Entre el 12 y el 13 de septiembre, el Cordillera convocó a más de 40 artistas para jornadas llenas de música, recuerdos y buena onda.
Experiencia local
Entre el 12 y el 13 de septiembre, el Cordillera convocó a más de 40 artistas para jornadas llenas de música, recuerdos y buena onda.Festival Cordillera Foto: John Pérez/Camilo Guerra/Páramo

15.09.2026 15:30 Actualizado: 15.09.2026 15:32
Entre el 12 y el 13 de septiembre, el Festival Cordillera reunió a cerca de 80.000 personas en el Parque Simón Bolívar de Bogotá para dos días llenos de música, recuerdos y buena onda, acompañados de talento local, nacional e internacional.
Para muchos, los festivales de música siguen siendo una dinámica difícil de entender: horas de pie, filas y tumultos de gente, el frío bogotano —con las muy seguras probabilidades de lluvia— y correr de un lado a otro para intentar perderse, lo menos posible, de los artistas. Para otros, son dos días llenos de adrenalina y una preparación digna de maratón.
Pero hay algo que atraviesa a unos y otros, y que esta quinta edición dejó más claro que nunca: el Cordillera no vive solo del pasado. Vive de la manera en que el pasado se le entrega a quienes todavía no teníamos edad para vivirlo por primera vez; a la par que le abre las puertas a esas voces que, sin lugar a dudas, sonarán con más fuerza en los próximos años.
El lema de este año, “El futuro es latino”, fue la promesa que lo marcó todo. Lo que para algunos fanáticos pudo parecer una consigna de mercado hace unos meses, durante el fin de semana se vivió de cerca y como una declaración honesta en las tarimas de los escenarios Cordillera, Aconcagua y Cotopaxi.
LEA TAMBIÉN

Por un lado, Ricky Martin, Andrés Cepeda, Andrés Calamaro, Jarabe de Palo, Grupo Niche y hasta Bonka y Mägo de Oz fueron los encargados de convocar el reencuentro de generaciones que crecieron con sus canciones como la banda sonora de su vida. En paralelo, Béele, Ke Personajes, Kei Linch, Flor de Lava, Paula Pera y Maite demostraron que la nostalgia no es un archivo cerrado. Y se trata, más bien, de un lenguaje que los más jóvenes aprenden a hablar con acento propio.
Andrés Cepeda cantó sus éxitos en el Festival Cordillera. Foto:Juan Esteban Rosero. CEET
Y Jarabe de Palo fue la demostración perfecta de eso. Con Pedro Capó haciendo un homenaje a Pau Donés, el baterista y fundador de la agrupación que falleció en 2020, antiguos fanáticos y quienes crecimos escuchando ‘La Flaca’ en el radio de nuestros papás cantamos al unísono los himnos que la banda española ha inmortalizado.
“Nuestro mensaje sigue vigente. Y cuando no lo esté, veremos qué haremos. Han llegado personas nuevas —como ustedes— y están los fanáticos que cantaban con nosotros hace 20 años. Para nosotros no hay honor más grande que seguir tocando las canciones que llevamos cantando décadas”, dijo Alex Tenas, baterista de Jarabe de Palo, a EL TIEMPO.
Bajo esa misma filosofía se presentaron Béele y Flor de Lava. El barranquillero, en medio de su ‘show’ cargado de una apuesta al ‘afrobeat’ y a mezclas más urbanas, tomó prestados un par de minutos de la parrilla para interpretar ‘Hips don’t lie’ y poner a más de uno a mover las caderas al ritmo de Shakira.
LEA TAMBIÉN

