La final del Mundial entre Argentina y España, que se proclamó campeona del mundo por segunda vez en su historia, y en concreto el comportamiento tras el pitido final de varios de los jugadores de la albiceleste, que se enzarzaron con el combinado de Luis de la Fuente y no encajaron nada bien la celebración de la Roja, sigue coleando.
La final del Mundial entre Argentina y España, que se proclamó campeona del mundo por segunda vez en su historia, y en concreto el comportamiento tras el pitido final de varios de los jugadores de la albiceleste, que se enzarzaron con el combinado de Luis de la Fuente y no encajaron nada bien la celebración de la Roja, sigue coleando.
Uno de los protagonistas, Lisandro Martínez, que se lesionó justo antes del descanso y no pudo seguir jugando, arremetió contra las críticas recibidas, que consideró injustas en declaraciones al diario Olé: "Tengo sentimientos encontrados. Me molesta porque este odio es totalmente injustificado".
Lisandro Martínez, en el momento en el que se retira del campo tras lesionarseOctavio Guzman / EFEDe hecho, el central del Manchester United salió en defensa de sus compañeros de selección y negó que existiera ninguna falta de respeto hacia los jugadores españoles: "Veo a mis compañeros luchando en el campo, a la afición apoyándonos y haciéndonos sentir como si jugáramos en casa. Dicen que somos arrogantes, pero eso probablemente dice más de quienes lo dicen que de nosotros. Siempre hemos demostrado un gran respeto por nuestros rivales".
También argumentó el defensa de 28 años el hecho de que aparecieran dando la espalda a la celebración de España: "Saludamos a todos los jugadores y al cuerpo técnico. Si pareció que dimos la espalda, fue porque estábamos mirando a nuestra afición que nos animaba y fue una muestra de respeto hacia ellos".