La secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, rechazó este jueves en Palma calificar de "invasión migratoria" lo ocurrido en Ceuta y sostuvo que se trata de una "situación de emergencia humanitaria" consecuencia de una acción externa dirigida a "desestabilizar", sin hacer ninguna referencia explícita a Marruecos. Cancela enmarcó la crisis ceutí en un nuevo escenario internacional en el que, según advirtió, los movimientos migratorios están siendo utilizados como instrumento de presión política y geoestratégica contra determinados países y contra la propia Unión Europea.
La secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, rechazó este jueves en Palma calificar de "invasión migratoria" lo ocurrido en Ceuta y sostuvo que se trata de una "situación de emergencia humanitaria" consecuencia de una acción externa dirigida a "desestabilizar", sin hacer ninguna referencia explícita a Marruecos. Cancela enmarcó la crisis ceutí en un nuevo escenario internacional en el que, según advirtió, los movimientos migratorios están siendo utilizados como instrumento de presión política y geoestratégica contra determinados países y contra la propia Unión Europea.
"Lo que ha pasado en Ceuta no es una invasión migratoria. Estamos ante una situación de emergencia humanitaria, fruto y consecuencia de una acción externa precisamente para desestabilizar" a España, afirmó la secretaria de Estado durante su intervención. También considera que este tipo de episodios representan "un nuevo contexto mundial" ante el que la Unión Europea debería responder "como bloque conjuntamente" para evitar mostrar divisiones internas.
Cancela fue especialmente crítica con la reacción europea ante la crisis. Según expuso, "la primera reacción que ha tenido la Unión Europea no ha sido de apoyo a España", sino que diferentes dirigentes europeos cuestionaron la política migratoria comunitaria. "Se olvida que están hablando de la frontera sur de la Unión Europea", reprochó.
Instrumentalización de los migrantesPara la secretaria de Estado, precisamente esa división constituye uno de los objetivos de la instrumentalización de los movimientos migratorios. "Atacándonos entre nosotros lo único que hacemos es debilitarnos como la propia Europa que somos", señaló. Cancela llegó a cuestionar abiertamente la respuesta comunitaria: "En este momento sí que te puedes llevar a pensar si la solidaridad europea estuvo con España o no estuvo con España".
La responsable estatal de Migraciones relacionó lo sucedido en Ceuta con otros episodios registrados en las fronteras europeas y sostuvo que la movilidad humana se está convirtiendo en una "nueva forma de presión política". Según explicó, determinados Estados o bloques pueden utilizar a las personas migrantes para intentar influir política, económica o geoestratégicamente sobre otros países y generar divisiones dentro de la Unión.
El resultado, advirtió, es un repliegue hacia políticas centradas en el endurecimiento de las fronteras. "Esas personas no son vistas ya como personas con derechos, como personas migrantes, sino que son vistas como vectores de desestabilización política de los países", afirmó. Cancela calificó este fenómeno como una "utilización perversa de la migración como arma arrojadiza contra países completos, pero también contra la Unión Europea".
Para los ceutíesCancela terminó su reflexión sobre Ceuta con un reconocimiento expreso a sus habitantes ante las dificultades provocadas por la situación. La secretaria de Estado destacó que la ciudad ha sido históricamente "un espacio de convivencia, de normalidad" y admitió que actualmente "las tensiones son muy fuertes" y "la convivencia es difícil".
También agradeció el trabajo de las entidades del tercer sector y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Sobre estas últimas aseguró que están siendo "un ejemplo de cómo se gestionan las cosas", y defendió una actuación "no con fuerza y repeliendo, sino abriendo los brazos". Cancela reclamó asimismo "coordinación y colaboración interadministrativa" para gestionar la situación. "Si no somos capaces de encontrar un punto de encuentro para poder trabajar juntos y juntas, todo es siempre mucho más difícil", afirmó.
"El efecto llamada son los indicadores económicos"La secretaria de Estado amplió posteriormente el foco para defender la política migratoria del Gobierno y combatir uno de los argumentos que, según denunció, se utilizan habitualmente contra ella. Cancela rechazó que exista un "efecto llamada" provocado por las medidas del Ejecutivo y atribuyó la llegada de inmigrantes principalmente a la situación económica española.
"El efecto llamada es uno: los indicadores económicos de crecimiento que tiene España, que están muy por encima de la media europea", afirmó. También argumentó que las personas migrantes se desplazan hacia países en los que encuentran "una oportunidad para poder construir una vida, donde hay estabilidad, donde hay seguridad", del mismo modo que hicieron durante décadas los emigrantes españoles.
Cancela defendió que la inmigración constituye una "realidad estructural que está aquí para quedarse" y apostó por gestionarla mediante una migración "regular, segura y ordenada". También señaló las necesidades de mano de obra existentes en sectores como la agricultura, la construcción y los cuidados y reivindicó la aportación de los trabajadores extranjeros a las cotizaciones a la Seguridad Social y al sostenimiento del Estado del bienestar.
La secretaria de Estado denunció finalmente la creciente "deshumanización" de los inmigrantes mediante discursos de "odio, racismo y xenofobia". A su juicio, ese lenguaje convierte a las personas en un "vector de peligro" o una "amenaza" y dificulta alcanzar un diagnóstico compartido que permita gestionar unos movimientos migratorios que, insistió, continuarán produciéndose.
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