La historia de la Cofradía de la Misericordia comienza en abril del año 1864, en ese barrio que sigue siendo su casa a día de hoy. Casi dos décadas después, llegó la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, una obra anónima que pasaría a ser la imagen mariana de la hermandad, y que años más tarde terminaría rebautizándose como Nuestra Señora del Gran Poder.
La historia de la Cofradía de la Misericordia comienza en abril del año 1864, en ese barrio que sigue siendo su casa a día de hoy. Casi dos décadas después, llegó la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, una obra anónima que pasaría a ser la imagen mariana de la hermandad, y que años más tarde terminaría rebautizándose como Nuestra Señora del Gran Poder.

Nuestra Señora del Gran Poder / Gregorio Marrero
Su actual manto de procesión llegó años más tarde. Bordado en manos de las Madres Filipenses de San Carlos de Málaga, terminó siendo estrenado en el año 1948. Es una pieza que presenta bordados en hilos de plata fina y sedas sobre terciopelo negro. Restaurado en varias ocasiones, fue ampliado en el año 2001 por el bordador malagueño Joaquín Salcedo.
Hay piezas que forman parte del patrimonio de una cofradía y otras que pese a su novedad, con el paso de los años, terminan formando parte de su propia identidad. El manto de Nuestra Señora del Gran Poder es una de ellas, pero ahora, la hermandad perchelera ha decidido mirar hacia adelante sin desprenderse de aquello que la hace reconocible, y ha dado luz verde al proyecto de un nuevo manto procesional para la Dolorosa del Perchel.

Manto actual de Nuestra Señora del Gran Poder / Daniel Gálvez Fotografía
Desde la propia cofradía explican que este proyecto nace «del anhelo y el sueño de engrandecer y mejorar el patrimonio procesional de la titular Mariana», dando así «un nuevo paso en su historia» y en la conservación y renovación de los elementos que forman parte de su identidad. La intención, según la hermandad, es que la nueva pieza suponga «una reinterpretación contemporánea del bordado malagueño», siempre desde «el respeto a la obra existente y a la tradición».
Una nueva pieza con identidad y memoria históricaEl hecho de que se haya puesto sobre la mesa un nuevo manto, no implica borrar lo anterior. El objetivo es dialogar con ello. La pieza actual se convierte en uno de los principales puntos de partida de una propuesta que busca conservar elementos vinculados a la personalidad de Nuestra Señora del Gran Poder y, al mismo tiempo, ofrecer una pieza renovada. Las intenciones son claras: conseguir una evolución patrimonial y conservar la memoria de una pieza que ya forma parte de la historia.
Entre esas señas de identidad destaca el bordado asimétrico, una característica poco habitual en los mantos de la Semana Santa malagueña y especialmente reconocible en la pieza que actualmente viste a la Virgen. Esta particularidad ha sido bien acogida entre los hermanos, los cuales defienden que «no podía ser de otra manera, es una seña de identidad de la Virgen». El nuevo diseño recoge ese lenguaje para llevarlo a una composición diferente, concebida expresamente para la Dolorosa de la Misericordia.

Dibujo del diseño del nuevo manto para Nuestra Señora del Gran Poder / Cofradía de Misericordia
Entre la disposición de los elementos bordados, también está el hilo que les da color. Durante la celebración del Cabildo General Extraordinario, hubo un hermano que se levantó expresamente para preguntar: «¿El manto nuevo es en negro y en plata?», cuya respuesta no podía ser otra que un «hombre, por supuesto». Y es que, pese a que haya ocasiones en los que la dolorosa se vista de oro, siempre responderá al cariñoso mote de ‘La reina de plata’. La personalidad de la futura obra será su ejecución en plata fina, trabajada a diferentes niveles para generar relieve y profundidad.
La luz tendrá así un papel fundamental sobre el manto, multiplicando sus matices a medida que avance la Virgen por las calles de Málaga. El proyecto contempla el empleo de técnicas tradicionales del bordado a realce, como el tejido de hojilla, las muestras armadas, las cartulinas y los escamados, además de hilos de plata fina y sedas en distintas tonalidades. Será precisamente ese juego de volúmenes, brillos y sombras el que permite que la pieza cambie ante los ojos del espectador según avance la procesión.
Un bordado 100% malagueñoEl bordador malagueño Samuel de Cervantes, plantea una composición de marcado carácter vegetal y ornamental, con roleos, hojas, flores y tallos que se entrelazan a lo largo de la superficie del manto. El diseño bebe de los grandes maestros del bordado histórico, pero no busca reproducirlos literalmente, sino reinterpretar sus recursos desde una mirada contemporánea.
Entre las referencias se encuentran las obras de las hermanas Antúnez y diferentes soluciones presentes en piezas históricas del bordado andaluz. El resultado pretende establecer un puente entre dos tiempos, y por ello el objetivo de la Cofradía de Misericordia es que su nueva pieza tenga una personalidad propia, ligada a la historia de la corporación y a su carácter perchelero.

Diseño del nuevo manto para Nuestra Señora del Gran Poder / Cofradía de Misericordia
El proyecto entre los hermanosEn conversación con este diario, el albacea general de la cofradía, Juan Antonio Fernández, no podía contener la emoción al hablar del proyecto que se ha puesto sobre la mesa. Define la aprobación del nuevo manto como «algo histórico», ya que «el salón de actos estaba lleno de hermanos» y la mayoría absoluta fue clara desde el principio. La idea fruto de la Junta de Gobierno liderada por Juanjo Degara se presentó «con una ilusión grandísima», la misma con la que hablaba Fernández al contar que «la despedida de Samuel de Cervantes fue con una ovación porque gustó mucho el proyecto». «La verdad es que estamos recibiendo muchas felicitaciones», comentaba el albacea al hablar de ese nuevo matrimonio que aún no se sabe exactamente cuándo va a llegar.

Nuestra Señora del Gran Poder en su salida procesional del Jueves Santo 2026 / Gregorio Marrero
Hasta entonces, el próximo capítulo del ajuar de la dolorosa parece estar ya escrito. La hermandad aspira a que el nuevo manto sea «una pieza única donde se recoja y refleje la personalidad de la cofradía perchelera así como el legado del bordado malagueño». Una apuesta que, en palabras de la propia hermandad, busca enriquecer no solo su conjunto procesional, sino también «el patrimonio de todos los cofrades malagueños».