La firma Lacoste vuelve al automóvil, pero lo hace de la mano de Alpine. La colaboración recupera un apellido históricamente ligado a Peugeot y Citroën y refuerza la estrategia de Renault de recuperar nombres e imágenes tradicionalmente asociados al
La relación entre Lacoste y el automóvil parecía ligada históricamente al antiguo grupo PSA. A mediados de los años ochenta, Peugeot lanzó el 205 Lacoste y acabó convirtiéndose en una de las colaboraciones más recordadas entre un fabricante y una firma de moda.
Décadas después, Citroën retomó ese vínculo con el prototipo Lacoste, presentado en el Mondial de l’Auto de París de 2010. Ahora, sin embargo, el cocodrilo cambia de fabricante y pasa a formar parte del universo Renault gracias a una colaboración con Alpine.
La asociacion entre Alpine y Lacoste ya tuvo su precedente en otra en los años 80 en la que la marca de ropa se asociaba al Peugeot 205.
El Peugeot 205 Lacoste apareció en 1984 y utilizaba una carrocería de tres puertas con motor 1.4 de origen Talbot y 83 CV. Su carácter diferencial llegaba de la mano no sólo de su color blanco para esa carrocería, retrovisores o paragolpes, así como los tapacubos; también por los detalles en verde, el mismo color que se usaba en la moqueta del suelo, o esas molduras en las aletas traseras que lo identificaban tan claramente como los cocodrilos del volante, en aletas delanteras o portón trasero.
Fue una de las primeras grandes colaboraciones entre un fabricante generalista y una firma de moda y abrió el camino a asociaciones posteriores como las de Lancia-Missoni, Mini-Paul Smith, Renault-Kenzo o Fiat-Diesel y Gucci, entre otras.
Tras el Mini Strip de 2021 y el Mini Recharged by Paul Smith en 2022, a finales del año pasado se lanzó el Mini Paul Smith Edition, una muestra más de las asociación entre fabricantes de vehículos y marcas de moda.
La segunda colaboración llegó en 2010 con el Citroën Lacoste. A diferencia del Peugeot, nunca estuvo destinado a la producción. El concept-car reinterpretaba el espíritu del Méhari mediante un pequeño crossover de líneas muy sencillas, sin puertas convencionales y con un interior concebido para un uso lúdico. Sus colores, tejidos y numerosos guiños a la identidad de Lacoste anticipaban una nueva etapa del diseño de Citroën. Algunas de aquellas ideas terminarían reflejándose en modelos como el C4 Cactus y, años más tarde, en el prototipo Oli.
El Citroën Lacoste se quedó en un concept-car de salón que nunca pasó a la producción, aunque sí definió algunos recusos que se utilizarían más adelante en otros modelos que sí lo hicieron.
El A290 Rallye lleva el universo Lacoste al espectáculo
Ahora es Alpine quien inicia una nueva colaboración con Lacoste. La marca deportiva de Renault ha presentado una interpretación del A290 Rallye, el coche de competición que comercializa para equipos privados, como pieza central de una colaboración que también incluye una colección cápsula y el cortometraje The Test.
El Alpine A290 Rallye sirve de base para la colaboración con Lacoste, que también incluye una colección cápsula y el cortometraje The Test.
El modelo, bautizado como Beware of the Crocodile - Alpine Lacoste A290 Rallye, combina los colores blanco azulado para el exterior y rojo para el interior: el primero evoca los Alpes, mientras que el segundo reproduce el tono de la lengua del cocodrilo, el logotipo universal de la firma de moda, presente también en el alerón.
La tapicería se inspira en el L.12.12, el polo original de Lacoste confeccionado en tejido petit piqué, uno de los iconos históricos de la marca y el bordado es obra de Potencier, un taller histórico que fabrica los cocodrilos bordados en los polos de la marca; mientras que los asientos tienen piezas impresas en 3D por Erpro.
La zaga concentra algunos de los detalles exclusivos de la colaboración entre Alpine y Lacoste, como el cocodrilo sobre el alerón.
Desde el punto de vista técnico, la colaboración toma como base el Alpine A290 Rallye, la versión de competición desarrollada a partir del utilitario eléctrico de la marca francesa. Mantiene el motor eléctrico de 220 CV (160 kW) y 300 Nm, alimentado por una batería de 52 kWh, así como la tracción delantera con diferencial autoblocante mecánico y la preparación específica para rallies. Esta incluye jaula de seguridad homologada por la FIA, suspensiones específicas, frenos reforzados...
El color rojo inunda el interior de este Alpine, equipado como si de un coche de rallies listo para competir se tratase.
El "traspaso" de Lacoste a Alpine no es un caso aislado entre las marcas francesas. Renault ya recuperó a principios de 2025 otra denominación históricamente asociada a Peugeot al lanzar una versión Roland-Garros del Renault 5 E-Tech. Hasta entonces, ese apellido había identificado durante más de tres décadas a distintas series especiales de Peugeot, desde el 205 presentado en 1989 hasta modelos como los 106, 206, 306, 307 CC o 108.
Denominaciones tradicionalmente ligadas al imaginario francés que durante décadas parecían asociadas a PSA forman ahora parte de la estrategia del grupo Renault, pero el objetivo sigue siendo el mismo: reforzar la personalidad de determinados modelos mediante asociaciones con marcas de gran reconocimiento.