De los modelos clásicos de punto fino a los diseños con cuello polo o botones joya, estos cárdigans son la prenda perfecta para resolver los looks de entretiempo y seguir llevándolos cuando bajen las temperaturas.
Hay una prenda que cada septiembre vuelve a ocupar un lugar privilegiado en el armario: el cárdigan. Cuando todavía hace demasiado calor para sacar las chaquetas y los abrigos, pero las mañanas y las noches empiezan a refrescar, un modelo de punto ligero se convierte en la solución más sencilla para vestir bien sin complicarse demasiado.
Y esa es precisamente una de sus grandes ventajas. Basta con llevarlo sobre una camiseta blanca, combinarlo con unos vaqueros y añadir unas bailarinas para conseguir uno de esos uniformes de entretiempo que funcionan prácticamente siempre. Aunque también puede llevarse completamente abrochado, como si fuera un jersey, con pantalones de vestir, faldas midi o incluso sobre un vestido.
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Además, esta temporada los cárdigans se alejan ligeramente de su versión más clásica. Siguen estando los diseños básicos en gris, camel, azul marino o negro, pero también aparecen modelos con rayas, cuellos tipo polo, botones especiales y siluetas algo más amplias que permiten jugar con las capas.
El cárdigan clásico que combina con todoEl modelo de punto fino, cuello redondo y pequeños botones continúa siendo uno de los más fáciles de incorporar al armario. Especialmente en tonos neutros como beige, gris o azul marino, que permiten combinarlo prácticamente con cualquier prenda.
Puedes llevarlo abierto sobre una camiseta básica durante los primeros días de otoño y, cuando bajen algo más las temperaturas, utilizarlo como jersey debajo de una gabardina o un abrigo.

Este cárdigan de Sézane tiene una silueta muy limpia, cuello redondo y botones en contraste. Es perfecto para llevar abierto sobre una camiseta blanca, como en la imagen, y combinarlo con pantalones crudos, vaqueros o incluso una falda midi. El tono teja/rojo encaja especialmente bien con la paleta otoñal.

Más holgado y con escote en pico, es probablemente el más cómodo de la selección para jugar con las capas. Sobre una camiseta, una blusa o incluso otro cárdigan fino, funciona como esa prenda intermedia que llevas cuando todavía no hace suficiente frío para sacar el abrigo.

Si hablamos de fondo de armario, este sería uno de los más atemporales. De punto fino, silueta sencilla y botones pequeños, puede llevarse cerrado como jersey o abierto sobre una camiseta. Con pantalones blancos, como en la imagen, prolonga además ese tipo de combinaciones claras que funcionan especialmente bien al principio del otoño.

Las rayas rojas y azul marino hacen que este modelo tenga más presencia sin dejar de ser fácil de llevar. Los botones dorados terminan de darle ese aire ligeramente sofisticado que funciona tanto con vaqueros como con pantalones de vestir. Es de los que pueden sustituir a una chaqueta ligera durante las primeras semanas de otoño.

Se trata de un cárdigan de estilo romántico muy versátil. Es un cárdigan con cuello y los puños rematados con pequeños volantes que le dan un aire más femenino, mientras que el gris permite combinarlo prácticamente con todo. Me gusta especialmente la idea de llevarlo con vaqueros del mismo tono para crear un look casi monocromático.
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