El artista gaditano se estrena en Starlite Occident Marbella con un concierto lleno de emoción, recuerdos y homenaje a sus raíces
La sinfonía de Yandel conquista la noche de Marbella con un 'show' para el recuerdo
Starlite vive una noche irrepetible
Antoñito Molina ha vivido una de esas noches que quedan para siempre en la memoria. El cantante gaditano se ha estrenado por primera vez en la Cantera de Starlite Occident, en Marbella, dentro de su gira Mis últimos me prometo, y lo ha hecho ante un público completamente entregado desde los primeros acordes de Dejemos huellas bonitas.
Antes de salir al escenario, Molina ha reconocido la emoción y los nervios que suponía para él pisar por primera vez el festival, tanto como artista como espectador. “He estado toda la vida viendo Starlite Occident como el festival donde van los artistas más grandes. Estar aquí con mis canciones es todo un sueño”, ha confesado.
El cantante también ha querido recordar el camino que le ha llevado hasta uno de los escenarios más importantes de Marbella. Sus comienzos en bares, ferias, chiringuitos y pequeños escenarios forman parte de una trayectoria que, lejos de considerar un inconveniente, reivindica como una de sus mayores escuelas. Para Molina, todas esas experiencias le han permitido aprender, crecer y disfrutar todavía más de momentos como el vivido en Starlite.
La tierra ocupa un lugar fundamental en la música de Antoñito Molina. El artista no ha ocultado nunca su amor por Cádiz y Andalucía, una identidad que traslada a sus letras, a su forma de cantar y a sus historias. Durante la entrevista previa al concierto, ha explicado que considera la tierra como “otra madre” y aseguraba sentirse profundamente unido a sus raíces. Los carnavales, la Semana Santa, las bandas de música y los recuerdos de su infancia aparecen como elementos que despertaron en él la pasión por la guitarra y por escribir canciones. “Yo le debo todo a mi tierra”, ha afirmado el artista, convencido de que su lugar de nacimiento ha sido determinante para convertirse en el músico que es hoy.
La actuación en Starlite Occident ha sido planteada como un auténtico recorrido emocional. Molina ha preparado un espectáculo dividido en diferentes etapas, con momentos íntimos, recuerdos, nostalgia, diversión y una parte final mucho más energética.
El artista ha descrito el concierto como un viaje en el que el público podía pasar por diferentes escenarios y emociones: desde el pueblo y los recuerdos familiares hasta la ciudad, los amigos, el mar o la montaña.
La cercanía con los espectadores ha sido precisamente uno de los aspectos que más ilusión le despertaba para actuar en la Cantera. Para Molina, poder mirar directamente a los ojos de quienes están disfrutando de sus canciones convierte el directo en una experiencia todavía más especial.
Y así ha sido. Nada más comenzar el espectáculo, el cantante se ha dirigido al público de Marbella para agradecerle formar parte de una noche que, según sus propias palabras, representaba mucho más que un simple concierto. “Esto que está pasando aquí esta noche no es un concierto, es una celebración de que los sueños se cumplen”, ha asegurado desde el escenario.
Uno de los momentos más especiales de la noche ha llegado durante Y te voy a querer, cuando el público ha encendido las linternas de sus teléfonos para convertir la Cantera en un auténtico cielo de estrellas.
Molina no ha dudado en celebrar la imagen desde el escenario, animando a los asistentes a hacer que “se vean las estrellas en Starlite Occident”. Después ha resumido el momento con una frase cargada de emoción: “Qué cosa más bonita cantar aquí”.
El momento más emotivo de la noche ha llegado cuando Antoñito Molina ha decidido interpretar una canción que ni siquiera estaba inicialmente incluida en el repertorio. El artista ha explicado que llevaba años intentando encontrar las palabras adecuadas para contar un amor tan grande.
Finalmente, ha presentado al protagonista de la canción: su padre, un cartero de Rota que cada mañana se levantaba temprano para salir a repartir cartas y que siempre había apoyado la pasión musical de su hijo. Así nació El hombre de la carpeta, una canción dedicada a ese hombre que vio crecer al artista y que, en palabras de Molina, siempre llevaba una sonrisa en el rostro. Tras interpretarla, el cantante quiso enviarle un mensaje desde el escenario: “Un besito a mi padre, que está nervioso hoy porque no ha venido y él quería venir”.
La noche ha comenzado con Dejemos huellas bonitas y ha avanzado a través de un repertorio de 18 canciones dividido en tres grandes bloques: un inicio más íntimo, la denominada Parte Canalla, que ha incluido un tramo improvisado junto a Mabuca y la presentación de la banda, y una última etapa más intensa y festiva, la Parte Cañera. En esta última parte, Molina ha bajado del escenario para cantar entre el público Me prometo, antes de poner el broche final con Laberinto e Imparable.
Con su primera actuación en la Cantera de Starlite Occident, Antoñito Molina ha convertido una de las grandes metas de su carrera en una noche para recordar: una celebración de la música, de Cádiz, de la familia, de los recuerdos y, sobre todo, de esos sueños que algún día dejan de serlo para convertirse en realidad.