03/08/2026 a las 07:59h.
Podría parecer que el Equipo de Coordinación de Trasplantes del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) es una unidad dura, difícil al trabajar con la muerte, pero como ellos mismos afirman, no es así, se trabaja con la vida, con la solidaridad, con la generosidad. Lo que no resta dureza a la labor de estos profesionales sanitarios.
Al frente del Equipo de Coordinación de Trasplantes del HUBU está María Eugenia Perea, que también ha asumido recientemente la coordinación de trasplantes de Castilla y León. Para reforzar el equipo, otros médicos formados y con cercanía a esta área se han sumado al equipo, son Pedro Granado, médico de UVI, y Rebeca Vara. Además, Carolina Román, enfermera de UCI, es ahora también la enfermera coordinadora de trasplantes. Y hay otra figura fundamental y que distingue al HUBU frente a otros hospitales nacionales, se trata de Jesús Sánchez, psicólogo clínico. «Jesús siempre ha estado con nosotros, pero queremos dar visibilidad a su labor que se alarga ya más de dos años», señala Perea.
Burgos no es un hospital en el que se realicen trasplantes, sí se extraen órganos y tejidos para trasplantar. El primer paso, el fundamental, sin el que no se pone en marcha la maquinaria. Pero también el que implica hablar con una familia o unas personas que han perdido a un ser querido y que tienen que lidiar, además, con esta opción en un momento duro.
Precisión médica y delicadeza humana
Además, para motivar a los profesionales, para concienciarles de su labor, si es que ya no lo están, María Eugenia Perea explica que se comentan todos los casos, que se destacan los exitosos, se analizan datos para que los profesionales sanitarios sean conscientes de las vidas que salvan gracias a los órganos de aquellos que se van, de las vidas que mejoran gracias a los tejidos donados.
Cuando ya no se puede salvar una vida, en el HUBU se activa un protocolo minucioso donde la precisión médica se funde con la delicadeza humana. El proceso dura horas, no suele prolongarse más de 12 o 14 horas, para garantizar el estado del órgano, y están involucrados decenas de profesionales, vuelos al aeropuerto, incluso, y, por encima, un compromiso ético y profesional con las familias que atraviesan su peor momento.
El Equipo Coordinador de Trasplantes del HUBU es multidisciplinar, está formado por intensivistas, enfermeros especializados y un psicólogo clínico. Años de formación especializada y una vocación profunda.
«Es un trabajo vitalmente humano»
María Eugenia Perez
Coordinadora de trasplantes del HUBU y coordinadora regional de Castilla y León
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Perea compagina la coordinación hospitalaria de trasplantes de Burgos con la responsabilidad regional. Para asegurar que la actividad no decaiga y la ausencia se note lo menos posible se ha dotado con un equipo con su misma filosofía, compromiso y especialización. «El servicio se ha reforzado con médicos intensivistas altamente comprometidos y formados», asegura Perea.
Refuerzos y mejoras en el departamento
Tras años de funcionamiento, siendo Burgos y Castilla y León unos hospitales que destacan por la voluntad donante, el engranaje y la perspectiva se han reforzado y mejorado. Durante la residencia los médicos tienen cierta formación en cuanto a donación, pero es algo en lo que profundiza el que está interesado. «Después de ello a mí es un campo que sí me gustaba, es un servicio muy concienciado y hacemos todos una labor común, pero a la hora de tener un donante, hay compañeros que estamos un poco más formados de cara al proceso», explica Pedro Granado, médico de UVI.
«Cada vez los donantes son más complicados porque se amplía el espectro. Te tienen que formar constantemente y estar actualizado. El proceso es algo que a mí me gusta mucho, veo un presente y un futuro muy bonitos. Por ello, me estoy formando con cursos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)»
Pedro Granado
Médico de UVI
María Eugenia Perea secunda las afirmaciones de su compañero: «Para nosotros este es el trabajo más bonito. La satisfacción profesional que te da la coordinación es enorme porque es un trabajo vitalmente humano. Estar, acompañar y facilitar que una familia que dice «sí» pueda dar vida a otras personas que lo necesitan es algo insustituible.
«Un solo donante genera tanta vida que el esfuerzo merece la pena», explica Perea. Quien añade que «El culmen de la generosidad es cuando, tiempo después de haber perdido a su familiar, los allegados vuelven al hospital, pasan por la coordinación y nos dan las gracias a nosotros. Ese gesto tiene un valor infinito».
La nueva generación de intensivistas: adaptar la medicina a donantes cada vez más complejos
Pedro Granado es médico de UVI. Terminó su residencia médica hace unos cinco años y, aunque durante el periodo MIR existe una primera aproximación a la donación, fue al incorporarse al ejercicio profesional cuando decidió sumergirse de lleno en este campo a través de cursos y mucha formación.
