No exageramos absolutamente nada si afirmamos que en la actualidad hay cerca de doscientos modelos de zapatillas para running en el mercado español. El crecimiento de la industria deportiva en los últimos tiempos y la cifra de personas que salen a correr, bien sea por cuidar su salud, por socializar o con ambiciones competitivas, ha obligado a las principales marcas del sector a ampliar las propuestas de su catálogo.
No exageramos absolutamente nada si afirmamos que en la actualidad hay cerca de doscientos modelos de zapatillas para running en el mercado español. El crecimiento de la industria deportiva en los últimos tiempos y la cifra de personas que salen a correr, bien sea por cuidar su salud, por socializar o con ambiciones competitivas, ha obligado a las principales marcas del sector a ampliar las propuestas de su catálogo.
Así, a día de hoy es frecuente que algunos de los grandes fabricantes ofrezcan hasta una veintena de modelos diferentes en su colección. Y si a las marcas tradicionales que todos conocemos le sumamos las nuevas que han irrumpido en escena en los últimos años, la avalancha de zapatillas existentes es completamente abrumadora.
Ante este escenario, tomar una decisión y acertar con la opción perfecta para nosotros puede suponer un auténtico quebradero de cabeza. ¿Por donde empiezo a mirar? ¿Qué diferencia unas zapatillas de otras? ¿Y unas marcas de otras? ¿Cuál es la mejor para mí? ¿Es bueno seguir recomendaciones de los demás?
En primer lugar, debemos tener claro que cada corredor es un mundo y las necesidades son diferentes según cada caso. Y eso significa interiorizar que perfiles más corpulentos o personas que vayan a ritmos suaves no necesitan una superzapatilla de 190 gramos con placa de carbono. Hay que ser sensato. Entonces… ¿Qué criterios debemos ponderar para afinar con la elección?
Las superzapatillas de competición integran una placa de carbono en su interior.SPORTMEDIATipología y nivel del corredorEn primer lugar, debemos analizar el perfil del usuario. Y en este apartado entran aspectos como el peso del corredor, el ritmo de rodaje o el tipo de apoyo. Más allá del famoso cliché de la pisada neutra, pronadora o supinadora, es muy importante someterse a un análisis podológico biomecánico para saber nuestros puntos de apoyo. A partir de ahí, utilizar esa valiosa información para conocer qué tipos de zapatillas pueden encajar mejor con esa manera de correr.
El factor del peso corporal es también muy determinante, porque está directamente relacionado con la amortiguación y la estabilidad requeridos en la zapatilla. Los deportistas más corpulentos precisan de modelos con una espuma más firme, voluminosa y estable, con suficientes propiedades para soportar esa carga durante la pisada. Mientras, los corredores más finos pueden optar por zapatillas más ligeras y menos protectoras.
El ritmo de carrera es otra de las variables a considerar. De poco sirve una zapatilla dotada de la mejor tecnología y materiales de vanguardia para correr a ritmos altos si el usuario no es capaz de aprovechar ese potencial. De hecho, lo habitual es que incluso sea contraproducente y perjudicial. Así, en función de la velocidad a la que entrenemos hay que ponderar elegir entre un modelo con menos caballos u otro que realmente podamos conducir al ritmo exigido.
Rutinas y espacios de entrenamientoCuándo, dónde y por qué salimos a correr son otras cuestiones importantes a considerar. Las personas que hagan running por salud, a ritmos sostenidos, 3-4 veces por semana, no necesitan una zapatilla demasiado ambiciosa. Basta con un modelo fiable, de los de toda la vida, funcional y cumplidor con las prestaciones básicas. Por el contrario, quienes entrenen para participar en carreras, mejorar su marcas y con el propósito de progresar y ser mejores atletas, necesitan una zapatilla con cualidades más específicas. De hecho, necesitarán varias en su rotación (una para ritmos más tranquilos, otra para sesiones de mayor intensidad y otra para los días de carrera).
También existen modelos mixtos que son ideales para quienes solo desean tener una zapatilla en su armario y usarla para entrenar y hacer algunas carreras populares a modo recreativo, sin necesidad de hacer un gran desembolso económico.