Flor de Lava, por su parte, llegó al escenario Cocuy el domingo con una certeza que las cinco integrantes repitieron de distintas formas durante la semana previa al festival: que su presencia ahí no era solo un logro individual, sino un acto colectivo. María McCausland, una de las voces del grupo, lo resumió así en conversación con EL TIEMPO antes de su presentación: apoyar el talento local también es una forma de “cumplirle a los artistas locales”, de tejer sociedad desde el público hacia el escenario y no solo al revés.
Esa idea —la de un festival que también es un ejercicio de comunidad— atravesó buena parte de lo que dijeron a este diario. Sabi Satizábal, otra de las integrantes, conectó ese llamado con algo más amplio que el propio festival: la sensación de estar viviendo “una era de mucho caos” desde la pandemia, en la que muchas personas, dijo, “estamos buscando razones para seguir creyendo en la humanidad” y formas de reconectarse que no pasen por las redes sociales.
Kany García se presentó el segundo día del Festival Cordillera. Foto:Juan David Cuevas. CEET
A esa misma búsqueda de reinvención se sumó Ed Maverick, ocho años después de convertirse, casi sin buscarlo, en la voz de una generación que aprendió a hablar de desamor en clave de guitarra acústica. El cantautor chihuahuense —que tuvo que cancelar su presentación en el festival por cuestiones médicas—, se preparaba para mostrar su versión más renovada. "Ha sido más una evolución que un dejar algo y agarrar algo", explicó a EL TIEMPO.
Esa tensión entre el artista que se volvió fenómeno gracias a un puñado de canciones viejas y el que decide crecer, aunque eso incomode a quienes prefieren quedarse en la nostalgia, no es solo suya. Es la de toda una generación de cantautores latinoamericanos que negocian, en tiempo real y frente al público, el derecho a cambiar sin traicionarse.
LEA TAMBIÉN

Y, por ejemplo, Bonka se apegó al segundo grupo. Los representantes icónicos del tropipop bogotano le regalaron al festival una presentación llena de clásicos con invitados como Sebastián Yepes y Sin Ánimo de Lucro. El público, por supuesto, respondió con una asistencia multitudinaria para corear éxitos como ‘La Mona’, ‘El Problemón’ y ‘Tarde de Abril’.
“Me sentí abrazando a mi yo chiquita. Esto fue un regalo para la niña que escuchaba estas canciones en 11, a punto de graduarse del colegio”, contó Silvia, quien viajó desde Medellín para asistir al Festival Cordillera.
Esa nostalgia, además, se está volviendo responsable. El festival dejó un impacto económico estimado en más de $80.000 millones de pesos para Bogotá, dinamizando sectores como el turismo, la hotelería, la gastronomía y el transporte, y generó más de 55.000 empleos directos, indirectos e inducidos. También marcó el nacimiento de Ecos por la Amazonía, una iniciativa de Páramo Impacta y NESsT que destina parte de cada transacción realizada en el festival a la guardianía de 1.200 m² de selva amazónica, apoyando bionegocios indígenas y locales.
A eso se suma la meta de convertirse en un evento carbono neutro, con paneles solares, 109 baños secos y una gestión de residuos orientada a la meta de cero al relleno sanitario. Entre más de 70 emprendimientos en el Mercadito Latino y 45 restaurantes en la experiencia gastronómica, Cordillera dejó claro que recordar el pasado y cuidar lo que viene no son proyectos contradictorios.
Primera noche del Festival Cordillera 2026 Foto:Jerson Cruz, Jhon Pérez, Camilo Guerra
Por eso conmueve tanto ver a artistas que empezaron a hacer música desde el colegio, o escuchar a una banda reconocer que “no tocábamos juntos hace mucho tiempo”. Esa frase, dicha entre amigos que veinte años después se reúnen en un escenario del Cordillera, resume mejor que cualquier cifra lo que significa el festival: un lugar donde el tiempo se comprime, donde las visuales de la clase del 2005 conviven con las de una generación que todavía está definiendo su propia estética.
El Cordillera 2026 no eligió entre pasado y futuro. Los sentó en la misma mesa o, mejor dicho, en el mismo parque, y dejó que se contaran mutuamente lo que cada uno sabe hacer mejor.
Marcela Guardo Maya - En redes: @MarcelaGuardo_
Redacción EL TIEMPO IMPRESO
Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

BOLETINES EL TIEMPO
Regístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.

EL TIEMPO GOOGLE NEWS
Síguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.

EL TIEMPO WHATSAPP
Únete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.

EL TIEMPO APP
Mantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.

SUSCRÍBETE AL DIGITAL
Información confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.