En lo que llevamos de mes 56 personas han perdido la vida por las olas de calor que han afectado a la comunidad autónoma
Sólo Cataluña registra un mayor número de fallecidos que también han tenido especial incidencia en País Vasco, Galicia y Navarra
Las cuatro olas de calor que se han vivido en al comunidad autónoma y con una predicción por encima de los 40 grados para esta misma semana, han tenido una incidencia más que notable en los fallecimientos registrados como consecuencia de las altas temperaturas. Así, en lo que llevamos de mes de agosto, 56 personas han fallecido como consecuencia del calor, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria MoMo, que monitoriza la mortalidad por todas las causas y en el que se basa el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III, para controlar las desviaciones de mortalidad.
Según los datos hasta el pasado viernes consultados por este periódico, el exceso de mortalidad por “todas las causas” se cifra en 130 casos, de los que 56 de ellos son atribuibles a las altas temperaturas. Conviene aclarar que esos decesos no son sinónimos de golpes de calor. Por esta causa y en lo que llevamos de año, se han confirmado seis fallecimientos directos, concentrándose cinco de ellos de ellos en la provincia de Sevilla, cuatro en la capital y el otro en Sanlúcar la Mayor. La otra muerte directa por golpe de calor se registró en la provincia de Almería, donde falleció un hombre de 68 años. Durante la campaña de 2025, el Ministerio de Sanidad confirmó un total de 25 fallecimientos directos por golpe de calor en toda España, de los cuales 10 ocurrieron en Andalucía.
En lo que se refiere a las estadísticas de este verano, en Andalucía suman 391 fallecimientos por altas temperaturas, de los que 262 tuvieron lugar en julio, 73 en junio y los 56 que llevamos en agosto. Se trata de la segunda cifra más elevada entre todas las comunidades autónomas españolas, sólo superada por los 819 que se contabilizan en Cataluña. Para comparar el exceso de mortalidad en la comunidad autónoma andaluza, hay que mirar los registros que se han alcanzado en la Comunidad Valenciana y, más soprendentemente en el País Vasco. En ambos casos, se contabilizan más de 300 muertos. También destacan los 250 fallecidos en Castilla y León, los 230 de Galicia, uno menos en Madrid, o los 130 que se han rebasado tanto en Castilla La Mancha o Navarra.
La distribución geográfica sí que resulta especialmente significativa al analizar la influencia del cambio climático. Hasta el mes de mayo, la mayor cantidad de fallecidos por calor, había que buscarlos en comunidades del norte de España, donde País Vasco, Galicia y Asturias, soportaron temperaturas por encima de los 40 grados durante varias jornadas.
El año con más muertes atribuibles a las altas temperaturas en Andalucía fue 2022, superando los 500 fallecimientos estimados debido al impacto continuo de múltiples olas de calor extremo. Sevilla encabezó la mortalidad en la comunidad con 153 fallecidos, seguida de Jaén con 135, Córdoba con 64, Almería con 44, Granada con 27 y Málaga y Huelva con 24 respectivamente. Tan sólo Cádiz se libró de los efectos mortales de unas temparaturas que se mantuvieron por encima de los 40 grados durante buena parte del verano.
La serie histórica tiene un hito importante en 2003, cuando el Servicio Andaluz de Salud (SAS) constató de forma oficial al menos 16 fallecimientos directos por golpe de calor en Andalucía. Al analizar el exceso general de mortalidad (agravamiento de dolencias previas), los estudios epidemiológicos estimaron que la histórica ola de calor de 2003 provocó más de 1.000 muertes atribuibles al calor extremo en la comunidad andaluza. Solo en ciudades severamente afectadas como Sevilla o Córdoba, las tasas de mortalidad habituales de la época llegaron a incrementarse temporalmente de manera sustancial.
También conviene recordar lo vivido el año pasado cuando las jornadas consecutivas de ola de calor en amplias zonas de Andalucía, se cebaron en el nicho de población más vulnerable. Así, el mes de agosto de 2025 fue especialmente trágico con 169 fallecidos, a los que hubo que sumar los 83 de julio y al medio centenar contabilizado en junio.
No sólo golpe de calorLas muertes por altas temperaturas se refieren a una urgencia médica grave que ocurre cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura, superando los 40 grados y que puede causar daños orgánicos y poner en riesgo la vida.
Las altas temperaturas influyen como un desencadenante o agravante letal. En lugar de causar solo golpes de calor directos, el calor extremo descompensa enfermedades crónicas como cardiovasculares, respiratorias o renales y provoca un exceso de mortalidad que afecta principalmente a personas mayores y vulnerables. El impacto del calor en la mortalidad se manifiesta mediante un agravamiento de dolencias previas; el organismo busca maneras de enfriarse, lo que sobrecarga el corazón, acelera el ritmo respiratorio y aumenta la presión arterial. Esto provoca picos de mortalidad en personas con patologías cardíacas o respiratorias. Se producen básicamente por deshidratación y fallo multiorgánico.
EN COLABORACIÓN CON VERISURE ESPAÑA
Contenido ofrecido por Occident