Вход на сайт

Просмотр новости

Найдите то, что Вас интересует

Oliveros: cuando en las viejas tabernas de Madrid se comía bien y barato

Дата публикации: 01-08-2026 04:01:00

Hace poco se jubiló Julio, el último de la saga familiar asturiana que regentaba la taberna desde 1922. Me habló también dde la época en la que había sido una tasca que se llamaba Casa ManolínEl placer de comer “a la española” en 15 lugares de Madrid, frente a la 'Nouvelle Cuisine' y los esnobismos
“Para comer bien y barato, San Millán, 4” anuncia un mural de azulejos en la fachada de una de las tabernas más antiguas de Madrid: Oliveros, fundada en 1857. El azulejo, pintado por Fidel Blanco hace más de cien años, muestra a un cocinero cortando en lonchas un jugoso lacón.

Entro a la taberna, me acodo en la barra y me pido un vermut de grifo, fresquito, bueno y servido con largueza, con su tapita, como debe ser. Una luz ambarina, gastada por el tiempo, lo envuelve todo y aviva los recuerdos.

Hace poco se jubiló Julio, el último de la saga de los Oliveros, la familia asturiana que regentaba la taberna desde 1922. Anteriormente había sido una tasca donde se refrescaban los asentadores del cercano mercado de La Cebada.

Julio me habló de una época en que la tasca se llamaba Casa Manolín. Manolín era un asturiano de pro, fiel a su cocido, a su fabada y a sus callos. De hecho, no servía ninguna otra cosa. Pero tenía un cliente muy exigente que no se conformaba con comer siempre lo mismo.

—¿Qué hay de comer hoy?

—Lo de siempre: cocido, fabada o callos —recitaba Manolín.

El cliente protestaba y, al día siguiente, reanudaba sus quejas:

—¿Qué hay de comer hoy?

—Cocido, fabada o callos.

—No quiero eso. Yo quiero otra cosa.

Un día, el cliente se puso especialmente pesado y Manolín perdió la paciencia.

—No quiero cocido, ni fabada, ni callos. Quiero algo nuevo.

—¿Tú quieres algo nuevo? Espera, que ahora te lo traigo.

Manolín se fue a la cocina, cogió un plato hondo y echó en él un cazo de cocido, otro de fabada y otro de callos. Después lo revolvió todo y se lo sirvió al cliente, que contempló el plato con sorpresa.

—¿Qué es esto?

—¡Es chabaza!

El hombre lo probó y se lo comió con gusto, convencido de la novedad del plato. Manolín se había burlado de él poniéndole el nombre de chabaza, que es como llaman en Asturias a la comida que se echa a los cerdos. La sorpresa fue que el invento tuvo mucho éxito y, durante algunos años, se convirtió en la especialidad de la casa.

La taberna Oliveros es una obra de arte. Un comercio centenario decorado de manera artesanal por ebanistas, marmolistas y azulejeros, con magníficos zócalos de La Cartuja de Sevilla. Sus paredes y estantes están cubiertos de pinturas, espejos y objetos reunidos por los sucesivos propietarios. Todo parece barnizado por un vapor añejo.

En la decoración destaca una colección de radios de válvulas que da miedo conectar, porque seguramente volveríamos a escuchar por ellas las voces de Bobby Deglané, Matías Prats o Juana Ginzo, estrellas de la radio de hace tres cuartos de siglo.

Oliveros es una taberna para la nostalgia, en un Madrid cada vez más estandarizado y desnaturalizado por la especulación inmobiliaria y una fiebre turística sin freno.

Vuelvo a mirar el mensaje de la fachada: «Para comer bien y barato, San Millán, 4».

Comer bien y barato es una de las reglas básicas de la felicidad. Sin embargo, la desmesura del marketing ha impuesto en nuestra tierra dos tipos de establecimientos: los restaurantes caros, para quien pueda pagarlos, y la comida rápida —pizzas y hamburguesas— para el común de las gentes. Por el camino se han llevado por delante buena parte de los restaurantes de barrio, las casas de comidas y las viejas tabernas donde se podía comer dignamente sin vaciarse los bolsillos.

Creo que nos han dado gato por liebre. Ni la cocina prefabricada ni la comida basura pueden sustituir a la cocina casera. No sé a qué sabría aquella chabaza, que ya no existe, pero debía de ser un plato sabroso, barato y contundente. Tal vez no fuese muy refinado, pero cumplía lo prometido en la fachada: se comía bien y barato.


Основное содержимое страницы с новостью.

“Para comer bien y barato, San Millán, 4” anuncia un mural de azulejos en la fachada de una de las tabernas más antiguas de Madrid: Oliveros, fundada en 1857. El azulejo, pintado por Fidel Blanco hace más de cien años, muestra a un cocinero cortando en lonchas un jugoso lacón.

Entro a la taberna, me acodo en la barra y me pido un vermut de grifo, fresquito, bueno y servido con largueza, con su tapita, como debe ser. Una luz ambarina, gastada por el tiempo, lo envuelve todo y aviva los recuerdos.

