Hay calas que no necesitan paseo marítimo, chiringuitos ni grandes carteles para quedarse en la memoria. A veces basta una escalera estrecha, unas casas alrededor, un rincón de piedra al fondo y ese golpe de azul que aparece de pronto al bajar hacia el mar. En la provincia de Alicante, donde muchas playas se llenan desde primera hora en verano, encontrar un lugar más discreto sigue siendo casi un pequeño tesoro.
Hay calas que no necesitan paseo marítimo, chiringuitos ni grandes carteles para quedarse en la memoria. A veces basta una escalera estrecha, unas casas alrededor, un rincón de piedra al fondo y ese golpe de azul que aparece de pronto al bajar hacia el mar. En la provincia de Alicante, donde muchas playas se llenan desde primera hora en verano, encontrar un lugar más discreto sigue siendo casi un pequeño tesoro.
Cala Les UrquesCala Les Urques, en Calp, es uno de esos rincones que parecen pensados para quienes buscan algo distinto a la típica playa de arena. No es la cala más cómoda ni la más famosa, pero precisamente ahí está parte de su encanto. Piedras, aguas tranquilas, vistas abiertas al Mediterráneo y un detalle que la convierte en una opción muy buscada por muchos visitantes: es una cala pet friendly, habilitada para ir con perro.
La cala está situada al sur de la costa de Calp, muy cerca del entorno de Puerto Blanco. Es una cala de 100 metros, de cantos rodados, aguas tranquilas y vegetación de posidonia. Además, está identificada como playa para perros, uno de los grandes atractivos para quienes viajan por la Costa Blanca con mascota y no quieren renunciar a un baño junto al mar.
Cómo llegarEl acceso forma parte de la experiencia. No se llega como a una gran playa urbana, con un aparcamiento amplio frente a la arena y todos los servicios a mano. Para bajar a Les Urques hay que acercarse a la urbanización Maryvilla y tomar unas escaleras que descienden entre viviendas hasta la cala.
Una vez abajo, lo que espera no es una postal de arena fina, sino una playa natural de cantos rodados. Esa es una de las claves para entenderla: Les Urques es bonita, tranquila y diferente, pero no especialmente cómoda para quien busque tumbarse sin más. Conviene llevar escarpines, esterilla gruesa o silla plegable si se quiere pasar un buen rato. Las piedras también hacen que el baño sea más auténtico y que el agua, cuando el mar está calmado, gane ese tono limpio y turquesa que tanto se busca en las calas de la Marina Alta.
PerrosLes Urques es un destino perfecto para quienes viajan con mascota por la Costa Blanca. Es una cala de cantos rodados, con aguas que suelen permanecer tranquilas y con abundancia de posidonia, una planta marina esencial del ecosistema mediterráneo. Además, al tratarse de una cala natural, no cuenta con vigilancia desde la orilla, aunque sí desde el mar, por lo que es necesario llevar todo lo que se vaya a necesitar tanto para la persona como para el animal.
Eso significa agua fresca, comedero, bolsas para recoger excrementos, correa, protección para las almohadillas si el suelo está muy caliente y sombra portátil si se va en las horas centrales del día. En una cala de piedras, el calor se concentra rápido y los perros también lo sufren. Lo recomendable es ir temprano por la mañana o al final de la tarde, evitar los momentos de máxima radiación y comprobar siempre el estado del mar antes de bañarse. Que sea una playa canina no significa que no haya normas: hay que controlar al animal, respetar al resto de usuarios y dejar la cala igual o mejor de como se encontró.
Les Urques también funciona para quienes quieren desconectar sin mascota. Sus fondos con posidonia, sus aguas tranquilas y su carácter más apartado la convierten en un buen lugar para nadar, hacer snorkel suave o simplemente escuchar el mar sin el ruido habitual de las playas más urbanas. Eso sí, no es una cala para improvisar demasiado: no tiene el nivel de servicios de las grandes playas de Calp, el acceso requiere bajar y subir escaleras y el terreno obliga a moverse con cuidado. Quien vaya buscando duchas, hamacas, arena fina y cafeterías a pie de toalla quizá prefiera otra zona.
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