‘Fedra, en los infiernos’ se representará del 12 al 16 de agosto en la 72 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y plantea una relectura del mito centrada en el peso de los prejuicios, las expectativas y la culpaFernando Tejero, Lidia Bosch y Miguel Ángel Muñoz debutarán en un Festival de Mérida con más de 150 funciones
El mito de Fedra regresa al Teatro Romano de Mérida con una mirada renovada y con el debut de Lydia Bosch sobre este escenario, 37 años después de que la actriz dejara los escenarios. ‘Fedra, en los infiernos’, que podrá verse del 12 al 16 de agosto dentro de la 72 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, propone una reflexión sobre la culpa, los prejuicios sociales y las expectativas ajenas que condicionan la vida de las personas y que, en ocasiones, impiden “ser libres”.
La obra, dirigida por José María del Castillo, sitúa a Fedra en los infiernos y le concede una segunda oportunidad para revisar su propia historia y enfrentarse de nuevo a su destino. Una perspectiva que permite al personaje cuestionar la culpa que ha marcado su existencia y reivindicar el derecho a vivir de acuerdo con sus propios deseos.
“Es muy importante poder reivindicar el derecho a ser uno mismo”, ha defendido Del Castillo durante la presentación del montaje, que plantea así una relectura contemporánea de uno de los grandes personajes de la tradición grecolatina.
En plena obra, Fedra llegará incluso a afirmar que, si tuviera una tercera vida, volvería a hacer lo mismo, pero sin cargar con “la losa de la culpa”. Su deseo sería amar “como solo los locos saben hacer”, sin miedo a caer, sin culpa por hacer daño y prestando mucha menos atención a la mirada de los demás.
La propuesta parte de un personaje atrapado entre sus deseos, sus emociones y las normas sociales de su tiempo, pero traslada ese conflicto al presente. El portavoz municipal, Julio César Fuster, ha definido a esta Fedra como una mujer “hecha de fuego y de culpa”, cuya historia permite reflexionar sobre una cuestión plenamente actual: “cómo juzgamos a las personas por sus errores”.
Un personaje que reclama una segunda oportunidad
El director del Festival de Mérida, Jesús Cimarro, ha reivindicado la importancia de Fedra dentro de la tradición grecolatina y grecorromana, pese a que no se trate de un personaje representado con tanta frecuencia como otros grandes protagonistas de la tragedia clásica.
El secretario general de Cultura, José Luis Gil, ha destacado precisamente la potencia teatral de esta nueva versión al situar a Fedra en los infiernos. Desde allí, el personaje puede hacer algo que, según ha señalado, muchas personas desearían poder hacer alguna vez: regresar atrás, contar de nuevo su vida y enfrentarse otra vez al destino.
La obra convierte así el mito clásico en una oportunidad para hablar de la posibilidad de revisar el pasado y liberarse de aquello que continúa condicionando el presente.
Cáparra, también
Además, el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida llevará seis espectáculos, entre el 13 y el 18 de agosto, a su extensión en el yacimiento romano de Cáparra, entre Guijo de Granadilla y Oliva de Plasencia.
La programación arrancará el 13 de agosto con Cleopatra enamorada, el Musical y continuará el día 14 con Alejandro y el eunuco persa. El 15 será el turno de Los hermanos, el 16 de Jasón y las Furias, el 17 de Iconos o la exploración del destino y el 18 cerrará la programación La aparición. Estas dos últimas obras son producciones extremeñas.
El director del Festival, Jesús Cimarro, ha destacado que la extensión de Cáparra, la última en incorporarse al certamen, “cada año va a más”.
Durante la presentación, la directora general de Patrimonio Cultural y Documental de la Junta de Extremadura, Adela Rueda, ha puesto en valor la inversión de 1,5 millones de euros destinada a trabajos de restauración en el yacimiento y ha defendido la vinculación entre cultura y patrimonio como motor económico, social y cultural de la región.
La diputada de Igualdad de la Diputación de Cáceres, Antonia Molina, ha señalado que estas extensiones contribuyen a dinamizar el medio rural, atraer visitantes y combatir el despoblamiento, al tiempo que ha reclamado que las actividades se desarrollen “con ternura y respeto” para preservar la autenticidad histórica del enclave.
Por su parte, la presidenta de CEDER Cáparra, María José Pérez, ha subrayado que llevar el teatro al yacimiento supone “llenar de vida el patrimonio” y convertir sus restos arqueológicos en un espacio de encuentro y cultura.
