Galicia resiste el tirón de las tensiones globales, pero eso no implica que no le pasen factura. En un primer semestre marcado por el estallido de la guerra en Irán, el bloqueo de Ormuz, la reconfiguración de buena parte de las rutas marítimas y el encarecimiento de los fletes (sin olvidar la penitencia de los aranceles impuestos por Estados Unidos a la Unión Europea), las empresas asentadas en la comunidad han logrado, por la mínima, anotar otro récord exportador, firmando entre enero y junio ventas al extranjero por valor de 15.644 millones, un 0,1% más, según los datos publicados este martes por el Instituto Galego de Estatística (IGE).
Galicia resiste el tirón de las tensiones globales, pero eso no implica que no le pasen factura. En un primer semestre marcado por el estallido de la guerra en Irán, el bloqueo de Ormuz, la reconfiguración de buena parte de las rutas marítimas y el encarecimiento de los fletes (sin olvidar la penitencia de los aranceles impuestos por Estados Unidos a la Unión Europea), las empresas asentadas en la comunidad han logrado, por la mínima, anotar otro récord exportador, firmando entre enero y junio ventas al extranjero por valor de 15.644 millones, un 0,1% más, según los datos publicados este martes por el Instituto Galego de Estatística (IGE).
Se trata de un nuevo máximo histórico, pero debe interpretarse como lo que es: más aguante que crecimiento. Todo ello en un contexto excepcional, sí, pero que invita a poner el foco en la mayor dependencia del exterior que tiene el territorio gallego.
Frente al ligerísimo aumento de sus exportaciones, Galicia registra en el primer semestre importaciones por valor de 13.024 millones, un 22% más. Esta subida ha lastrado el superávit de la comunidad (la diferencia entre lo que vende al extranjero y lo que llega). El saldo positivo se ha desplomado a casi la mitad en un año, un 47% menos, situándose en cerca de 2.621 millones.
Solo en junio, las ventas internacionales realizadas desde el territorio gallego ascendieron a 2.712 millones, un diminuto 0,03% más que los ingresos cosechados en 2025. Se trata del cuarto mes consecutivo en el que se mantienen en verde, aunque arrojando una marcada tendencia de estancamiento si se tienen en cuenta las cifras de mayo (+0,38%), abril (+1,9%) y marzo (+4,8%). Antes de eso, la facturación procedente del exterior había encadenado cinco meses de bajadas. Entre octubre (-3%), noviembre (-7,4%), diciembre (-2%), enero (-6,3%) y febrero (-1,9%).
Si se observan los datos del primer semestre, Francia y Portugal se mantienen como los dos grandes destinos de Galicia por valor, con 2.729 y 2.306 millones respectivamente (un 10,6% y un 7,4% más), mientras que Italia se queda en tercer lugar, con 1.421 millones, aunque retrocediendo un 9,6%. Completan el top cinco Polonia con 938 millones (+7,9%) y Turquía con 927 millones (-4,7%). Solo estos países concentran más de la mitad de las exportaciones gallegas.
Por regiones, Europa aguanta (+1,2%) y absorbe el 83,4% de las exportaciones de la comunidad (13.041 millones), aunque crecen más en el conjunto de la Unión Europea (+3,8%). Caen tanto América del Norte (-18,8%) como Latinoamérica (-17,3%) y África (-5,2%), unos retrocesos a los que no consiguen hacer frente los aumentos registrados en Asia (+11,4%) y Oceanía (+41,4%).
La automoción sigue siendo el principal motor exportador de Galicia, aunque continúa perdiendo tracción. El sector ingresó 4.497 millones de euros entre enero y junio, el 28,7% de todas las ventas internacionales, pero es un 10,1% menos que hace un año. Además, las importaciones han aumentado un 77% a 1.709 millones.
El textil es el segundo gran bloque, con 3.464 millones y un avance del 3,3%. Dentro de él, las exportaciones de prendas de vestir de punto crecen un 6,5%, hasta los 1.257 millones, mientras que las de no punto se elevan un 4,6%, con 1.149 millones.
Entre los sectores más arraigados en Vigo y su área, la industria pesquera sostiene el tono positivo, con exportaciones de pescados, crustáceos y moluscos valoradas en 947 millones, un 1,4% más. La conserva facturó al extranjero 566 millones, un 3,1% más; y el naval exportó embarcaciones por 81,8 millones, un 5,7% más.
Estados Unidos y ChinaEl impacto del zarpazo arancelario de Estados Unidos se nota en las exportaciones gallegas al país de Donald Trump, que entre enero y junio descendieron un 17,3% hasta los 243 millones. No ocurre lo mismo con las importaciones procedentes del país norteamericano, que se incrementaron un 17,2% y superan los 813 millones. La diferencia entre ambos factores da como resultado que el déficit comercial (la magnitud a la que paradójicamente se aferró el republicano para asestar su agresiva política arancelaria) se haya agravado hasta los 570 millones, un 42% más.
Pese a ello, la dependencia es mucho mayor con China, donde el déficit asciende a 1.051 millones, prácticamente el doble. En la potencia asiática, las exportaciones gallegas retroceden (-6,6%), al mismo ritmo que se incrementan las importaciones (+6,2%).
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