Encontrar un lugar donde vivir es una misión imposible. No solo comprar una vivienda, sino también alquilarla se ha vuelto inaccesible. Los precios desorbitados de los pisos han provocado que muchas personas se encuentren en situaciones realmente difíciles, ya que no pueden independizarse y, por otro lado, quienes lo consiguen tienen que destinar más del 50 % de su salario únicamente a la vivienda.