Explica que el perfil de donante ha cambiado drásticamente, ya no es tanto un joven en muerte encefálica por un accidente. Hoy en día se abordan donaciones en asistolia (parada cardiorrespiratoria tras la limitación de soporte vital) o pacientes de más de 80 años.
«Un solo donante genera tanta vida que el esfuerzo merece la pena»
María Eugenia Perea
Coordinadora de trasplantes del HUBU
Por ello, Granado forma parte del núcleo de intensivistas del HUBU especialmente dedicados a la actualización continua en la evaluación de donantes complejos, pruebas moleculares y mantenimiento del paciente crítico. «En la UCI nuestro objetivo principal es salvar la vida del paciente, pero cuando la futilidad de las medidas llega a su límite, poder ofrecer la donación como una opción para ayudar a otros es reconfortante», explica Granado.
Y todo ello requiere estar muy al día para saber explicarle a la sociedad procesos que antes no se entendía tan fácilmente. «Cada caso es único. Un donante de 86 años, que ha vivido en el pueblo sin hipertensión ni patologías graves puede tener órganos en mejor estado para un receptor que una persona de 50 años con malos hábitos. Se particulariza cada órgano para dar la mejor respuesta posible a la lista de espera», explica Perea.
De la cama de la UCI a la concienciación social: la mirada de la enfermería
Tras años de trayectoria a pie de cama en la UCI cuidando al paciente crítico y a sus familias en momentos de extrema vulnerabilidad, Carolina Román decidió dar un paso más e integrarse activamente en la estructura de coordinación de trasplantes junto a la enfermería del servicio.
Su trabajo no solo se concentra en las intensas horas de quirófano y logística; también se extiende fuera del hospital, impartiendo charlas en colegios, institutos y asociaciones de la provincia de Burgos para cultivar la cultura de la donación.
«Si no quieren donar, estamos igual a su lado, porque la pérdida la han sufrido igual; pero si deciden hacerlo, les ayudamos a generar un legado de esperanza»
Carolina Román
Enfermera coordinadora del Equipo de Trasplantes del HUBU
«Cuando estás en la UCI ves la posibilidad de transformar un momento duro de pérdida devastadora en una puerta a la esperanza. Un solo donante puede dar muchísima vida, ¿cómo no te va a parecer algo maravilloso? Acompañamos a las familias en todo momento, sea cual sea su decisión. Si no quieren donar, estamos igual a su lado, porque la pérdida la han sufrido igual; pero si deciden hacerlo, les ayudamos a generar un legado de esperanza», explica Carolina.
La difusión y concienciación de la relevancia de este acto es otra tarea que asumen estos profesionales. Carolina Román recomienda hablar de ello: «Es crucial hablar de esto en casa con naturalidad. La gente piensa en órganos, pero la donación de tejidos también mejora mucho la vida de personas. Hay que normalizar hablar sobre qué queremos que ocurra cuando ya no estemos porque simplifica la decisión para la familia».
El abrazo psicológico: un protocolo pionero
Y ahí, en el contacto con la familia, es donde la incorporación de Jesús Sánchez, psicólogo clínico, es fundamental y tan diferenciadora. La incorporación de un psicólogo a este equipo del HUBU, desde hace más de dos años, con un protocolo de seguimiento estructural sitúa al hospital de Burgos en una posición excepcional en España, compartida únicamente con experiencias muy puntuales como la de Granada.
La función de Sánchez no es dar la noticia del fallecimiento, esa tarea recae en los médicos de la unidad, sino que interviene inmediatamente después para ofrecer un soporte emocional continuado que se extiende después de la pérdida del familiar cuyos órganos salvarán vidas.
«Lo que recibo es que son capaces de conjugar algo difícil como es la vida en un contexto de muerte. Han tenido una pérdida, pero tienen la satisfacción y la calidez de haber podido tomar una decisión»
Jesús Sánchez
Psicólogo clínico
Sánchez asesora a los equipos médicos en el manejo de situaciones complejas, pero reconoce que, en este caso, esa tarea no es muy extensa. «Siempre me preguntan, pero diría que, en el contexto hospitalario, es el caso de menos aporte de acción de mi parte hacia mis compañeros porque, insisto, tienen mucha formación también en las áreas de comunicación, en el manejo con el paciente, en situaciones críticas».
Pero, además, Jesús Sánchez atiende a las familias y seres queridos de la persona fallecida en la recién creada sala de acompañamiento, un espacio íntimo, desmedicalizado para evitar el impacto de los ruidos y monitores de la UCI. Ahí se realizan las terapias de duelo, las comunicaciones, se expresa el dolor.