El lugar por el que corremos es otro factor a considerar.SPORTMEDIALos lugares de entrenamiento y el terreno por el que sumamos kilómetros también debe considerarse, sobre todo si debemos elegir una zapatilla cuya suela y materiales soporte estoicamente los achaques de los parques y sus caminos desperfectos. Estando en ciudad o entornos urbanos, no necesitaremos un modelo de trail running. Basta con una zapatilla rutera que, eso sí, tenga una buena cobertura de caucho en la suela y una espuma poco expuesta a los elementos.
Preferencias de tacto, alturas y comportamientoHace ya más de diez años que asistimos a una etapa muy maximalista en el sector de las zapatillas para correr. Las espumas y otros materiales más sofisticados como el PEBA o la fibra de carbono han ganado protagonismo en el chasis de muchos modelos. En este sentido, debemos analizar qué tipo de tacto nos conviene -o nos parece más confortable- para sumar kilómetros con comodidad. Y para eso buscar espumas más ligeras y compresivas o por el contrario espumas más firmes y de tacto más estable.
El comportamiento de la zapatilla en este sentido es vital para evitar problemas en el futuro y, sobre todo, lesiones por la incompatibilidad entre la pisada del usuario y el tipo de materiales del calzado elegido.
Algunas marcas, como HOKA, fabrican zapatillas de carácter maximalista.SPORTMEDIAAsimismo, la altura de la pila es también un factor importante, más allá del famoso drop. Los perfiles de una zapatilla influyen de manera directa en cuestiones como la estabilidad. Y a día de hoy las alturas alcanzan fácilmente los 40 mm. Es necesario pensar qué tipo de mediasuela nos conviene y valorar de modo paralelo otras características como la anchura de la superficie de apoyo y la propia horma.
Esta ecuación puede resultar un poco compleja, pero en la propia tienda, dando unos pequeños pasos con la zapatilla puesta, enseguida se aprecia si es un modelo estable y adecuado para nuestro tipo de pisada.
Necesidades personales y salud anatómicaPor supuesto, nuestro historial de lesiones y las características específicas de los pies y en general del tren inferior, desempeñan un papel fundamental en todo este esquema. Muchos corredores tienen tendencia a un tipo de lesión concreta que requiere de un calzado más específico, ya sea por ejemplo una mayor sujeción en el arco plantar, una espuma más dura o unas necesidades especiales de estabilidad (por un exceso de sobrepronación o supinación).
En este sentido, los propios podólogos en muchas ocasiones pueden guiar al corredor sobre los modelos que más se ajustan a sus necesidades y aconsejarles directamente.
En el caso de que el deportista utilice plantillas personalizadas, debe reducir el abanico de opciones a aquellas que permitan introducir este elemento en su horma. No todas las zapatillas cuentan con una estructura que permite acoplar la plantilla ortopédica.
Gama y rango de precioComo en cualquier segmento de producto, en el running existen muchas categorías de zapatillas. Las hay muy básicas, con precios que se mueven muy por debajo de los cien euros, y también las hay muy caras, con siluetas que alcanzan fácilmente los trescientos (suelen ser superzapatillas de competición con placa de carbono). Podríamos decir que la medida justa está en el término medio, aunque todo depende de las preferencias, posibilidades y enfoque de cada consumidor.
Si bien es cierto que hay opciones baratas en las tiendas, lo aconsejable por salud y durabilidad del propio calzado, es optar por una zapatilla fiable, funcional y que aporte cierta seguridad. La gran mayoría de estos modelos oscilan entre los 130 y los 180 euros, y en esa franja encontramos casi todos los nombres icónicos de la industria: Asics Cumulus, New Balance 1080, Adidas Ultraboost, Hoka Clifton, Brooks Ghost, Mizuno Rider, Nike Pegasus…
Una zapatilla fiable y de prestigio oscila entre los 120 y 180 euros de PVP recomendado.SPORTMEDIAPara deportistas ocasionales que acumulen pocas sesiones o utilicen el running para ganar condición física de cara a otros deportes, una gama básica podría ser suficiente (se entiende ahí que la inversión importante en calzado se hace en el deporte principal). Pero cualquier persona que salga a correr con cierta frecuencia debería optar por una zapatilla fiable y de prestigio, aunque sea algo más cara. A la larga, en términos de salud y reducción del riesgo de lesiones, compensa mucho.
Sin embargo, los corredores más pasionales y con objetivos de cronómetro tendrán que hacer una mayor inversión, no solo en un modelo de competición que le permita encontrar ese rendimiento, sino en una pequeña familia de zapatillas que se adapte a los diferentes tipos de entrenamiento que afrontará.