A partir del próximo miércoles, 12 de agosto, coincidiendo con el eclipse solar, comprar una lata de refresco o una botella de plástico en España tendrá un coste adicional de 10 céntimos por envase. Esta medida forma parte de un nuevo sistema de depósito y devolución que busca incentivar el reciclaje, un cambio que ya se vivió en 2018 con el pago obligatorio por las bolsas de plástico.El periodista económico José María Camarero, en su sección de economía de 'La Tarde' de COPE, ha analizado las implicaciones de esta nueva normativa. Según el experto, aunque el objetivo es medioambiental, la medida va a provocar más de un problema y más de un quebradero de cabeza para los consumidores, especialmente en determinadas zonas del país.Camarero ha explicado que los consumidores ya pagan por el reciclaje, ya que este coste está incluido en el precio final del producto. "Cuando tú compras una botella de plástico en cualquier establecimiento o en cualquier restaurante, ya estás pagando todo el coste de producción, que incluye también, si ha sido reciclada, el coste de lo que ha supuesto", ha señalado. La diferencia, matiza, es que no todas las botellas se reciclan actualmente.El objetivo de la medida es claro: reciclar más. Concretamente, se busca alcanzar una tasa del 90% de botellas de plástico recicladas. Para ello, se introduce este incentivo económico. Sin embargo, Camarero anticipa que será una "medida poco conocida, inesperada" y que generará controversia.La principal incertidumbre reside en cómo se recuperarán esos 10 céntimos. José María Camarero ha advertido de que no habrá una forma fija y cada establecimiento establecerá su propio proceso. "Habrá algunos que dispongan de una máquina para que tú lo devuelvas, en otros sitios se hará a mano, en otros sitios se hará con un descuento que luego te quitan", lo que podría generar confusión las primeras semanas.El periodista económico ha puesto el foco en cómo afectará esta normativa a las regiones de costa y otros lugares donde el agua del grifo no es de buena calidad. En estos sitios, los ciudadanos "casi se ven obligados a comprar muchas botellas de agua para subsistir", por lo que notarán en mayor medida el impacto de este sobrecoste inicial.Para estos consumidores, la medida supondrá un esfuerzo añadido. "Se van a encontrar con una nueva práctica que, al principio, puede costar un poquito, dinero y esfuerzo", ha comentado Camarero. De hecho, existe el riesgo de que muchos consumidores acaben perdiendo esos 10 céntimos si el proceso de devolución no es sencillo o accesible.El proceso de reciclaje de una botella es más complejo de lo que parece. Alicia García Franco, directora general de la Federación Española de Recuperación y Reciclaje, ha detallado el recorrido: la botella se transporta a una planta de selección, donde se separa de otros materiales, y luego a una planta de reciclaje donde se tritura, lava y convierte en escamas de plástico reciclado.García Franco también ha aclarado que los 10 céntimos son un depósito. El dinero se abona al comprar y se recupera al retornar el envase. "Si tú no devuelves esos envases de una forma correcta, has perdido y se transforma en un coste", ha concluido.
A partir del próximo miércoles, 12 de agosto, coincidiendo con el eclipse solar, comprar una lata de refresco o una botella de plástico en España tendrá un coste adicional de 10 céntimos por envase. Esta medida forma parte de un nuevo sistema de depósito y devolución que busca incentivar el reciclaje, un cambio que ya se vivió en 2018 con el pago obligatorio por las bolsas de plástico.
El periodista económico José María Camarero, en su sección de economía de 'La Tarde' de COPE, ha analizado las implicaciones de esta nueva normativa. Según el experto, aunque el objetivo es medioambiental, la medida va a provocar más de un problema y más de un quebradero de cabeza para los consumidores, especialmente en determinadas zonas del país.
Un sistema de devolución con dudasCamarero ha explicado que los consumidores ya pagan por el reciclaje, ya que este coste está incluido en el precio final del producto. "Cuando tú compras una botella de plástico en cualquier establecimiento o en cualquier restaurante, ya estás pagando todo el coste de producción, que incluye también, si ha sido reciclada, el coste de lo que ha supuesto", ha señalado. La diferencia, matiza, es que no todas las botellas se reciclan actualmente.
El objetivo de la medida es claro: reciclar más. Concretamente, se busca alcanzar una tasa del 90% de botellas de plástico recicladas. Para ello, se introduce este incentivo económico. Sin embargo, Camarero anticipa que será una "medida poco conocida, inesperada" y que generará controversia.
Va a provocar más de un problema y más de un quebradero de cabeza"
José María Camarero
Periodista experto en economía
La principal incertidumbre reside en cómo se recuperarán esos 10 céntimos. José María Camarero ha advertido de que no habrá una forma fija y cada establecimiento establecerá su propio proceso. "Habrá algunos que dispongan de una máquina para que tú lo devuelvas, en otros sitios se hará a mano, en otros sitios se hará con un descuento que luego te quitan", lo que podría generar confusión las primeras semanas.
El impacto en las zonas de costaEl periodista económico ha puesto el foco en cómo afectará esta normativa a las regiones de costa y otros lugares donde el agua del grifo no es de buena calidad. En estos sitios, los ciudadanos "casi se ven obligados a comprar muchas botellas de agua para subsistir", por lo que notarán en mayor medida el impacto de este sobrecoste inicial.

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Para estos consumidores, la medida supondrá un esfuerzo añadido. "Se van a encontrar con una nueva práctica que, al principio, puede costar un poquito, dinero y esfuerzo", ha comentado Camarero.
De hecho, existe el riesgo de que muchos consumidores acaben perdiendo esos 10 céntimos si el proceso de devolución no es sencillo o accesible.
El complejo camino del reciclajeEl proceso de reciclaje de una botella es más complejo de lo que parece. Alicia García Franco, directora general de la Federación Española de Recuperación y Reciclaje, ha detallado el recorrido: la botella se transporta a una planta de selección, donde se separa de otros materiales, y luego a una planta de reciclaje donde se tritura, lava y convierte en escamas de plástico reciclado.
García Franco también ha aclarado que los 10 céntimos son un depósito. El dinero se abona al comprar y se recupera al retornar el envase. "Si tú no devuelves esos envases de una forma correcta, has perdido y se transforma en un coste", ha concluido.
Si tú no devuelves esos envases de una forma correcta, has perdido y se transforma en un coste"
Alicia García Franco
Directora general de la Federación Española de Recuperación y Reciclaje
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.