Los tripulantes bloqueados aguardan con ansiedad el final de una negociación que permita a sus barcos levar anclas y salir del estrecho
Los continuos cambios de opinión entre Washington y Teherán representan una dura prueba psicológica para los 6.000 marineros que ahora mismo se encuentran atrapados ... en Ormuz. Varias veces han visto alimentada su esperanza de levar anclas y terminar con la pesadilla y otras tantas han vuelto a sufrir la frustración de sentirse rehenes en alta mar ante cada anuncio de que el estrecho continuaría cerrado. Un desgaste incrementado por el estruendo de las explosiones cada vez que la Guardia Revolucionaria Islámica dispara contra un buque que incumple sus órdenes de navegación por el canal. Solo esta semana pasada, al menos cuatro petroleros y mercantes han sido alcanzados por los misiles y drones iraníes.