Hace poco se jubiló Julio, el último de la saga de los Oliveros, la familia asturiana que regentaba la taberna desde 1922. Anteriormente había sido una tasca donde se refrescaban los asentadores del cercano mercado de La Cebada.

Julio me habló de una época en que la tasca se llamaba Casa Manolín. Manolín era un asturiano de pro, fiel a su cocido, a su fabada y a sus callos. De hecho, no servía ninguna otra cosa. Pero tenía un cliente muy exigente que no se conformaba con comer siempre lo mismo.

—¿Qué hay de comer hoy?

—Lo de siempre: cocido, fabada o callos —recitaba Manolín.

El cliente protestaba y, al día siguiente, reanudaba sus quejas:

—¿Qué hay de comer hoy?

—Cocido, fabada o callos.

—No quiero eso. Yo quiero otra cosa.

Un día, el cliente se puso especialmente pesado y Manolín perdió la paciencia.

—No quiero cocido, ni fabada, ni callos. Quiero algo nuevo.

—¿Tú quieres algo nuevo? Espera, que ahora te lo traigo.

Manolín se fue a la cocina, cogió un plato hondo y echó en él un cazo de cocido, otro de fabada y otro de callos. Después lo revolvió todo y se lo sirvió al cliente, que contempló el plato con sorpresa.

—¿Qué es esto?

—¡Es chabaza!

El hombre lo probó y se lo comió con gusto, convencido de la novedad del plato. Manolín se había burlado de él poniéndole el nombre de chabaza, que es como llaman en Asturias a la comida que se echa a los cerdos. La sorpresa fue que el invento tuvo mucho éxito y, durante algunos años, se convirtió en la especialidad de la casa.

La taberna Oliveros es una obra de arte. Un comercio centenario decorado de manera artesanal por ebanistas, marmolistas y azulejeros, con magníficos zócalos de La Cartuja de Sevilla. Sus paredes y estantes están cubiertos de pinturas, espejos y objetos reunidos por los sucesivos propietarios. Todo parece barnizado por un vapor añejo.

En la decoración destaca una colección de radios de válvulas que da miedo conectar, porque seguramente volveríamos a escuchar por ellas las voces de Bobby Deglané, Matías Prats o Juana Ginzo, estrellas de la radio de hace tres cuartos de siglo.

Oliveros es una taberna para la nostalgia, en un Madrid cada vez más estandarizado y desnaturalizado por la especulación inmobiliaria y una fiebre turística sin freno.

Vuelvo a mirar el mensaje de la fachada: «Para comer bien y barato, San Millán, 4».

Comer bien y barato es una de las reglas básicas de la felicidad. Sin embargo, la desmesura del marketing ha impuesto en nuestra tierra dos tipos de establecimientos: los restaurantes caros, para quien pueda pagarlos, y la comida rápida —pizzas y hamburguesas— para el común de las gentes. Por el camino se han llevado por delante buena parte de los restaurantes de barrio, las casas de comidas y las viejas tabernas donde se podía comer dignamente sin vaciarse los bolsillos.

Creo que nos han dado gato por liebre. Ni la cocina prefabricada ni la comida basura pueden sustituir a la cocina casera. No sé a qué sabría aquella chabaza, que ya no existe, pero debía de ser un plato sabroso, barato y contundente. Tal vez no fuese muy refinado, pero cumplía lo prometido en la fachada: se comía bien y barato.

Схожие новости

#Наименование новостиТональностьИнформативностьДата публикации
1Majos y chulapos, los miembros de la clase obrera que no conocen bien ni la derecha reaccionaria ni la izquierda neocastiza05.1606-08-2026
2La receta fácil de cocido que preparo en 15 minutos: el truco para que quede riquísima y no ensucies la cocina5702-03-2025
3Lo que queda del empeño de la Segunda República por llevar casas de baños y piscinas a los barrios obreros de Madrid03.4626-07-2026
4Cordero y Alberto Chicote: el planazo gastro que solo puedes disfrutar durante un mes en Madrid y es para chuparse los dedos7616-03-2025
5Seis restaurantes perfectos para disfrutar de la buena gastronomía si vas a pasar la Semana Santa en Madrid2616-04-2025
6El Búho Tuerto: Argentina en el plato, pasión en la brasa5702-07-2026
7Este es el restaurante madrileño que sorprende con su menú de 24 euros: incluye chuletón, marisco, vino y postre y su único requisito es ir en pareja5713-07-2026
8Cuando la sencillez es el ingrediente fundamental5618-06-2026
9Cenar en Gofio el Día de Canarias: cuando la canariedad máxima cobra todo su sentido5604-06-2026
10Moral, la casa de Santa Cruz a la que uno siempre quiere volver7711-06-2026

Классификация: . Схожих патентов: 0. Схожих новостей: 10. Тональность: 0. Информативность: 7.17. Источник: www.eldiario.es.