Un +2 en la jornada inicial del British Open hacía tambalearse a Rory McIlroy sobre el abismo del corte. Sin embargo, el séxtuple campeón de 'majors' se ha reencontrado con sí mismo este viernes para asegurarse sin problemas el avanzar a un nuevo fin de semana de Grand Slam.
Un +2 en la jornada inicial del British Open hacía tambalearse a Rory McIlroy sobre el abismo del corte. Sin embargo, el séxtuple campeón de 'majors' se ha reencontrado con sí mismo este viernes para asegurarse sin problemas el avanzar a un nuevo fin de semana de Grand Slam.
Con un -3 en el día, el norirlandés se sitúa con -1 en la clasificación general, a priori lejos de los -8 del líder provisional Lucas Herbert, pero con un 'moving day' por delante este sábado para tratar de agitar el avispero. McIlroy ha firmado cuatro birdies y un bogey este viernes y estará entre los setenta mejores del corte.
Exigido por la clasificación tras arrancar con un 72 el jueves, McIlroy ha arrancado con birdie en el par cuatro del hoyo 2 tras un sensacional segundo golpe que le ha dejado a un par de metros de bandera. Sin embargo, no ha logrado darle continuidad y el juego largo en el hoyo 6, en el que se ha ido al rough primero y a las plantas después, le ha costado el bogey.
En momentos de dificultad, McIlroy ha reaccionado con fuerza. Ha cerrado su primera mitad de vuelta con un sensacional segundo golpe en el par cuatro del hoyo 8 que le ha dejado unos tres metros para birdie y ha repetido en el par cuatro del hoyo 9. Fiable con el putt, se ha ido al -2 en la primera mitad de su vuelta.
Se le han escapado algunos putts de media distancia en la segunda, pero no el del birdie del par cinco del hoyo 14, clave para él porque ha visitado en dos ocasiones el rough. Sólido, a base de pares en el resto de su recorrido, McIlroy ha cambiado radicalmente su imagen del jueves para alcanzar el fin de semana. El sábado dirá hasta dónde puede aspirar en el cierre del domingo.