Ojipláticos casi todos ante el fenómeno lunar/solar, pasó prácticamente desapercibido otro hecho histórico que se produjo en el Johan Cruyff. A la misma hora del eclipse, con los asistentes bien provistos de gafas para mirarlo de reojo mientras el Femení sumaba una nueva victoria ante el Montpellier, un jugador del primer equipo de fútbol asistía al encuentro. Insólito por lo inusual, la presencia de Raphinha para apoyar a sus compañeras en general y a su compatriota Kerolin en particular, fue muy aplaudida por los presentes. Seguir leyendo....
Ojipláticos casi todos ante el fenómeno lunar/solar, pasó prácticamente desapercibido otro hecho histórico que se produjo en el Johan Cruyff. A la misma hora del eclipse, con los asistentes bien provistos de gafas para mirarlo de reojo mientras el Femení sumaba una nueva victoria ante el Montpellier, un jugador del primer equipo de fútbol asistía al encuentro. Insólito por lo inusual, la presencia de Raphinha para apoyar a sus compañeras en general y a su compatriota Kerolin en particular, fue muy aplaudida por los presentes.
Mientras las jugadoras azulgrana se multiplican para asistir sanas o lesionadas a los encuentros de los hombres, ellos son mucho más caros de ver. Cuesta recordarlo pero, en alguna ocasión, llegué a avistar a Griezzman y a Frenkie de Jong en el palco. Incluso recuerdo, como si fuera un ser de otro planeta, el día que Claudio Bravo me explicó que, cuando podía, se escapaba a ver los entrenamientos del Barça Femení. Quería saber como entrenaban las porteras, en especial la titular entonces, Sandra Paños. Esta me lo confirmó. Y reconoció que verle allí les daba ‘vidilla’ y las hacía sentir importantes.
Estamos hablando del actual campeón de Liga, Copa, Supercopa y Champions. La plantilla que, hasta la temporada anterior, reunía cinco Balones de Oro repartidos entre Alexia Putellas y Aitana Bonmatí. El equipo que ha sostenido al barcelonismo cuando el masculino hacía aguas, competía en la Europa League y no veía la luz del sol. El grupo por el que miles y miles de barcelonistas han hecho otros tantos cientos de kilómetros para acompañarlas en las finales que, ellas sí, disputaban. Y, sobre todo, mujeres que se han levantado ante la injusticia, la incomprensión y el machismo de los organismos y han luchado hasta la extenuación por sus derechos y los de las demás. Todo ello adobado con un estilo futbolístico marca de la casa con el que saborearon las mieles de ganar un Mundial, ídem que los ocho compañeros del Barça que en julio lograron lo mismo.
Digo yo que merecen más atención por parte de ellos. O una ‘pachanguita’ de tanto en tanto. Eso sí que lo eclipsaría todo.
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