El hortelano palentino Emilio Medina cultiva y recupera semillas antiguas para preservar el legado agrícola
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Tienen menos de 30 años y contribuyen de forma positiva en la cadena de valor de la gastronomía. Estos son los requisitos principales para ser elegido joven talento por el Basque Culinary Center. Durante este mes de agosto nos acercamos a algunos de ellos para conocer su visión del oficio y aspiraciones.
Emilio Medina Román tiene 27 años y se formó como técnico de gestión forestal. Ha trabajado desde muy joven, de mozo de cuadra, de camarero... y actualmente ejerce de bombero forestal, pero su pasión es la huerta y la recuperación de semillas antiguas para que no se pierdan variedades de verduras y hortalizas.
Oriundo de un pequeño pueblo de Palencia llamado Villalcázar de Sirga, Tierra de Campos, proviene de una familia de labradores y pastores, y en las lindes de los campos de su padre puso una huerta. “Me di cuenta que las semillas antiguas estaban desapareciendo, en los mercados solo venden semillas híbridas y plantón comercial. se me encendió la bombilla y vi que había un problema muy gordo. Estamos dejando perder nuestro patrimonio genético y nuestra identidad porque al final lo que nos hace un poco diferentes es nuestra cultura, gastronomía y tradición, los sabores, vaya”, cuenta a Comer Emilio Medina.
Por todo ello decidió emprender la búsqueda y conservación de variedades tradicionales, preguntando a gente mayor, revisando casillas de hortelanos y despensas. “Tuve suerte porque en Palencia hubo un proyecto similar en el que hay un banco de semillas. Y esto me ha ayudado mucho. Hay gente que me conoce y me envía semillas. La principal idea del proyecto es la recuperación de semillas, pero me dicen que tengo un producto de la leche y que tengo que comercializarlo, pero no voy por ahí, la idea es conservar”, añade el joven impulsor de La Mielga, el proyecto
El año pasado recuperó un tomate típico de Soria de 1916, que lo tenía datado el nieto del hortelano que le dio la semilla. “Todavía quedan semillas antiguas, están paradas esperando a que alguien les devuelva la vida”, apunta Emilio con entusiasmo
En 2020 le invitaron a la feria del tomate de Torrelavega en Cantabria porque sabían que cultivaba tomates a partir de semillas antiguas y triunfó: “Cultivo en secano y no utilizo productos de síntesis ni fitosanitarios; procuro que sea todo muy como se hacia antes, lo menos invasivo para el entorno para reducir la contaminación. Yo no me esperaba nada, pero me llevé un montón de premios por mis tomates, y al año siguiente igual y al otro lo mismo. En 2025 me llevé 12 premios, en todas las categorías me llevé premio. Al final es ahí donde se puede mostrar la calidad de un producto cultivado en secano y sin químicos”.

Respecto a los sacrificios de seguir su pasión y recuperar el legado de sus ancestros dice que lo que más difícil es estar a mil bandas y compaginar el trabajo de bombero forestal con el del campo.
Para el futuro, este joven palentino pide tranquilidad: “Con 37 años me veo llevando una vida un poco más conectada con lo que es la vida que llevaban antes en el campo, como mis abuelos que hacían la matanza, el queso, el vino, que al final todo eso es trabajo pero prefiero trabajar para mi y tener buen alimento en casa. Espero seguir plantando y criando animales, hacer todo lo mejor posible sin dejar mucha huella, no quiero más”.