La ciudad de Igualada celebró este martes a lo grande la consecución del título de campeón de la OK Liga por parte del Igualada Rigat, 29 años después. La sexta Liga igualadina hizo que Igualada se echase a la calle, recuperando algunos de los hitos popularizados en las celebraciones del equipo en los años 90 del pasado siglo, la era dorada de un club que acaba de levantar su sexta Liga.
La ciudad de Igualada celebró este martes a lo grande la consecución del título de campeón de la OK Liga por parte del Igualada Rigat, 29 años después. La sexta Liga igualadina hizo que Igualada se echase a la calle, recuperando algunos de los hitos popularizados en las celebraciones del equipo en los años 90 del pasado siglo, la era dorada de un club que acaba de levantar su sexta Liga.
Así, la plantilla y técnicos del Igualada Rigat se subieron a la diligencia de los Traginers d'Igualada, tirada por caballos, como hicieron en su día los primeros equipos campeones de la entidad igualadina.
La rúa salió del pabellón de Les Comes, escenario de los éxitos del club, para recorrer los puntos emblemáticos de la localidad y acabar con la entrada en la Plaça de l'Ajuntament, desde cuyo balcón los jugadores agradecieron a una plaza abarrotada de aficionados el apoyo incondicional en una temporada histórica. Un autobús había transportado a los jugadores y otro, a los familiares, antes de subirse a la diligencia para entrar en ella a la Plaça de l'Ajuntament.
El técnico Marc Muntané y Marc Carol transportaron un trofeo que no pudo, como marca la tradición, cargar bel capitán del equipo, Roger Bars, a causa de la reciente operación de rodilla que le impidió jugar los encuentros finales de la serie ante el Liceo.
Desde el balcón del ayuntamiento, el presidente de la entidad, Manel Burón, destacó que éste es "el éxito de un club que ha apostado por la gente de casa. A los que se han ido y han prosperado les felicitamos, pero agradecemos a los que apostaron por seguir aqui y a los que no lo son, pero apostaron po0r nosotros, para crecer. Esta es vuestra casa".
El técnico 'milagro', Marc Muntané, admitió que "después de las dos primeras derrotas en A Corujña por 8-2 no quería ni llevar a mi hija al colegio, pero el equipo hizo un gran trabajo. Aún no nos lo creemos".