La compañía y Defensa destacan el diseño y construcción de un barco "altamente complejo" y "diferente" que mejorará las capacidades subacuáticas de la Armada
Navantia pone a flote este viernes el BAM IS que construye para la Armada en Puerto Real
Navantia ha flotado en el astillero de Puerto Real el Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM IS) que construye para la Armada española. La factoría ha acogido la ceremonia de bautismo del Poseidón, amadrinado por María Dolores Higueras, arqueóloga subacuática y primera buceadora de la Armada, que fue directora técnica del Museo Naval, en una cita emotiva a la vez que transcendente. La construcción de buques en los talleres de Matagorda ha vuelto con un "programa estratégico por su contenido tecnológico y su impacto industrial en la Bahía de Cádiz".
Este futuro buque de apoyo a los submarinos S-80 ha supuesto un verdadero reto tecnológico para la Armada, para Navantia y para su industria colaboradora. "Singular", "altamente complejo", "especial", "diferente" son algunos de los calificativos referidos por el director de los astilleros de la Bahía, Alberto Cervantes, para referirse a este proyecto. "Es un hito industrial", ha remarcado el presidente de la compañía pública, Ricardo Domínguez, que apuntaba "sus capacidades únicas".
Ese diseño se ha alcanzado tras un concienzudo trabajo de coordinación entre la Armada, Defensa y Navantia para que el buque incluyera todos los requisitos exigidos, y tras la implicación de todas la partes, trabajadores e industria colaboradora, en su desarrollo y construcción, que ha superado "desafíos", ha mencionado Cervantes. De esta forma, la Marina española se posiciona con unas "capacidades de defensa avanzadas, flexibles y preparadas", en palabras de Domínguez. "Es un paso de gigante hacia una Armada plenamente preparada para los retos del futuro que están a la vanguardia tecnológica", ha precisado el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada (Ajema), el almirante Antonio Piñeiro.
"Su construcción combina ingeniería, fabricación, integración de sistemas y gestión de programas complejos, para demostrar que Puerto Real cuenta con las capacidades necesarias, y con las inversiones realizadas y las que están por venir, para afrontar proyectos navales de alto valorar", ha defendido el presidente de Navantia.
El astillero puertorrealeño es "una de las instalaciones industriales más emblemáticas de la construcción naval española, un lugar profundamente unido a la historia, al esfuerzo y al orgullo industrial de la Bahía de Cádiz", ha recordado durante su intervención Ricardo Domínguez. Nace en los años 70 cuando se levanta junto a la antigua factoría de Matagorda un nuevo astillero para construir buques de gran porte, gracias a la gran superficie disponible y su "excelente acceso marítimo". Durante su trayectoria ha ido evolucionando, desde la fabricación de mercantes y petroleros a la energía eólica, con hitos intermedios como la construcción del Buque de Aprovisionamiento en Combate (BAC) o parte de los buques encargados por Venezuela en 2005, "hasta su actual condición de instalación estratégica para industria naval española". "Hoy combina capacidad industrial, tecnología avanzada y participación en programas esenciales para la defensa", ha resaltado.
Puerto Real forma parte de un diverso complejo naval en la Bahía de Cádiz, que incluye otros astilleros, en Cádiz y en San Fernando, para la reparación de buques civiles -cruceros- y militares, la construcción de buques y la integración de Sistemas; pero también dependencias de la Armada, como el Arsenal de Cádiz y la Base Naval de Rota, que son elementos tractores de la industria de la provincia gaditana. "Este buque no solo refuerza las capacidades de la Armada, también contribuye a fortalecer una estrategia industrial, a generar actividad económica local y a priorizar el talento de la Bahía hacia programas estratégicos para España. La flotadura de este buque no es solo un avance en un programa naval, es la prueba visible de lo que somos capaces de hacer cuando unimos conocimiento, oficio, compromiso y confianza", ha sentenciado.
El Poseidón será una plataforma versátil, concebida para operar en el entorno más exigente, "que nos permitirá realizar operaciones de buceo de gran profundidad, vigilancia y protección de nuestras infraestructuras submarinas, rescate de submarinos o la monitorización de nuestro patrimonio sumergido apoyados por vehículos remotos y autónomos de última generación", ha explicado el Ajema. Un buque de "magnífico porte", de algo más de 5.000 toneladas de desplazamiento, "que permitirá a la Armada dar un salto cualitativo y cuantitativo en su capacidad de intervención subacuática, buceo y salvamento y apoyo al rescate de submarinos", ha detallado el director general de Armamento y Material del Ministerio de Defensa, el almirante Aniceto Rosique.
El barco incorpora sensores hidroacústicos de última generación y vehículos tripulados remotamente, cuenta con propulsores cicloidales y ejes transversales de alto rendimiento, planta eléctrica y corriente continua, con baterías, y generadores de régimen variable con una potencia de más de 10 megavatios. Su cubierta de vuelo se ubica en la proa (habitualmente se sitúa en la popa) y la cubierta de trabajo, que está en popa, se extiende en una superficie de 400 metros cuadrados, para embarcar y operar los equipos subacuáticos, por lo que tiene una configuración modular.
Su orden de ejecución se firmó en noviembre de 2021, con una inversión de más de 200 millones. Su construcción supone más de 1,3 millones de horas de trabajo y la generación de unos 1.100 empleos, entre directos, de la industria colaboradora y suministradores, además de inducidos, muchos de ellos en la Bahía de Cádiz. Como Navantia, Defensa también resalta su contribución a "fortalecer el tejido industrial y tecnológico nacional con la incorporación de tecnologías de última generación", "que permiten avanzar y consolidar el conocimiento en ingeniería, posicionarse en el mercado y asegurar el ciclo de vida por 40 años".
Rosique reconoce la "corresponsabilidad" del ecosistema en el que se desarrolla este tipo de programas, que incluye a Defensa, la Armada, Navantia, el tejido industrial y tecnológico y la cadena de servicio. Igualmente, como el resto de intervinientes ha dado las gracias a los profesionales de todos los ámbitos implicados por el trabajo realizado y que va a continuar. Quedan todavía meses de actividad para completar el armamento del buque y la integración de sistemas, además de las pruebas de mar, para la entrega.