El jerezano José Manuel Poga y la fuga de la cárcel en el estreno de '33 días'
'El testigo', un grave error judicial en Netflix con la sombra de 'Adolescencia'
En Atresplayer y Movistar Plus + ya está completa 33 días, la primera serie de ficción creada por Carles Porta, el mayor experto en true crime de España. Su disección en torno a la crónica negra reciente queda patente en sus meticulosos relatos, con modos de forense, y una didáctica en el subtexto para ponernos en situación del trabajo de los buenos, de las fuerzas de seguridad.
Todo ese bagaje queda en la impronta del duelo del dúo protagonista, dos magníficos actores andaluces. El trebujenero Julián Villagrán y el jerezano José Manuel Poga. Dos fugados al límite, un apocado recluso reanimado (que no redimido) por su violento compañero de celda. Un cachorro social y su compadre, despojo incontrolado deshecho a sí mismo.
La historia está basada en hechos reales y en la pesadilla que sufrieron los Mossos d’Esquadra en 2001 buscando el paradero de estos delincuentes que se perdieron por los bosques alrededor de Barcelona. El relato se extiende durante seis episodios en esa relación leal, a veces platónica, de la pareja de huidos.
Por momentos reiterativa, en ocasiones dibujando adrede la rutina exasperante de los criminales a la espera de escapar de España, 33 días se ensancha por las vivencias personales de los responsables de la investigación. Es como si Porta necesitara subrayar las condiciones complicadas en que trabajaron los que perseguían a los fugados, tan criticados por su tardanza en localizarlos, y echar un capote postrero. Por ese flanco es por donde más flaquea un relato que parece haber sido estirado.