Sánchez reconoce que el trato con las familias es toda una revelación, «Lo que recibo es que son capaces de conjugar algo difícil como es la vida en un contexto de muerte. Han tenido una pérdida, pero tienen la satisfacción y la calidez de haber podido tomar una decisión».
«Contar con un espacio decorado, cálido, totalmente ajeno al ambiente hospitalario, facilita que puedan elaborar su duelo de forma sana», explica el psicólogo clínico del HUBU. Las familias tienen la satisfacción y la calidez de haber tomado una decisión generosa en mitad del dolor.
El engranaje logístico: horas de alta precisión
El Equipo de Coordinación de Trasplantes del HUBU explica que la labor de todos los médicos es salvar la vida del paciente. Pero cuando esto es imposible, cuando alguien fallece y existe la posibilidad de que sus órganos sean útiles para salvar la vida de otras personas, tienen que comunicar esta opción a la familia o seres queridos. Se trata de personas que, además de lidiar con el duelo, se tienen que enfrentar a la toma de esa decisión. Por eso recomiendan hablar antes sobre cuáles son nuestras intenciones, para que nuestros seres queridos tengan un apoyo, una mayor seguridad y tranquilidad mental al tomar esta decisión.
En ningún momento estos profesionales hablan con la familia presionando o coaccionando, ellos comunican que existe la posibilidad. La familia y seres queridos toman la decisión e, independientemente de cuál sea, tendrán apoyo psicológico.
En caso de que la entrevista familiar concluya con una decisión afirmativa, arranca entonces un despliegue de gestión que coordina la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) para conectar Burgos con el resto de España.
Coordinación y análisis
El proceso exige una coordinación entre los equipos de extracción del HUBU y los equipos que se encargarán de realizar el trasplante, estos se desplazan hasta el HUBU desde sus centros sanitarios de origen. En casos críticos, como los trasplantes cardíacos, donde el margen de tiempo es de pocas horas, se activa el aeropuerto de Burgos para permitir un viaje rápido y con garantías de conservación de esos órganos. Mientras el equipo quirúrgico trabaja en los quirófanos del HUBU, donde se despliega una gran cantidad de profesionales de diferentes ramas, el paciente receptor ya estará siendo preparado en la mesa de operaciones de su hospital a la espera del trasplante.
Pero antes se ha hecho un análisis exhaustivo de ese órgano para garantizar la seguridad del paciente receptor y la compatibilidad, para asegurar el éxito de la intervención.
«Son procesos que exigen gran coordinación, pero en los que todo el hospital se vuelva y la colaboración es fundamental. Aún así, nuestro punto de vista siempre está en la familia»
María Eugenia Perea
Coordinadora de trasplantes del HUBU y coordinadora regional de Castilla y León
Aunque el receptor sea de Burgos, en el HUBU no se realizan trasplantes. «Pero es muy importante que la población burgalesa sepa que tiene las mismas oportunidades de ser trasplantada en cualquier hospital de nuestra comunidad de referencia para el área que precisa», explica María Eugenia Perea. En cuanto a pulmón, el hospital de referencia es Salamanca. Los trasplantes de hígados se realizan en el Río Hortega de Valladolid, los de riñón también en el Clínico Universitario de Valladolid o en el Hospital Universitario de Salamanca. El de páncreas corresponde también a Salamanca.
El proceso de extracción y trasplante se puede realizar en el mismo día, «son procesos que exigen gran coordinación, pero en los que todo el hospital se vuelva y la colaboración es fundamental. Aún así, nuestro punto de vista siempre está en la familia, que no se encuentre sola en ese momento, en esas horas, estar con ellos. Por eso la sala de acompañamiento es crucial, pueden entrar y salir, ver a su familiar antes de que se le traslade a quirófano. Allí Jesús los acompaña cuando ya ha pasado el proceso de donación. Tienen allí las entrevistas con él. El hecho de que el trasplante acabe no implica que finalice su duelo, al revés, comienza y es cuando Jesús tienen toda la labor», explica Perea.
Una larga lista y una larga tradición de generosidad
A 31 de diciembre de 2025, 5.163 personas estaban en lista de espera para recibir un trasplante de órgano. En 2025 España volvió a superar los 6.300 trasplantes. Actualmente, hay donantes más mayores, la labor de estos profesionales es garantizar que los órganos estén en las mejores condiciones. Cada caso hay que afrontarlo de manera individual, observando la casuística. La lógica dice que para pacientes jóvenes se trasplantan órganos más jóvenes. «Pero pacientes mayores que antes era impensable que se pudieran trasplantar, ahora sí se hace con éxito», explica Perea.
Gracias al personal sanitario de Burgos y a la tradicional generosidad de la población burgalesa, la red pública continúa transformando el duelo en una oportunidad de vida.