El trench lleva más de un siglo formando parte del armario y, temporada tras temporada, demuestra que hay clásicos que nunca dejan de estar de moda.
Hay prendas que asociamos inmediatamente a una década concreta y otras que parecen haber escapado por completo al paso del tiempo. Es es el caso del trench. Puede cambiar el largo, el volumen, el color o incluso la manera de llevarlo, pero su esencia continúa siendo prácticamente la misma más de un siglo después.
Es difícil encontrar otro abrigo que funcione igual sobre unos vaqueros y una camiseta blanca que encima de un vestido, con un traje de oficina o combinado con zapatillas. Probablemente ahí esté una de las razones por las que nunca termina de desaparecer del armario.
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Su historia comienza mucho antes de que se convirtiera en una prenda asociada al armario elegante. En 1879, Thomas Burberry inventó el algodón gabardina, un tejido concebido para ofrecer protección en exteriores y resistir las condiciones meteorológicas sin resultar excesivamente pesado.
Ese material acabaría siendo fundamental en la creación del trench y en la construcción de una prenda en la que prácticamente cada detalle tenía inicialmente una razón práctica.
El trench es una de esas prendas que podemos identificar incluso sin fijarnos demasiado en ella. El cuello, la doble botonadura, el cinturón, las piezas destinadas a proteger de la lluvia o el característico forro se han convertido con el tiempo en elementos reconocibles de su diseño.
Carly Eck, Brand Curator de Burberry, lo define precisamente como «un icono global del diseño, arraigado en la artesanía británica y símbolo de innovación, creatividad y estilo atemporal».
Hoy podemos encontrar versiones prácticamente idénticas al modelo más clásico junto a otras completamente reinterpretadas: gabardinas cortas, modelos oversize, diseños de piel, versiones de colores inesperados o siluetas que casi funcionan como vestidos.
Oriole Cullen, Senior Curator de Fashion and Textiles del V&A, señala que se trata de «un elemento fundamental de la moda británica que ha superado la prueba del tiempo y continúa evolucionando más de un siglo después de su creación».
La prenda que no necesita volver porque nunca se ha idoEl modelo clásico continúa siendo una apuesta segura, pero esta temporada convive con diseños que actualizan su silueta mediante nuevos largos, tejidos y proporciones. Estas son algunas de las opciones que merece la pena tener en el radar.

Inspirado en el trench coat original de Burberry, el Waterloo es una silueta de corte clásico con hombros redondeados. El diseño de botonadura doble se elabora en Inglaterra en algodón de gabardina resistente al agua con forro a cuadros Burberry Check, cinturón y detalles de los archivos de la marca. Sus proporciones clásicas facilitan el movimiento y permiten crear looks superpuestos y lucir la pieza con prendas de vestir.

Esta gabardina de Sandro reinterpreta el diseño clásico con una silueta limpia y estructurada. Tiene cuello amplio, tapetas en los hombros, cierre cruzado de botones y cinturón desmontable, que permite llevarla más entallada o suelta. La abertura trasera aporta movimiento y la convierte en una opción elegante y fácil de combinar durante el entretiempo.

Dentro de la colaboración entre Parfois y la influencer Alice Pilate encontramos esta gabardina que actualiza el trench clásico con detalles de cuadros. Mantiene la esencia atemporal de la prenda, pero incorpora un toque más especial y diferente que rompe con las versiones más tradicionales. Está disponible exclusivamente online y tiene un precio de 89,99 euros.

Esta gabardina larga se aleja ligeramente del diseño más clásico gracias a los frunces en la espalda, las mangas con volumen y el bajo redondeado de inspiración blusa. Incorpora cuello tradicional con lengüeta para llevarlo subido, bolsillos y un cinturón suelto con hebillas en D que permite ajustar la silueta. Además, está confeccionada parcialmente con fibras sintéticas recicladas.
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