La extensión se completará el 13 de agosto con el pasacalle Regresos de Ulises: La Odisea en Plasencia, que se trasladará a Mérida al día siguiente.
El mito de Fedra regresa al Teatro Romano de Mérida con una mirada renovada y con el debut de Lydia Bosch sobre este escenario, 37 años después de que la actriz dejara los escenarios. ‘Fedra, en los infiernos’, que podrá verse del 12 al 16 de agosto dentro de la 72 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, propone una reflexión sobre la culpa, los prejuicios sociales y las expectativas ajenas que condicionan la vida de las personas y que, en ocasiones, impiden “ser libres”.
La obra, dirigida por José María del Castillo, sitúa a Fedra en los infiernos y le concede una segunda oportunidad para revisar su propia historia y enfrentarse de nuevo a su destino. Una perspectiva que permite al personaje cuestionar la culpa que ha marcado su existencia y reivindicar el derecho a vivir de acuerdo con sus propios deseos.
“Es muy importante poder reivindicar el derecho a ser uno mismo”, ha defendido Del Castillo durante la presentación del montaje, que plantea así una relectura contemporánea de uno de los grandes personajes de la tradición grecolatina.
En plena obra, Fedra llegará incluso a afirmar que, si tuviera una tercera vida, volvería a hacer lo mismo, pero sin cargar con “la losa de la culpa”. Su deseo sería amar “como solo los locos saben hacer”, sin miedo a caer, sin culpa por hacer daño y prestando mucha menos atención a la mirada de los demás.
La propuesta parte de un personaje atrapado entre sus deseos, sus emociones y las normas sociales de su tiempo, pero traslada ese conflicto al presente. El portavoz municipal, Julio César Fuster, ha definido a esta Fedra como una mujer “hecha de fuego y de culpa”, cuya historia permite reflexionar sobre una cuestión plenamente actual: “cómo juzgamos a las personas por sus errores”.
Un personaje que reclama una segunda oportunidadEl director del Festival de Mérida, Jesús Cimarro, ha reivindicado la importancia de Fedra dentro de la tradición grecolatina y grecorromana, pese a que no se trate de un personaje representado con tanta frecuencia como otros grandes protagonistas de la tragedia clásica.
El secretario general de Cultura, José Luis Gil, ha destacado precisamente la potencia teatral de esta nueva versión al situar a Fedra en los infiernos. Desde allí, el personaje puede hacer algo que, según ha señalado, muchas personas desearían poder hacer alguna vez: regresar atrás, contar de nuevo su vida y enfrentarse otra vez al destino.
La obra convierte así el mito clásico en una oportunidad para hablar de la posibilidad de revisar el pasado y liberarse de aquello que continúa condicionando el presente.
Cáparra, tambiénAdemás, el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida llevará seis espectáculos, entre el 13 y el 18 de agosto, a su extensión en el yacimiento romano de Cáparra, entre Guijo de Granadilla y Oliva de Plasencia.
La programación arrancará el 13 de agosto con Cleopatra enamorada, el Musical y continuará el día 14 con Alejandro y el eunuco persa. El 15 será el turno de Los hermanos, el 16 de Jasón y las Furias, el 17 de Iconos o la exploración del destino y el 18 cerrará la programación La aparición. Estas dos últimas obras son producciones extremeñas.
El director del Festival, Jesús Cimarro, ha destacado que la extensión de Cáparra, la última en incorporarse al certamen, “cada año va a más”.
Durante la presentación, la directora general de Patrimonio Cultural y Documental de la Junta de Extremadura, Adela Rueda, ha puesto en valor la inversión de 1,5 millones de euros destinada a trabajos de restauración en el yacimiento y ha defendido la vinculación entre cultura y patrimonio como motor económico, social y cultural de la región.
La diputada de Igualdad de la Diputación de Cáceres, Antonia Molina, ha señalado que estas extensiones contribuyen a dinamizar el medio rural, atraer visitantes y combatir el despoblamiento, al tiempo que ha reclamado que las actividades se desarrollen “con ternura y respeto” para preservar la autenticidad histórica del enclave.
Por su parte, la presidenta de CEDER Cáparra, María José Pérez, ha subrayado que llevar el teatro al yacimiento supone “llenar de vida el patrimonio” y convertir sus restos arqueológicos en un espacio de encuentro y cultura.
La extensión se completará el 13 de agosto con el pasacalle Regresos de Ulises: La Odisea en Plasencia, que se trasladará a Mérida al día siguiente.