museos y monumentos... La capital catalana empieza con buen pie su fiesta mayor.
Glòries es un buen termómetro del día con espectáculos de circo, teatro de calle, instalaciones y una amplia oferta pensada para el público infantil, tanto por la mañana como por la tarde y un calor de justicia. Personal municipal repartía gorras de cartón para evitar insolaciones. El bullicio comenzaba a llegar poco antes de las once de la mañana, hora de inicio de las actuaciones: la boca de la estación de metro de Glòries era un desfile de familias, muchas procedentes de otros barrios, que ascendían por las escaleras mecánicas empujando cochecitos, con mochilas y niños de la mano en dirección a la recién renovada plaza de las Glòries.
El primer espectáculo, el circo contemporáneo de la compañía Cia. Lanördika, ha congregado a centenares de familias, que han llenado rápidamente el espacio frente al escenario. Tanto es así que, poco antes del inicio de la función, apenas quedaban huecos para ver la actuación con comodidad y muchos asistentes tenían que buscarse sitio con menos visibilidad en los laterales. La situación se repite media hora antes del siguiente montaje, a las 12.30 horas en el escenario contiguo, donde la propuesta de danza y pastoreo sonoro de Laura Morales también ha reunido a un numeroso público. Mientras un pasacalles itinerante con jirafas gigantes recorría el parque, muchas familias resistían la tentación de ir a verlas para asegurarse una buena posición de cara a la próxima función.
"Hay muchísima gente, aunque también es normal porque estamos en Barcelona", comenta Álex, que había acudido con su mujer y su hijo. Lamentaba que el libre acceso a las actuaciones no priorizaba suficientemente a los pequeños: "Hacen falta más espacios reservados para niños, que realmente sean para ellos. Sé que es difícil controlar que no se sienten los adultos, pero habría que buscar alguna solución", explicaba mientras trataba de hacerse un hueco entre el público.
Poca visibilidadLa sensación de éxito de convocatoria se mezclaba con algunas críticas a la organización. La familia Codina visitaba por primera vez el renovado parque y destacaba la transformación del espacio antaño ocupado por un gran nudo viario. Sin embargo, consideraba que el escenario principal instalado para la Mercè era demasiado pequeño: "Ha quedado muy bonito, pero con tanta gente el espacio se hace pequeño. Aun así, está bien que haya diferentes actividades repartidas por el parque".
Quien se mostraba más molesto era Facundo Domínguez. Había ido con su familia a ver un espectáculo de circo y, pese a llevar a su hija subida sobre los hombros, apenas conseguía ver lo que ocurría sobre el escenario. "Es una vergüenza. Tendrían que poner una tarima como hacen en el Fòrum. Si llegas a la hora del espectáculo ya es imposible ver nada. Ojalá lo cambien el año que viene", lamenta.
No todos compartían esa visión. Mercè, junto a su padre Joaquim, agradecía el debut de Glòries en la Mercè: "Es una buena alternativa para las familias". "Es el primer año y seguro que irán mejorando cosas en las próximas ediciones", confiaba.
Una alternativa para las familiasPara Juan Cueto, la espera también formaba parte de la fiesta. Su hijo había conseguido uno de los codiciados asientos para el espectáculo de circo mientras él aguardaba con la bicicleta a un lado del escenario. "Lo importante es que él disfrute, socialice y vea actos de cultura catalana. Si me tengo que esperar una hora, pues me espero. Merece la pena", sostenía.

Juan Cueto, esperando a que su hijo viera la función de la Mercè en Glòries / Edu Gil
Edurne y Marcos, acompañados de sus hijas, sí llegaron con tiempo suficiente para sentarse. "Hemos esperado media hora bajo el sol, pero ha valido la pena porque el espectáculo ha sido muy bonito y las niñas están encantadas", expresaban a este diario. En la misma línea, Pere Bazar y Francesca Carrillo, un matrimonio jubilado que se había acercado por curiosidad al nuevo espacio, disfrutaban "muy contentos" de la novedad: "Queríamos darle una oportunidad a este punto de la fiesta mayor, las otras actividades ya las conocemos. ¡En Barcelona también se están haciendo algunas cosas bien!".

Pere Bazar y Francesca Carrillo, un matrimonio que ha decidido acercarse a la plaza de les Glòries por la Mercè / Edu Gil
El otro parque familiarA solo una parada de metro o 15 minutos a pie, el Parc de l'Estació del Nord repetía como escenario familiar de la Mercè. A diferencia de Glòries, este otro espacio ofrecerá propuestas los cuatro días de festividad, hasta domingo. Las 'foodtrucks' conviven aquí con talleres, espectáculos y zonas de descanso y la afluencia no da tregua. Media hora antes del inicio de cada función infantil, las primeras filas ya están completas. Precisamente allí, la familia Martínez reconoce que echaba en falta una gran zona para niños como la de años anteriores. "No sabíamos que se había trasladado a Glòries", explicaban sentada sobre el césped con sus tres hijos.
Entre los puestos de comida, Carmen Arenas y Joan Martínez paseaban sin prisas: "Nos gusta que la Mercè ofrezca tanta variedad y que haya 'foodtrucks' diferentes, pasear por aquí también forma parte de la fiesta". Un poco más alejados del bullicio, los hermanos Arnau y Judit Tura, vecinos del barrio, disfrutaban simplemente del ambiente. "Aquí no se nota tanto el agobio como en otros puntos de la ciudad, nos gusta venir a pasear y ver el ambiente. Ya no solemos ir a los grandes conciertos", confesaban.
Al anochecer, el jueves patronal prosigue con otros platos fuertes, como un espectáculo inédito de La Fura dels Baus en el Moll de la Fusta, la celebración del centenario del Park Güell, un homenaje a la Barcelona más flamenca en la plaza de la Catedral y un 'show' con 750 drones en la playa por los 25 años de amistad entre Shanghái y la capital catalana. El viernes será dual, con poca oferta de juerga diurna y una velada repleta de conciertos, para dar paso a un fin de semana repleto de música en directo, artes de calle y cultura popular culminado por el Piromusical del domingo.
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